martes, 19 de julio de 2016

Flores de Bach y Nutrición X: Crab Apple, ascos.

Crab Apple nos habla de la necesidad de purificación, y los individuos que atraviesan este estado encuentran un terreno extremadamente susceptible cuando se trata de la alimentación.

Adeptos a dietas higienistas y ayunos, expertos en programas depurativos, y adictos a lo BIO, aquellos que precisan esta Flor de Bach hacen de su sistema digestivo el purgatorio de sus humanas inmundicias. Debido a una sensación de suciedad (que tiene mucho de emocional), les apremia la urgente y constante necesidad de limpiarse y desintoxicarse a través de los alimentos.

A menudo son grandes conocedores del etiquetaje, el cual inspeccionan minuciosamente en cada producto, leen los ingredientes buscando “guarrerías” y se obsesionan con la fecha de caducidad.

Horrorizados por los pesticidas y OMG, pueden plantar sus propias verduras y comprar o fabricar productos para lavar los alimentos. Yo conocí a una persona en este estado que remojaba las patatas fritas bajo el grifo para quitarles aceite y sal. De hecho, suele darse intrínseco un sentimiento de culpa que les hace caer en el circulo vicioso de la bulimia, comer “porquerías” para luego vomitar, caso en el que la combinación con Pine puede aportar muy buenos resultados.

Son fans de la pasteurización y de los productos empaquetados al vacío y esterilizados, y les horroriza comer con las manos, las cuales lavan minuciosamente antes y después de cada comida. Consecuentemente, no les gusta mucho comer en restaurantes, por miedo a contagios, llegando a veces a llevar sus propios cubiertos al establecimiento y, a menudo, lavando los vasos antes de beber en ellos. Es realmente difícil invitar a comer a los individuos en estado Crab Apple, pues hacen pocas excepciones y no es extraño verlos inspeccionando la cocina de la casa de sus amigos, si aceptan una cena en común.

De viaje por países exóticos lo pasan mal, por obvios motivos. Beben siempre agua embotellada y tienen un verdadero problema con la espontaneidad.

Y, por supuesto, se toman al pie de la letra las leyendas urbanas sobre restaurantes chinos y vendedores ambulantes de cerveza, y son los primeros en vacunarse contra las epidemias alimenticias (vacas locas, gripe aviar).

Aunque estas medidas puedan parecer sensatas (si se aplican por separado), en estado Crab Apple son llevadas a un paranoico límite, a una exasperante exageración. No son razonables pues pierden la perspectiva global de lo atractivo de una cena mundana, exagerando los mínimos riesgos de intoxicación y contagio.

La ingesta del Manzano Silvestre ayuda a estos individuos a entender que un plan de vida generalmente sano, incluye otros aspectos además de la alimentación. Que la motivación para buscar y exigir calidad debiera ser el amor propio y el deseo de sentirse bien, y no un sentimiento de suciedad. En estado transformado, esta flor de Bach nos permite indulgir en excesos puntuales porque sabemos que no matan y que el cuerpo tiene la capacidad de eliminar. Recuperamos la confianza en nuestro sistema de autorregulación, y permitimos a nuestro sistema inmune trabajar.

Y, lo que es más importante, establecemos la relación entre pensamientos, emociones y comida, para darnos cuenta de que la verdadera purificación es de dentro hacia fuera, y no a la inversa.

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