domingo, 15 de enero de 2017

Manuka: miel, aceite esencial y producto cosmético

Directa de las antípodas nos llega esta joya de la Naturopatía, relativamente reciente en nuestra farmacopea pero de larga tradición en su lugar de origen. Prima lejana del árbol del té, la Manuka nos ofrece su aceite esencial, su miel y su uso cosmético, preciosos por los únicos y fuertemente terapéuticos componentes que sólo ella contiene. Le damos, pues, una calurosa acogida entre nuestros remedios naturales.



La planta y su aceite esencial
La Leptospermum scoparium, de la familia de las mirtáceas, como lo es el Árbol del Té (Melaleuca alternifolia), es un arbusto autóctono de Australia y sobretodo de Nueva Zelanda. Los maoríes, indígenas de este último país, han usado tradicionalmente la planta por sus propiedades antisépticas, y antifúnguicas.

De la destilación al vapor de sus hojas se extrae su aceite esencial, cuyos componentes activos incluyen geraniol, linalol, pineno, humuleno, leptospermona y caryofileno, en una concentración que depende de la altura de la planta, hecho particular de la misma. Esta mezcla de principios le otorga múltiples propiedades, entre ellas como remedio anti-caspa, antídoto contra picaduras de insecto, anti-estamínico, anti-alergénico, cicatrizante, deosodorante y antiséptico, y lo sitúa incluso por encima del más conocido y altamente reputado aceite del Arbol de Té.


La miel

Pero sin duda, el producto estrella de la Manuka es su miel. Además de contener, como todas las mieles, un reconocido enzima de gran acción antiséptica, que es el peróxido de hidrógeno, algunas mieles de Manuka contienen además lo que se conoce como UMF (Unique Manuka Factor), descubierto por Peter Molan en 1981. Este componente peculiar le aporta propiedades antibacterianas y antisépticas diez veces superiores que el resto de mieles. A raíz de este descubrimiento, la Active Manuka Honey Association  en Nueva Zelanda creó una certificación de calidad (UMF ®) que garantiza la presencia del mismo dentro de la miel, además de un proceso de producción adecuado que garantice su estabilidad, entre otros parámetros.
Más adelante, en 2008, el Profesor Thomas Henle en Alemania identificó una molécula de azúcar, el metilglioxal, como el componente activo de la miel de Manuka, creándose la inscripción MGO Manuka Honey, que indica la presencia (en diferentes porcentajes) de esta molécula en la miel. Las siglas OMA (Organic Manuka Active) se utilizan también en ocasiones para el mismo fin.

Sin embargo, es el UMF el más conocido medidor, encontrándose mieles en el mercado con un contenido UMF + 5, + 10, o +20, siendo este último el que aporta una acción más elevada.

Los beneficios que aporta este componente especial, y que hace su miel merecedora de tan intensa investigación científica, son, como cabe esperar, múltiples. Además de su superior acción antibiótica, la miel de Manuka es muy eficaz a nivel digestivo, contra úlceras, reflujo, indigestiones y diarrea, así como contra la gingivitis y faringitis. Es también reputada por su acción positiva sobre la circulación sanguínea, y como anti-inflamatoria y cicatrizante. No en vano es usada habitualmente en hospitales en su país de origen, como en Australia, Japón o el Reino Unido.

Sus usos cosméticos
El enorme potencial antiséptico de la planta, pero sobretodo de su miel, convierten este producto en un gran aliado en el campo de la cosmética, siendo tan eficaz su aplicación tópica como su ingesta.

·         A nivel cutáneo, su acción anti-inflamatoria  y antibacteriana ayuda a combatir el acné sin resecar la piel, pues no olvidemos que la miel, en general, es de naturaleza hidratante. Por tanto, se puede usar en todo tipo de pieles, ya que desinfecta y restablece su humedad natural. Una mascarilla de miel de Manuka mezclada con Jalea Real puede aportar mejoras de la noche a la mañana (pues la Jalea Real promueve la producción de colágeno, y la miel hidrata y restaura las líneas de expresión). Su acción cicatrizante la hace idónea en casos de quemaduras, abrasiones y cortes, no sólo desinfectando la herida sino también hidratando y restaurando la piel. Es igualmente poderosamente balsámica contra eczemas, irritaciones y afecciones atópicas varias.
·         Como remedio dental, alivia inflamaciones de encías, combate infecciones y restablece un Ph óptimo para la que la bacteria bucal beneficiosa se desarrolle, sin alterar (a diferencia del azúcar) una acidez responsable del deterioro dental.

Así pues, a pesar que los promotores de la salud natural recomendemos constantemente el consumo prioritario de productos locales, podemos decir que esta es una maravilla del otro lado del mundo que merece verdaderamente la pena importar. 


domingo, 8 de enero de 2017

Alimentos, plantas y suplementos imprescindibles en invierno

“Que el alimento sea tu medicamento, y tu medicamento tu alimento” reza una célebre frase de Hipócrates, padre de la medicina moderna. Hecho que corrobora la sabiduría oriental cuando asegura que “cuando la alimentación es adecuada, la medicina es innecesaria; cuando la alimentación es inadecuada, la medicina es inútil”. Es por ello que la Naturopatía pone énfasis en un equilibrio alimenticio que nos garantice todos nutrientes que el cuerpo necesita para defenderse contra virus, bacterias y otros ataques del entorno, que tanto proliferan en la estación invernal. Paralelamente, nos ofrece un amplio surtido de plantas medicinales con las que prevenir, aliviar y sanar las afecciones que aporta el frío, además de reforzar nuestro organismo. A todo ello se añade los suplementos naturales que el hombre, en armonía con la Naturaleza, ha desarrollado para suplir las posibles carencias que se ponen de manifiesto en esta estación. He aquí una selección de alimentos, plantas y suplementos que deben estar presentes en nuestra despensa como en nuestra farmacia natural, en invierno.


Alimentos
A cada latitud del planeta, este, generoso, ofrece los productos que más convienen según el clima y la época del año, es por ello que conviene consumir alimentos locales y de temporada, en armonía con los ciclos de la Tierra. Los que nos son más habituales (aunque no necesariamente autóctonos) en el sur de Europa son:

·         Naranjas, mandarinas, limón, uvas, frutas ricas en fibra, que garantizan la salud de los intestinos, y ricas también en vitamina C, antioxidante y remedio preventivo de resfriados por excelencia.
·         Piña, libera mucosidades y contiene Bromelina, una enzima de efecto antiinflamatorio.
·         Brócoli, también rico en fibra y vitamina C.
·         Cebolla y ajo, antibióticos y caloríferos. Conviene consumirlos cocinados en sopas (que nos aportan calor y líquidos, necesarios en esta estación), como crudos, en ensaladas, para aprovechar sus propiedades, algunas de las cuales se pierden con la cocción.
·         Zanahorias, boniatos y otras verduras de color naranja, ricas en betacarotenos, precursores de la vitamina A, la cual activa el metabolismo, asegura el buen estado de mucosas, y, por tanto, protege contra enfermedades respiratorias.
·         Coles, ricas igualmente en vitamina C, betacarotenos, y además compuestos de azufre, oligoelemento que favorece el sistema respiratorio.
·         Espinacas y acelgas, ricas en betacarotenos y en hierro, aunque contraindicadas en cálculos renales por su contenido en oxalatos. Se aconseja consumirlas con tomate o limón, pues la vitamina C presente en estos alimentos aumenta la absorción de hierro. Hervidas pierden parte de sus oxalatos, pero una cocción larga disminuye sus propiedades.
·         Frutos secos, aportan fibra y lípidos (grasas) beneficiosos, así como vitamina E, de gran efecto antioxidante.
·         Cereales completos, ricos en fibra y minerales (zinc entre ellos), con un aporte de energía sostenido que nos mantiene a lo largo del día.
·         Pescado,  rico en ácidos grasos esenciales (omegas), de acción antiinflamatoria preventiva de bronquitis, sinusitis, y otras afecciones de las mucosas.
·         Miel, suaviza la garganta y tiene propiedades antisépticas.
·         Cúrcuma, clavo, canela y jengibre, especias antioxidantes y caloríferas, que promueven la circulación, y por lo tanto mejoran los sabañones. Conviene añadirlas a nuestros platos como a nuestras infusiones.
  
Plantas
Las encontramos en extractos, tinturas, comprimidos y, si son aromáticas, en aceite esencial. Sin embargo, en infusión, las plantas nos aportan, no sólo las propiedades de la farmacia natural que es la fitoterapia, sino también calor e hidratación, tan importantes en invierno. Dependiendo la planta y el caso, nos convendrá mejor un extracto o una tisana. Entre la vasta variedad que la Naturaleza pone a nuestra disposición, encontramos, como más populares o cercanas:
·         Equinácea, de gran reputación por su acción sobre el sistema inmune. Sin embargo, esta planta debe tomarse a lo largo del invierno, o, como muy tarde, al primer síntoma de resfriado para que sea efectiva.
·         Sello de oro, antibiótica, antiparasitaria, y antiinflamatoria de las mucosas.
·         Regaliz, anti-inflamatoria y anti-vírica. Endulzante natural. Como todas la raíces, conviene hacer una decocción, más que una infusión, para aprovechar sus propiedades.
·         Jengibre, en decocción o licuado y añadido a una infusión, ayuda a expulsar el frío, altamente calorífero.
·         Tomillo, gran anti-infeccioso y uno de los protagonistas de la aromaterapia. En inhalaciones ayuda a combatir infecciones del aparato respiratorio.
·         Sauce, es analgésico, antiinflamatorio y febrífugo, indicado en gripes y catarros.
·         Llantén, suavizar la garganta
·         Eucalipto, expectorante por excelencia, y gran anti-infeccioso, un habitual en las inhalaciones, y un clásico en aromaterapia.
·         Gordolobo, combate la afonía y la ronquera, es broncodilator y expectorante.
·         Escaramujo, destaca por su contenido en vitamina C, tan necesaria en invierno.
·         Saúco, rico en vitaminas A, B, C, y en polifenoles, sustancias que refuerzan el sistema inmunitario.

Suplementos
En un mundo ideal, una dieta equilibrada debería proveernos de todo lo que necesitamos para mantener nuestras defensas en forma. Sin embargo, el ritmo de vida, la polución y la restricción al acceso a alimentos de calidad puede aportarnos carencias y necesidades que hacen conveniente un aporte complementario:
·         Vitamina C, la más imprescindible de las vitaminas en esta estación, por su gran poder antioxidante, su apoyo al sistema inmune y por su acción antihistamínica. Se aconseja tomar 1g al día, combinada con bioflavonoides, que potencian su acción.
·         Zinc, oligoelemento de acción antivírica, que beneficia el sistema inmunitario.
·         Propóleo, substancia que producen las abejas para proteger su panal de bacterias. Particularmente eficaz en irritaciones de garganta. Antiinflamatorio y antiséptico.
·         Probióticos y prebióticos, bacterias amigas y substancias precursoras, para mantener sana la flora intestinal, la cual constituye el 80% de nuestro sistema inmune.
·         Beta-glucanos, procedentes de hongos, estimulan el sistema inmune y mejoran el aparato respiratorio.
·         Selenio, niveles bajos de este mineral indican una infección viral.

Por último recordar que es importante evitar el abuso de alimentos que nos debilitan, principalmente lácteos, azúcar y harinas refinadas (pan blanco), pues producen mucosidad; alimentos fríos (postres helados), que enfrían el cuerpo; azúcar, en general, que debilita el sistema inmunitario, y demasiados alimentos crudos, como ensaladas, que pueden enfriar también el cuerpo. Pues de la vitalidad y la armonía de nuestro organismo depende nuestra calidad de vida, la cual, no vale la pena comprometer.



jueves, 29 de diciembre de 2016

Sabores, colores y emociones en invierno

La estación del frío y la nieve pertenece, según la Medicina Tradicional China, al elemento agua, el cual regenta el riñón y la vejiga. La emoción asociada es el miedo y, en contraposición, la valentía excesiva. El sabor que le corresponde es el salado y su color característico es el negro. 


Según la teoría de los cinco elementos, el invierno se asocia con el elemento Agua, el  cual produce la Madera y es, a su vez, producido por el Metal, domina al Fuego y es dominado por la Tierra. Al ser el momento más Yin, o frío, del año, se deben comer alimentos tibios o calientes para proteger el Yang, como son la carne, las gambas, los cereales, la soja amarilla y la negra. 

Su color es el negro (oscuridad) y su sabor el salado, por lo que alimentos salados y oscuros como las algas fortalecen los Riñones que pertenecen al elemento Agua) y tonifican también el Yang. Sin embargo, un exceso de Yang de Riñón puede provocar demasiada valentía y fuerza de voluntad, lo cual agotaría el Riñón. Recordemos que en invierno la naturaleza está completamente interiorizada y es un momento de introspección. El sabor salado es emoliente y suavizante, con la capacidad de disolver endurecimientos. Humedece y lubrica los intestinos, por lo que se usa como laxante, para tratar nódulos subcutáneos, masa abdominal y otras acumulaciones. Estimula la digestión realzando el sabor de los alimentos, estimulando el flujo de saliva y los jugos estomacales. Los alimentos salados, con moderación, tonifican el Yin de Riñón levantando el ánimo y potenciando la libido. En exceso, pueden sobrestimular los Riñones, debilitándolos y provocando inflamaciones en la piel, acné, exceso de calor o retención de líquidos. Al exceso de alimentos salados se asocia la ansiedad, la agresividad y los deseos compulsivos.

Por su relación de producción respecto al elemento Madera, en moderación, el sabor salado nutre el Yin del Hígado, flexibilizando músculos y tendones.

Para evitar la agresión del Riñón al Corazón (ciclo de control entre Agua y Fuego), se debe comer también alimentos amargos que protejan este último órgano, pues un exceso de sal en la dieta puede provocar hipertensión. Por ello, en las enfermedades cardiovasculares, los alimentos salados están contraindicados.

Ejemplos de alimentos de naturaleza salada son las algas, la cebada, el mijo, la castaña 
y el cerdo.

El miedo es la emoción asociada a este elemento y sus órganos. Cuando éstos están en equilibrio, el miedo nos permite reconocer el peligro y ser conscientes de las propias limitaciones. Las deficiencias energéticas de los riñones pueden llevar a la temeridad o a la timidez excesiva. Según los ciclos de los cinco elementos, el miedo contrarresta la alegría (Corazón), es contrarrestado por la compasión y la reflexión (Bazo), y genera la ira (Hígado). Un exceso de sal en la dieta puede provocar un desequilibrio emocional.

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lunes, 19 de diciembre de 2016

Flores de Bach y Nutrición XIII: Gorse, no hay remedio.

Múltiples intentonas de dieta, para acabar siempre cayendo en los viejos vicios. Lo intentaría una vez más, pero tiene la convicción de que no va a conseguirlo. No hay esperanza. Si su madre, pareja o mejor amiga insiste, probará la nueva dieta, aunque sólo sea para complacerles, pues en el fondo siente que lo suyo no tiene remedio.


Así se siente aquellos que atraviesan un estado Gorse, en su acercamiento a la comida. Tras un penoso recorrido por las consultas de diversos nutricionistas y naturópatas, cual vía crucis, su repetido fracaso e inevitable retorno a malos hábitos les ha agotado la esperanza. Aunque no tanto la paciencia pues, pasivamente, se dejarán convencer, quizás, una vez más, para un nuevo intento, aunque sólo sea para convencer a los demás que no tienen razón, pues el suyo es un caso perdido.

Esta forma de "profecía autocumplida" de los estados Gorse es, en realidad, una forma de escapismo. Fatigados por una batalla tan dura como es la de los cambios dietéticos y adopción de hábitos saludables, estas personas se amparan en la derrota anticipada para no tener que seguir haciendo el esfuerzo de evitar alimentos nocivos y acostumbrarse a nuevos platos. Olvidan que, cuando se trata de la alimentación (y como consecuencia, de la salud), no hay renuncia posible si se quier vivir sano. El comer sano no es una opción, pues a medida que vamos cumpliendo años, el cuerpo nos pasa factura por nuestras negligencias culinarias hasta caer enfermos.

La Ulex europaeus nos devuelve la esperanza y la confianza en nuestras posibilidades. Es un soplo de energía y de luz que nos anima a continuar y nos arrebata el pesimismo, la dejadez y la pereza. Nos vuelve a poner en contacto con la vida y nos da fuerza para la batalla, con la promesa de la mejor recompensa: el bienestar y la calidad de vida.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Plata coloidal, controvertido antibiótico natural

Usada por su importante efecto antibiótico desde los tiempos de Aristóteles, satanizada por la FDA, rescatada su reputación por la NASA, desacreditada por un famoso caso de "argiria" o piel azul, la plata coloidal es motivo de encarnecidas discusiones en foros de salud que ponen en tela de juicio su uso, a pesar de sus sólidas bases y numerosos defensores.


Se trata de un caso clásico de lo empírico versus lo científico. Uno más, como es frecuente en el campo de la medicina natural, en que la eficacia demostrada por siglos de experiencia no consigue el beneplácito de la ciencia, al no existir estudios clínicos (la mayor parte de veces), o no validar estos el producto.

Así pues, los remedios a base de plata, integrantes de la farmacopea romana, y usados en la antigüedad tanto por los médicos chinos como por campesinos en su sabiduría popular (introduciendo una moneda de plata en las jarras de agua para purificarla), evolucionaron en una forma más refinada, la plata coloidal, la cual en 1938 contaba con 95 usos registrados, principalmente su acción bactericida, funguicida y antivirica, pero también como remedio contra la tos ferina, la gonorrea o la meningitis entre otros, lista compilada por el Dr. Peter Raynolds en los años 90. Sin embargo, el descubrimiento de la penicilina desbancó el uso de la plata coloidal al resultar esta primera, a priori, más efectiva. Más tarde, la FDA se pronunció en contra del tradicional remedio como producto para uso interno al no existir estudios concluyentes que defendieran su eficacia y seguridad (aunque tampoco los hubiera que demostrasen lo contrario).

La más reputada de sus propiedades es su acción antibiótica, que podría equipararla a un antibiótico de largo espectro, pues su presencia desata una enzima que modifica el ph de virus, bacterias y hongos, provocando la muerte de estos organismos, según los trabajos de Robert O'Becker del Centro Médico Universitario de Siracusa en los EEUU. Esto la hace valiosa en un gran abanico de infecciones, desde enfermedades sépticas bucales a candidiasis, pasando por bronquitis o conjuntivitis. No en vano la mayor parte de hospitales americanos han optado por sistemas de ionización del plata y cobre para erradicar  la "legionela" en sus sistemas de agua caliente. La principal ventaja de este producto es que, a diferencia de los antibióticos convencionales, no destruye la flora intestinal benéfica, la cual constituye el 70% de nuestro sistema inmune.

La principal crítica de los escépticos se basa en su toxicidad, al tratarse de un metal pesado, asegurando estos que el cuerpo no es capaz de metabolizar la plata acumulándose esta en los tejidos y causando, entre otros efectos, la argiria o "piel azul". Un caso conocido es el de Paul Karason, que adquirió la enfermedad después de una dosis intensiva y largamente prolongada (10 años) de este suplemento. Lo sensacionalista de su aspecto, así como su presencia en un programa de Oprah Winfrey, puso sobre la mesa de la opinión pública la controversia del producto. También su uso en el embarazo es motivo de gran polémica, pues no hay estudios (de nuevo) que aseguren su inocuidad, aunque no debemos olvidar que raramente se realizan experimentos con productos en mujeres embarazadas, por lo que es imposible saber si es adecuado o no.

Sin embargo, la plata coloidal es una solución de nanopartículas de plata en agua destilada y con una carga eléctrica que hace que se repelen las unas de las otras y se mantengan suspendidas. Esto es, partículas que miden entre 5 y 100 nanómetros, siendo un nanómetro una millonésima parte de un milímetro, tratándose por tanto de corpúsculos microscópicos que pueden ser procesados y eliminados por el organismo. Cuando la medida de estas partículas es inferior a 5 nanómetro o superior a 100, pueden ser dañinas para el organismo, siendo uno de los riesgos la argiria. Esto sucede en ocasiones en la fabricación casera de plata coloidal, o en la toma desmesurada o prolongada en el tiempo como es el caso de Paul Karason (apodado, como era de esperar, "Papá Pitufo"). Su uso dentro de las medidas de seguridad establecidas no ha dado, que se conozca, casos adversos documentados.

A pesar de ello y, quizás, a causa del peso de la opinión de la FDA, la Unión Europea prohibió la venta de suplementos alimenticios de uso interno conteniendo cualquier cantidad de plata, por lo que podemos encontrar la plata coloidal como producto de uso tópico, y nada más. Las entusiastas aseveraciones, por parte de algunas fuentes conocidas, a favor de este remedio, que aseguran que cura 650 especies de microbios patógenos han ido, sin duda, en detrimento de la credibilidad del mismo. A lo cual se suma la creencia de que el resurgimiento de la plata coloidal en los años 90 se debe a motivos comerciales de farmacéuticas "new age".

Incluso para los profesionales de las terapias alternativas, que tenemos tendencia a confiar en los remedios naturales por delante de los convencionales, es difícil ignorar las críticas y los escepticismos acerca de un producto como la plata coloidal, si queremos ser objetivos y no creer a ciegas en algo. Pero al descubrir que, tanto la NASA como las estaciones espaciales rusas instalan sistemas a base de electrodos de cobre-plata para purificar el agua de los astronautas, la balanza de la opinión no puede más que decantarse a favor de este remedio.

Pues, como tantos otros productos naturales, la plata coloidal tiene bien hundidas sus raíces en el pasado y, a pesar de los posibles intereses económicos de unos y otros, si es digna de la confianza de los pioneros espaciales, es porque su uso tiene también cabida en el presente y sin duda en el futuro.

martes, 6 de diciembre de 2016

¿Quién fue Hipócrates?

Hipócrates de Cos

Conocido como "el padre de la medicina", Hipócrates de Cos (Grecia, 460 – 377 a. c.) puede considerarse como el abanderado de la era del esplendor de la antigua Grecia en el campo de la medicina y como el instaurador de las bases sobre las que se asienta la medicina occidental.

Hijo de sacerdote Asclepíada del templo de Cos, contemporáneo de Sócrates y Platón, y discípulo de Demócrito (quien a su vez fue discípulo de Pitágoras), Hipócrates es el resultado de un conjunto de influencias y circunstancias filosóficas e históricas particulares. Por una parte, la Grecia de la época constituye un caldo de cultivo idóneo para nuevas corrientes de pensamiento debido a su receptividad respecto otras culturas; de su padre hereda el conocimiento profundo del pensamiento religioso, del cual Hipócrates desligará la medicina (fenómeno sin precedentes históricos); la influencia indirecta del pensamiento matemático de Pitágoras se verá reflejada en sus teorías: 4 tipos humorales, 4 elementos de la Naturaleza (Pitágoras afirmaba que el número 4 debía presidir toda la Medicina); y las corrientes filosóficas de la época le inspiran para definir los cuatro tipos humorales, ya que estos parecen estar basados en arquetipos filosóficos del pensamiento griego.

La literatura respecto a Hipócrates es amplia y a menudo contradictoria, lo que empuja a cuestionarnos la realidad de su existencia. Sin embargo parece haber un consenso respecto a ciertos aspectos de su legado:

  • La disociación de la medicina respecto a la religión. A pesar de ser este un hecho constatado, existen diversas lecturas al respecto. Algunos autores describen a Hipócrates como el instigador de una medicina “científica” desligada de cualquier atributo religioso. Sin embargo, el concepto de “ciencia” como tal no se conoce hasta el siglo XIX, muy posteriormente a la existencia de Hipócrates. Por este motivo, otros autores consideran que esta disociación de medicina y religión se dio más como una apertura de la medicina a un ámbito más generalizado y menos misterioso u oculto que el de la religión y sus ministros. Estos autores plantean la visión hipocrática como una no tan desligada de lo divino, sino más en contacto con lo físico y con las leyes de la Naturaleza (a la cual se le atribuye una connotación divina).
    Aforismos hipocráticos
  • La descripción de los cuatro tipos humorales. Hipócrates “heredó” la teoría de los humores de su predecesor siciliano Empédocles, y la desarrolló hasta el punto de serle atribuída totalmente en algunos textos. Según esta teoría, existen cuatro “humores” o elementos en la naturaleza que conviven en el ser humano, la harmonia o equilibrio cualitativo de los cuales determinan el estado de salud del individuo. Estos cuatro tipos humorales consituyen también una primera teoría del genotipo humano.
  • El juramento hipocrático. Manifiesto que propone la práctica de la medicina bajo una perspectiva humilde, ética y compasiva, que refleja el espíritu de clase de Hipócrates.
  • Los aforismos hipocráticos. Conjunto de enunciados respecto a la salud y enfermedad que constituyen las bases del pensamiento médico de nuestra era.
  • La anamnesis. O historia clínica. Otra innovación de Hipócrates fue la constancia escrita de 42 historiales médicos que sirvieron de modelo hasta el s. XIX. Incluyen síntomas agrupados en síndromes para identificar enfermedades.  
  • El concepto de Physis. Herencia de la medicina védica de la India, que entiende al ser humano como uno integrado en la Naturaleza, y las enfermedades como alteraciones de la interrelación entre ambos. Physis es la divinidad de la Naturaleza.
Además de estos aspectos principales, Hipócrates hizo una aportación importante en cuanto a la descripción de plantas medicinales, y resaltó los beneficios de la naturoterapia (baños, reposo, gimnasia, etc.). El plantemiento hipocrático está también caracterizado por el principio de contrarios y semejantes, sobre el cual se asienta en gran parte su terapéutica.


martes, 22 de noviembre de 2016

Alpiste: el tesoro de los canarios

Es una gracia común el apuntar con el dedo a un vegetariano diciendo “este come alpiste”, como si esta humilde semilla con la que tradicionalmente hemos alimentado a nuestros pájaros, fuera digna de desdén. Sin embargo, gracias a la reciente popularidad que ha adquirido la Phalaris canariensis, descubrimos cuán poco fundamento tiene ese desaire.


Si miramos su composición, el alpiste no tiene nada que envidiar a la más selecta de las semillas. Pues contiene un 56% de hidratos de carbono, un 15% de proteínas, un 12% de fibra y un 5% de grasas así como diversos minerales y vitaminas, entre ellos potasio (7 veces más que un plátano), calcio (más que la leche descremada), magnesio y ácido fólico.

Su razonable contenido en fibra y en proteínas, algunas de las cuales (la lipasa, por ejemplo) actúan como enzimas digestivas, explican su beneficiosa acción sobre la digestión, particularmente de las grasas, otorgándole una buena reputación como lipolítico (quema-grasas) e hipolipemiante (reduciendo los niveles de grasa en sangre), siendo pues un imprescindible condimento en las dietas de adelgazamiento, así como en el tratamiento de la hipercolesterolemia.

Del mismo modo, provee también de una acción enzimática a nivel de riñones, hígado y páncreas, resultando ser un potente regenerador pancreático, así como anti-inflamatorio por su acción emulgente.

Además, este aporte proteico es de alto valor biológico, es decir, que el cuerpo lo asimila de manera óptima, con la ventaja de que no dejan residuos tóxicos (como el ácido úrico), a diferencia de lo que sucede con la proteína animal.

El alpiste tiene, por otro lado, una gran reputación como diurético, habiendo sido usado tradicionalmente en las Islas Canarias, de donde es natural la planta, para los “males de orina” que engloban diversos trastornos del sistema urinario como cistitis, retención de líquidos o cálculos renales.

Similarmente a lo que sucede con otras semillas, si se consume sin procesar y nuestro sistema digestivo no está en óptimas condiciones, esta gramínea puede llegar al final de los intestinos prácticamente intacta, o peor aún, quedarse estacionada en los divertículos o sacos que se forman al final del intestino grueso. Por ello, es popular y conveniente su consumo en forma de leche, formato que nos asegura la total digestión, absorción y aprovechamiento de sus componentes. En la red se divulgan numerosas recetas para confeccionar tan deliciosa bebida, aunque podemos encontrar en nuestras tiendas de productos dietéticos la leche de alpiste comercializada por diferentes marcas.

Y como guinda a su larga lista de propiedades, constituye también un remedio tópico para tratar eczemas cutáneos.

De modo que vale la pena mirar a esta semilla con nuevos ojos, y compartir con nuestros pájaros tan saludable y valioso manjar.