miércoles, 19 de julio de 2017

Flores de Bach y Nutrición XVIII : Impatients, come despacio

Ya sea por un rasgo de personalidad o por estar inmersos en la vorágine maratoniana propia de nuestra cultura, el comer deprisa ha tomado dimensiones epidémicas entre nosotros, con las nesfastas consecuencias que ello comporta. La falta de tiempo y la prisa crónica son las culpables, y es precisamente para este tipo de circunstancias que Bach nos dejó Impatients.


En efecto, la comida rápida o "fast food" es un símbolo de nuestra era, pues satisface las necesidades de aquellos que no quieren o no pueden esperar el tiempo lógico que precisa la elaboración de un plato, pues la pausa para el almuerzo es cada vez más corta (cuando la hay), y a menudo se aprovecha para ir al dentista o hacer las compras. Por otro lado, y en sintonía con esta dinámica propia del modo de vida vida complejo y sobrecargado al que nos incita la sociedad occidental, una vez tenemos la comida en el plato, tampoco tardamos en tragar, mientras leemos, chateamos o miramos la televisión, los alimentos a los cuales prestamos poca o ninguna atención. Es realmente sorprendente, tratándose de la necesidad más básica para la subsistencia, cómo se ha trivializado el momento de comer, otorgándole poco tiempo e importancia, sin entrar en el tema de la calidad de los productos que ingerimos, y en la batalla de precios (en detrimento de esta calidad), pues no hay realmente ningún escándalo en invertir varios cientos de euros en un teléfono, pero añadir cincuenta céntimos a un producto bio nos parece aberrante. Y no hablemos de los malos hábitos.

Volviendo al tema de las prisas, comer atolondradamente es nocivo porque entorpece la digestión y puede producir gases, dolor de estómago, diarreas, estreñimiento, desnutrición e incluso intolerancias alimenticias. La digestión empieza en la boca, pues la saliva contiene enzimas digestivas necesarias para la transformación de los alimentos, y la masticación tritura cada bocado para que llegue al estómago en pequeños pedazos y pueda ser digerido. Cuando comemos deprisa, la saliva no se mezcla suficientemente con la comida ni es esta despedazada, con lo que el sistema digestivo se ve en dificultades para hacer su trabajo. La fermentación y putrefacción de los alimentos mal digeridos es la causa de los gases y la flatulencia, como la llegada de trozos grandes de comida al intestino es responsable de intolerancias y dispepsias. La alimentación rápida forma parte además de uno de los factores de riesgo para el aumento de peso.

Es por ello que tomarse el tiempo de comer tranquilos es absolutamente necesario para evitar molestos apretones de vientre en mitad de una reunión de trabajo, o simplemente para asegurar una correcta nutrición. Puesto que el ritmo de vida general no nos invita a echar el freno y consacrar un momento más prolongado a nuestros desayunos, almuerzos y cenas (una colación de menos de media hora se considera comida rápida), la naturaleza está ahí, como siempre, para ayudarnos con, entre otras, la Impatients Glandulifera como remedio floral. Esta flor está indicada para aquellos que no tienen espera ni paciencia, cuyo reloj interno va adelantado, provocando un desequilibrio con el ritmo natural de las cosas. En lo que concierne a la comida, como hemos visto, podemos recomendar Impatients no sólo a aquellos que son de naturaleza precipitada, sino a todos los que nunca han aprendido a tomarse la comida con calma. 

La toma de esta flor, además de solventar apretones y gases, puede hacernos redescubrir el placer de comer, de disfrutar lentamente de los sabores, aromas y texturas que el arte culinario tiene a ofrecer, de paladear cada bocado con exquisitez y de reencontrar en el acto de alimentarnos, todos los beneficios nutricionales, psicológicos y sensoriales que le son propios.

miércoles, 12 de julio de 2017

Estado Alfa: entre sueño y vigilia, lugar de sanación

Para aquellos que nunca han tenido el beneficio de visitar tan bendito lugar en la mente, explicaré que lo que llamamos en el mundo de las terapias naturales, el estado Alfa, se describe como ese momento mental en que no se está todavía dormido, pero tampoco despierto, hay ausencia de tensión, el cuerpo está relajado y no se experimenta estrés. Es, por ello, el estado ideal para que la sanación tenga lugar.


El nombre le viene dado por las ondas cerebrales de tipo alpha, que tienen un rango de frecuencia de entre 8 y 13 Hertzios, originadas principalmente en el lóbulo occipital durante un estado de relajación y con los ojos cerrados, las cuales se debilitan cuando nos quedamos dormidos o cuando abrimos los ojos. En estado de vigilia emitimos ondas Beta, de gran amplitud, y durante el sueño predominan las ondas Theta, que se alcanzan en estado de relajación profunda, y Delta, presentes durante el sueño profundo. Estos cuatro tipos de onda cerebral coexisten en todo momento, predominando en un estado u otro.

La música, la meditación, la hipnosis o la relajación inducida, son formas comunes de acceder al estado "alfa", tan beneficioso y necesario para nuestra salud. Pero también lo pueden ser el sonido de las olas, la mera contemplación del mar, un aroma, una oración, un mantra, un color, una imagen, una voz, o cualquier otra forma de estimulación sensitiva.

Este estado de consciencia, en que la mente está serena y el cuerpo relajado pero aún estamos despiertos, es una circunstancia muy propicia para que la sanación tenga lugar, pues nuestro ser está receptivo pero no defensivo. Es una forma de relajación consciente que no admite sentimientos destructivos como la culpa o el enfado, por lo que cualquier estímulo sanador es bien recibido por el organismo y por el espíritu, ya que no se encuentra con las resistencias habituales originadas por los prejuicios, los miedos o los malos hábitos. En este estado, la mente está receptiva a sugestiones inducidas y los cambios a un nivel profundo, son posibles. 

En base a este hecho, el psicólog mejicano José Silva desarrolló en los años 70 el conocido Método Silva, sistema de desarrollo mental, que enseña a inducir el estado alfa con el objetivo de mejorar el descanso, la concentración, la actitud positiva, la imaginación, la creatividad, la eficiencia en el trabajo y la autoestima.
Aunque ampliamente criticado, este método constituye un punto de partida en la exploración de los estados de conciencia propicios a la sanación y al desarrollo personal.

Lo que es evidente es que este estado no es, en ningún caso, un invento más del siglo XX, pues nuestros ancestros orientales ya conocían y practicaban la meditación, así como los derviches con su trance giratorio, o los chamanes, quienes, a pesar de lo que generalmente se cree, no se servían necesariamente de drogas alucinógenas para entrar en otros estados de consciencia, sino de música u oraciones. 

En nuestra sociedad, es en los centros de salud natural donde, típicamente, se intentan reproducir las condiciones óptimas para un estado alfa, con la aromaterapia, luz tenue y su música sedante, para crear un ambiente de bienestar que nos permita acceder a este bendito estado, y una vez allí, abrirnos a recibir una terapia sanadora.


Sin embargo, no tenemos por qué limitar el acceso a este nivel de consciencia a las vistas a nuestro terapeuta, pues tenemos herramientas cotidianas, como la música, los aceites esenciales, o una bañera de agua caliente y, sobretodo, la meditación, para calmar la mente, relajar el cuerpo, dejar que toda la tensión, estrés y malos pensamientos se disuelvan, y reencontrar el equilibrio. Si tan sólo decidimos permitirnos ese necesario lujo. 

miércoles, 28 de junio de 2017

Yemoterapia, el poder terapéutico de los brotes vegetales

La yemoterapia utiliza partes embrionarias de la planta, como los brotes tiernos o yemas, en forma de macerado bebible. Este método tiene un doble objetivo, en sintonía con la filosofía naturopática, que consiste en un primer estadio de drenaje profundo del organismo para luego regularizar el funcionamiento de los órganos en disfunción.


Historia
La primera referencia bibliográfica al uso de las yemas vegetales la encontramos en la obra de Santa Hildegarda de Bingen, en el siglo XII, la cual menciona en "Le livre des subtilités des créatures divines" los brotes de abedul, grosellero negro, castaño, fresno, álamo, manzano y tilo. En 1790, el escritor y apasionado de las ciencias alemán Johan Wolgang von Goethe habla también de la importancia de los brotes vegetales en  su libro "La metamorfosis de las plantas".

Pero es en 1959 cuando el médico belga Pol Henry conduce estudios clínicos en fitoembriología, publicando en 1982 un volúmen titulado "Phytoembryothérapie - Gemmothérapie" dando nacimiento a este término. El Dr. Henry introduce también, dentro del marco de esta nueva terapéutica, el concepto de fitosociología vegetal, que tiene en consideración la forma de vida de la planta a la hora de la prescripción, de modo que el nogal, que crece aislado, debe ser prescrito, preferentemente, disociado de otros remedios.

Sus trabajos fueron posteriormente desarrollados por el Dr. Max Tétau en Francia, el cual publicó "Nouvelles cliniques de gemmothérapie en 1987, así como por el Dr. Berget, el Dr. Julian y el Dr. Flament. En 1997, el Dr. Fernando Piterà, en Italia, publica "Compendio di gemmothérapia clinica (Meristemothérapia), introduciendo el concepto de meristemo.

Cabe destacar que todos estos trabajos se inspiraron en los estudios del Dr. Paul Niehan, en 1930 sobre embrioterapia, el cual desarrolló una terapéutica basada en la inyección intramuscular de células de fetos animales con el objetivo de drenar el organismo y activar sus funciones inmunitarias.

Características
La yemoterapia se basa en la idea de que los brotes vegetales representan la totalidad de la planta o "totum", pues entrañan todo el bagage genético de la misma, por lo que, potencialmente, pueden contener propiedades tanto de las hojas, como de las raíces, frutos o tallos de la planta adulta. Los tejidos embrionarios son, además,  ricos en factores de crecimiento, favoreciendo la regeneración de nuestros órganos. Por otro lado, el meristemo de las yemas está formado por un conjunto de células indiferenciadas, comparable a las "células madre" madre humanas, capaces de se diferenciar y especializar, según las necesidades.

Otra particularidad destacable de esta terapéutica es que los brotes presentan propiedades ausentes en la planta desarrollada, por lo que tienen indicaciones suplementarias. Por ejemplo, el abedul, conocido por su acción sobre el sistema urinario, como depurativo, así como sobre los rehumatismos, en yemoterapia encontramos también una acción estimulante de la libido.

Preparación
Los brotes vegetales se recolectan, principalmente, en primavera y se dejan macerar durante tres semanas en una mezcla de agua, alcohol y glicerina, pues el agua extrae las sales minerales, algunas vitaminas y flavonoides, el acohol extre alcaloides y heterósidos, y la glicerina otros flavonoides y fenoles. Sin diluir, se consigue un "macerado concentrado", formato habitual de la yemoterapia, aunque también encontramos diluciones homeopáticas a la 10DH, o macerado D1, así como diluciones a la 100CH, o macerado C1 para las plántas tóxicas.

Posología
Del macerado concentrado se toman entre 5 a 15 gotas en un vaso de agua, dos veces por día. Del macerado D1 se toman entre 50 a 100 gotas al día, también diluidas en agua. Existe igualmente el espray bucal e incluso es posible realizar un unguento de aplicación cutánea con 20 gotas de macerado concentrado en 250 gramos de un cuerpo neutro como la cetalina o la manteca de carité.

Protocolos
Bajo el punto de vista de la yemoterapia, como de la naturopatía, la enfermedad es un desarreglo interno originado por una intoxicación exógena (alimenticia, respiratoria o medicamentosa) o endógena (emocional). Por este motivo, como se menciona más arriba, un tratamiento con los brotes se compone de dos fases: un primer mes de desintoxificación y purificación seguido del tratamiento, a partir del segundo mes, del sistema perturbado. Para el primer mes de detoxificación, usaremos un macerado de abedul por las mañanas y uno de higuera por la noche, o, en caso de terreno alérgico, un macerado de grosellero negro por la noche.

Algunos ejemplos de tratamiento son:
  • Menstruaciones difíciles:  frambuesa por la mañana y cassis por la noche.
  • Sofocos de la menopausia: frambuesa, arándanoe higuera mañana y noche.
  • Alergias: grosellero negro, romero, abedul e higuera, mañana y noche.
  • Problemas hepáticos: romero por la mañana y enebro por la noche.
  • Problemas renales: enebro por la mañana y abedul por la noche.
Precauciones y contraindicaciones
- Existen en el mercado sinergias de yemoterapia que incluyen diversos brotes de plantas para diferentes condiciones. En este caso, no se recomiendan más de dos complejos al día, y en momentos distintos (mañana y noche).
- La mujer embarazada no debe tomar yemoterapia antes del tercer mes de gestación y, en cualquier caso, debe consultar con un profesional de la salud.
- No se recomienda la yemoterapia a mujeres en periodo de lactancia.
- Las personas bajo tratamiento médico, particularmente aquellas que tomen anti-coagulantes o medicamentos para el sistema cardio-vascular, deben consultar con su generalista antes de iniciarse en la toma de estos preparados.

Fuentes:
* "La gemmothérapie. La santé par les bourgeons" Dr. Roger Halfon. Editions Trajectoire 2005
   ISBN 2-84197-348-4

* "La Phytembryothérapie. L'embryon de la gemmothérapie" Dr. Franck Ledoux, Dr. Gérard        
  Guèniot. Editions Amyris 2012. EAN 978-28755-2004-3


miércoles, 14 de junio de 2017

Preparar la piel para el sol


Todos sabemos que el bronceado, que tanto adoramos porque nos otorga muy buen aspecto, comporta sus riesgos entre ellos el muy temido cáncer de piel. Por lo que cualquier persona que estime su salud incluirá en su equipaje veraniego una buena crema solar. Sin embargo, existen otras estrategias sanas y naturales a aplicar antes y después de las vacaciones para evitar quemarnos, broncear más rápido, y mantener la caricia del astro rey en nuestra piel durante más tiempo. 



El sol es fuente de vida e indispensable para nuestra salud. Necesitamos una exposición de entre 10 y 15 minutos diaria para poder sintetizar la vitamina D a partir del colesterol de los alimentos, vitamina que nos permite fijar el calcio a las estructuras óseas, impidiendo la osteoporosis y el raquitismo, además de regular la tensión arterial y prevenir ciertos cánceres.

Sin embargo, un exceso de exposición solar, sobretodo en verano, cuando el impacto de los rayos es más fuerte, puede tener consecuencias negativas:
- quemaduras de primer y segundo grado de la piel, o "eritema actínico", con fiebre, dolor de cabeza y problemas digestivos,
- daños en el ADN;
- un descenso de la inmunidad, disminuyendo la eficacia de las vacunas y mejorando las enfermedades auto-inmunes, como las alergias;
- melanomas o cánceres cutáneos.

Podemos, además, desarrollar dermatosis no cancerosas, es decir, reacciones fototóxicas o fotoalérgicas, debido a agentes fotosensibilizantes que manchan o irritan la piel cuando, a la vez, tomamos el sol. Estos agentes pueden ser plantas (como el hipérico), aceites esenciales (sobretodo los cítricos), perfumes, algunos medicamentos (particularmente los antibióticos, los antihistamínicos y los cardiorreguladores), cosméticos, e incluso algunos filtros solares y blanqueadores de la piel.

Bronceado
Al margen de estas últimas reacciones provocadas por substancias externas, en que la piel no puede defenderse sola, frente al daño solar, nuestro envoltorio cutáneo cuenta, sin embargo, con sus propios mecanismos de protección, principalmente el bronceado. Este es un fenómeno también conocido como "pigmentación cutánea retardada", por el que la piel toma un color más oscuro en reacción a la exposición a los rayos ultravioletas provenientes (no únicamente) del sol. Es debido a la producción de melanina, un pigmento natural, por las células cutáneas específicas, o melanocitos, que la guardan en forma de melanosomas dentro de los keratinocitos (células que recubren la piel) antes de liberarla. Allí, los melanosomas se agrupan alrededor del núcleo para proteger su material genético y evitar mutaciones. Una vez los keratincitos llegan a la superficie de la piel son destruídos, dispersándose la melanina y dándose el color tostado en la piel. En los indivíduos de raza negra, los keratinocitos llegan fácilmente a la superficie dérmica, en los de raza blanca no llegan jamás. Las personas pelirrojas o de piel muy clara producen una melanina roja que no cumple esta función protectora y pueden liberar radicales libres. Los albinos no producen melanina en absoluto.

Cuando hablamos de rayos ultravioletas o UV, invisibles al ojo humano, debemos diferenciar, principalmente, tres tipos:

- UVC - de onda corta (100-280 nm), detenidos por la atmósfera, no llegan a nuestra piel;
- UVB - de onda media (280-315 nm), detenidos parcialmente por la capa de ozono, son responsables de las quemaduras solares y la insolación, así como del bronceado y de los daños en el ADN. Su efecto es 100 veces más potente en verano que en invierno, y más fuerte a mayor altitud.
- UVA - de onda larga (315 - 400 nm), atraviesan la atmósfera y producen consecuencias nefastas a largo plazo, pues liberan radicales libres que pueden provocar mutaciones en el ADN, traduciéndose en el envejecimiento de la piel y, en el peor de los casos, en tumoraciones. Además, potencian el efecto cancerígeno de los rayos UVB, y son responsables por la debilitación del sistema inmunitario.

Tipos de piel
Por supuesto, los rayos solares no afectan a todo el mundo igual, dependiendo del tono de piel de cada individuo y de su "dosis mínima eritematosa" DME, que hace referencia a la cantidad más pequeña de rayo solar aplicada en una sola vez, que hace aparecer una quemadura o eritema. A pesar de la amplia gama de bellas tonalidades que la piel humana puede presentar, distinguimos siete grupos principales, del albino al negro:

Tipo de piel

Tiempo de autoprotección de la piel

DME

Broncea

Quema

SPF
Albino
0
1,5
Nunca
Siempre
-
I
5’-10’
1,5
Nunca
Siempre
50+
II
10’-20’
2,5
Ligeramente
Muy a menudo
30 -50
III
20’-30’
3,5
Progresivamente
A menudo
30
IV
30’-45’
4,5
Fácilmente
Raramente
15
V
45’-60’
5,5
Muy fácilmente
Muy raramente
8
Negro
60’-90’
6,5
Siempre
Nunca
-

Es importante identificar el tipo de piel de cada uno para saber el tipo de factor de protección solar (SPF) necesario, y el tiempo de exposición máximo al sol sin protección.


Fotoprotección
A pesar de los riesgos, no tenemos porqué renunciar a nuestras excursiones a la playa o montaña, siempre que pongamos en práctica un plan de protección solar. Podemos diferenciar tres tipos:

Protección ambiental:

En nuestro entorno contamos, de entrada, con la capa de ozono la cual, como hemos visto, absorbe la casi totalidad de rayos UVC, y una parte de los UVB, sin olvidar que el uso de aerosoles y otros productos en décadas pasadas, provocó un daño importante en esta protección. Las nubes y la niebla pueden disminuir entre un 10 y un 90% el impacto del sol, aunque seguimos recibiendo sus rayos, por lo que cabe desconfiar. Y por último, las sobrillas o la sombra de un tupido árbol nos protegerán de un 50 a un 90% del efecto del sol. Sin embargo, es posible sufrir una insolación sin exponerse directamente al sol, pues hay elementos ambientales que reflejan sus rayos, como son:
  • la nieve, en un 85%
  • la arena, en un 17 a un 20%
  • el agua, en un 5%
  • la hierba, en un 3%
En efecto, a mediodía entre un 30 y un 50% de la luz del sol recibida es debido a la difusión por parte del cielo.

- Protección natural:
Son los mecanismos del cuerpo para evitar daños celulares. Como hemos visto se trata de:
  • la DME (dosis mínima eritematosa);
  • el bronceado;
  • el grueso de la piel o capa cornea, en que a mayor grosor, mayor protección, por lo que los individos de piel fina, como los niños o los ancianos, son más sensibles. Es importante saber que la exposición crónica y prolongada al sol provoca la atrofia de la piel y la pérdida de grosor de la misma.
- Protección artificial:
Se trata de las diferentes substancias, en forma de complementos, cremas, aceites o alimentos, que pueden ayudarnos a proteger nuestra piel, bien promoviendo la producción de melanina, bien hidratando la piel, o aún de otras formas. Distinguiremos tres momentos en que estos elementos ejercen su acción, antes, durante o después de la exposición prolongada al sol:
  • Antes (3-4 semanas previas): 
    • Vitamina C: participa en la síntesis de colágeno, promueve la cicatricación, aumenta la inmunidad y tiene acción anti-oxidante. La encontramos en alimentos como las espinacas, las coles de bruselas y los cítricos;
    • Vitamina E: tocoferol, gran antioxidante que mejora, además, la tolerancia de la piel al sol. Se encuentra en el germen de trigo, en los frutos secos e incluso en el aguacate;
    • Vitamina A: acción de anti-envejecimiento de la piel, previene de melanomas y participa en la cicatrización. Abundande en alimentos de orígen animal como el hígado, los huevos, el pescado graso, la mantequilla y el queso. Esta vitamina, sin embargo, puede resultar hepatotóxica (daña el hígado) a grandes dosis, por lo que es preferible consumir los "precursores de la vitamina A" como son los carotenoides;
    • Carotenoides: pigmentos vegetales estimulantes de la melanina, de acción anti-radicales libres e inmunoestimulante. Dentro de este grupo encontramos la astaxantina, que puede provocar el bronceado de la piel aún sin exponerse al sol, la luteína, o el licopeno, que aumenta los lípidos en la superficie de la piel, reforzando su protección. Estos pigmentos no son preventivos del cáncer pero disminuyen la sensibilidad de la piel frente a los UVA.
    • Zinc: inmunoestimulante y cicatrizante, lo encontramos en el germen de trigo, las ostras, el hígado de ternera y el pan completo, entre otros alimentos.
    • Selenio: protege de las quemaduras de los rayos UVB, facilita el bronceado, ralentiza el envejecimiento cutáneo y tiene acción anti-radicales libres. Muy presente en el marisco, las legumbres, los frutos secos, el queso y los alimentos proteínicos.

Existen productos en el mercado para preparar la piel al sol, a tomar entre 3 y 4 semanas antes de las vacaciones, que combinan algunos o todos estos elementos, estando los carotenoides siempre presentes, a menudo en forma de "Dunaliella Salina", alga verde de pantano, extremadamente rica en beta-carotenos, de manera que cuando empezamos a tomar el sol, la producción de melanina ya se ha estimulado y, con ella, su efecto protector.



  • Durante: A pesar de haber preparado la piel con antelación, una vez en nuestro destino vacacional, no pueden faltar otros elementos protectores, para evitar consecuencias nefastas:
    • Ropa, gafas de sol, gorro, que disminuyan el tiempo de exposición;
    • Filtros solares, de SPF entre 8 y 50+, según el tipo de piel (tabla más arriba). En un primer momento, estos filtros solares (que la mayoría de nosotros empezamos a usar en los años 90 ante la amenaza del agujero en la capa de ozono) protegían únicamente de las quemaduras provocadas por los rayos UVB, de manera que podíamos tostarnos al sol, sin quemarnos, durante más tiempo, pero estábamos desprotegidos de otros rayos. Más tarde, con el descubrimiento de los daños de los rayos UVA a largo plazo, se desarrollaron filtros más completos que bloquean ambos tipos de rayo. Sin embargo, algunos filtros UVA (más recientes), se degradan fácilmente y resultan ineficaces, por lo que la exposición prolongada no está, en ningún caso, aconsejada. Podemos distinguir, dentro de estos filtros, entre agentes minerales, y agentes orgánicos:
      • minerales: son partículas finas (nanopartículas) que absorben los rayos UV, cuanto más finas, más eficaces. Son fáciles de eliminar, no resultan alergizantes y constituyen una alta protección. Las más comunes son el dióxido de titanio, que protege contra los rayos UVB, y el óxido de zinc, que protege contra los UVA.
      • orgánicos, o químicos: compuestos de carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, se presentan en diferentes formas (ácido cinámico, ácido para-aminobenzoico, benzofenona) o los de nueva generación (tinosorb-M, tinosorb-S, mexoryl SX, mexoryl XL), en principo ausentes en cremas solares de certificación Bio.
Al contrario de lo que se ha creído durante mucho tiempo, el uso de filtros solares no tiene impacto sobre la síntesis de la vitamina D*.

Aún con el uso de un filtro solar, existe una serie de reglas del bronceado, que deben respetarse:
  1. Exposición progresiva, empezar por no más de 15 minutos el primer día.
  2. Tener en cuenta su tipo de piel y DME.
  3. Evitar exponerse entre las 12 y las 16h.
  4. No exponerse (de forma intensiva) más de una hora cada día.
  5. Utilizar ropa, gorro, gafas y sombrilla.
  6. Desconfiar de circunstancias que puedan atenuar la sensación de calor, como el viento o las nubes, y de aquellas que puedan aumentar el reflejo del sol, como el mar, la nieve o la arena.
  7. Tener en cuenta las substancias fotosensibilizantes (perfumes, etc.)
  8. Secarse después de bañarse, pues las gotas en la piel hacen efecto lupa.
  9. Aplicar un filtro solar una media hora antes de la exposición y re-aplicar cada dos horas.
  • Después: después de la sesión de bronceado, es necesario, principalmente, hidratar la piel y calmar las posibles irritaciones. En este caso, los aceites vegetales son nuestros principales aliados, los encontramos en :
    • la zanahoria, rica en beta-carotenos, ideal para alargar el bronceado,
    • el hueso de albaricoque, rico en vitamina A y sales minerales, promueve la elasticidad de la piel,
    • sésamo, el que más absorbe los rayos UV, aunque no constituye una protección suficiente para usar como filtro,
    • argán, ideal para piel y cabellos secos,
    • jojoba, calma la irritaciones,
    • coco, profundamente hidratante. 
También podemos utilizar la manteca de karité, de efecto anti-envejecimiento, y en caso de quemaduras leves, el gel de aloe vera, calmante, refrescante y cicatrizante.

Finalmente, es una buena idea, una vez pasadas las vacaciones o el periodo de exposición intensa al sol, hacer una cura de la piel. Para ello contamos con plantas como la bardana, la onagra o la borraja, así como la levadura de cerveza, el ácido hialurónico, o los aminoácidos L-prolina (que promueve la síntesis de colágeno) o L-carnosina (de acción anti-aging), junto con las mismas vitaminas y minerales mencionados para la preparar la piel. 

De modo que con una buena preparación, una protección solar eficaz y una cura posterior, podemos nutrir y fortalecer nuestra piel, para poder disfrutar del sol de manera sana y segura y, porqué no, prolongar un hermoso bronceado hasta bien entrado el otoño.


miércoles, 31 de mayo de 2017

Flores de Bach y Nutrición XVII: Hornbeam, la insípida rutina.

Cambiar los hábitos dietéticos puede comportar, al cabo de algún tiempo, un descenso del entusiasmo debido a una rutina alimenticia, no siempre estimulante. No es inusual que nos acometa un terrible cansancio ante la perspectiva de otra jornada de comida exenta de pecados culinarios bien apetecibles. Es ahí donde Hornbeam entra en juego.


Al iniciar un nuevo programa nutritivo suele darse un alborozo inicial, ante la expectativa de algo nuevo, que puede durar más o menos, dependiendo de nuestra determinación o de la variedad del plan dietético. Seguidamente, a fuerza de repetición y de la ausencia de alimentos que nos parecen más atractivos (y a los que quizás teníamos una cierta dependencia), suele darse una fase de abatimiento en que la idea de alimentarnos, una vez más, a base de comida sana pero aburrida, se  nos hace desesperadamente tedioso. En estado Hornbeam, continuaremos con la dieta, sin renunciar, pero con esta sensación de insufrible hastío, que nos hace creer que no vamos a ser capaces de seguir, y sin embargo seguimos.

Se trata de una impresión más en el plano mental que físico, en que se olvidan los beneficios que una alimentación saludable nos está aportando: la regulación del peso corporal, la disminución del riesgo a enfermedades cardiovasculares (entre otras), la recuperación de la vitalidad y el aumento de la autoestima. Nuestro cuerpo se siente mejor, pero vivimos el cambio como algo monótono y sin interés.

El Hojarazo nos devuelve el entusiasmo en nuestros propósitos, nos recuerda los motivos por los cuales decidimos cambiar nuestros hábitos, y lo que es más, nos impulsa a explorar otras posibilidades cuilnarias saludables más apetitosas, ayudándonos a comprender que comer sano no tiene por qué ser aburrido, que existe una gran cantidad de información y opciones disponibles, si nos preocupamos de investigar, y si decidimos pasar más tiempo en la cocina, creando, experimentando y saboreando todos los productos que la naturaleza tiene para ofrecernos, cocinados y combinados de manera equilibrada y beneficiosa para nuestra salud.

domingo, 21 de mayo de 2017

Los beneficios de una dieta sin gluten

Muy presente en los medios, la dieta sin gluten se plantea como la panacea ante todos los males. Sin embargo, existe mucha confusión respecto a lo que es el gluten y qué productos lo contienen, la celiaquía, otros malestares asociados y las alternativas dietéticas. ¿Se trata de otra moda más, o vale la pena probar la dieta sin gluten?



Del latín "glue", que significa pegamento, el término "gluten" engloba un grupo de polamidas y gluteínas presentes en las proteína de los cereales panificables, que otorgan viscosidad y elasticidad a los productos de panadería y repostería. En el trigo encontramos la gliadina, en el centeno la secalina, en la cebada la hordeína, y en la avena la avenina.

Estas partículas, inocuas para muchos, provocan en un porcentaje de la población problemas de salud que podemos distinguir en tres categorías:

Enfermedad celíaca
Se trata de una intolerancia permanente al gluten. Es de caracter hereditario y puede desatarse en cualquier momento de la vida. La llegada excesiva de gluten al intestino delgado provoca una hipersecreción de zonulina, proteína que regula la permeabilidad intestinal, resultando en una atrofia de las vellosidades, las cuales dejan de funcionar correctamente y partículas de gluten se filtran. En las personas que sufren esta enfermedad, esta filtración provoca una respuesta autoinmune que se traduce en un cuadro malabsortivo, en que los nutrientes no se asimilan y se presentan carencias importantes en el individuo, particularmente de vitamina B9, imprescindible para el crecimiento y renovación de los tejidos.
La reacción no es inmediata, y los síntomas incluyen diarrea, estratorrea (grasa en las heces, por lo que las vitaminas liposolubles - A D E y K - no se absorven), anemia, pérdida de peso, raquitismo (falta de vitamina D), y malestares digestivos.
Un diagnóstico definitivo sólo puede darse a través de una biopsia intestinal, pues los test sanguíneos no dan resultados fiables, y el único tratamiento posible es la abstinencia a todos los productos que contienen gluten, así como la suplementación en vitaminas B12 y B9, hierro, en caso de anemia.
En España se da en un 1% de la población, aunque se estima que hay un 75% de casos sin diagnosticar. Ante la sospecha de incurrir en esta enfermedad, es conveniente solicitar la biopsia, y continuar el consumo de gluten, para no producir falsos resultados.

Alergia al gluten
Respuesta inmediata al consumo de gluten, que incluye problemas respiratorios (como el asma), diarreas y vómitos, reacciones cutáneas, del mismo modo que una alergia a cualquier otro alimento puede producir. Se da más a menudo en los niños, y en adolescentes cuando el consumo de gluten es inmediato a un esfuerzo físico (bocadillo de merienda después de una actividad deportiva). El único tratamiento posible es la abstención completa al gluten, o después del esfuerzo físico.

Hipersensibilidad al gluten
O sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC). En este caso, la digestión del gluten es incompleta pero no provoca una respuesta autoinmune, pero puede provocar otros malestares como dolor abdominal, problemas digestivos, eczema, migrañas, cambios de humor, fatiga, anemia o inflamación de los miembros. En este caso una biopsia intestinal dará resultados negativos, por lo que el único modo de saber si es el gluten el que causa los mencionados trastornos es la abstención al gluten durante, por lo menos, dos meses. En caso positivo, en que los síntomas mejoran, el tratamiento más efectivo será reducir al mínimo el consumo de gluten y diversificar el consumo de alimentos, es decir, incluir cereales sin gluten.

Otros malestares relacionados con el gluten

  • La alergia al trigo. Este forma parte de la lista de los 14 alimentos más alergénicos y, en ocasiones, no se trata de un problema con el gluten, sino con este cereal en particular. El trigo ha sufrido muchas modificaciones genéticas desde su introducción (relativamente tardiva) en la alilmentación humana, por lo que el trigo moderno es más productivo pero también más indigesto. En efecto, las variedades de trigo antiguas, como la espelta, son mejor asimiladas, aunque contienen también gluten. La única forma de saber si este es el caso, consiste en eliminar el trigo, pero no los otros cereales que contienen gluten, de la dieta y ver si se dan mejoras.
  • La intolerancia a la lactosa. Como se menciona más arriva, la presencia excesiva de gluten provoca la atrofia de las vellosidades intestinales, las cuales producen la lactasa, proteína que digiere los productos lácteos, por lo que un desarreglo en el intestino delgado inhibe su producción, provocando una intolerancia secundaria a este grupo de alimentos. Numerosos productos sin gluten en el mercado son, también, sin lactosa.
  • Dermatitis herpetiforme. Es una manifestación de la enfermedad celíaca, que ataca la piel. Se diagnostica por una biopsia de la piel y del intestino, además de un test sanguíneo. El tratamiento es una dieta sin gluten.
  • Intolerancia a los FODMAPs: Del inglés "Fermentable, Oligo-, Di-, Mono- saccarides and polyols" este término designa los azúcares fermentables en la fructosa, la lactosa, la galactosa, el sorbitol y el manitol, los cuales son mal tolerados en algunos individuos. Se encuentran a menudo presentes en alimentos que contienen gluten y provocan síntomas similarles a la SGNC. De hecho, en un primer momento, se creyó que la enfermedad celíaca se debía a estos compuestos. Existe actualmente una dieta FODMAP recomendada para el síndrome del intestino irritable.
  • Diabetes tipo 1: las personas que sufren la enfermedad celíaca presentan mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad, aumentándose aún el riesgo con una dieta sin gluten, pues muchos productos alternativos son fabricados a menudo con harinas de alto índice glucémico.
Existen aún otros motivos para eliminar o, al menos, evitar el gluten en la dieta:
    • Por prevención, si un miembro de nuestra familia padece una intolerancia, pues se trata de una condición hereditaria.
    • Para acompañar, en su alimentación, a un familiar.
    • Para disminuir malestares empíricamente asociados al consumo de gluten, como son los dolores articulares.
    • Para diversificar la alimentación y provar otros alimentos.
    • Para ayudar a un niño autista, pues la experiencia demuestra mejorías en casos de autismo, aunque no se puede reivindicar una cura.
    • Para perder peso. Esta afirmación es relativa pues, como se ha mencionado anteriormente, algunas harinas sin gluten contienen un índice glucémico alto, como la de maíz o la de patata. Sin embargo, si elegimos cerales con bajo índice glucémico, como el arroz integral, la quinoa o el trigo sarraceno, o aún, si disminuímos el consumo de cerales y aumentamos el consumo de proteínas, fruta, verdura, algas y semillas, estaremos contribuyendo sin duda a un ajuste del peso.
Alimentos que contienen gluten
Básicamente, se trata del trigo, el centeno, la cebada y, en algunos casos, la avena. Este último cereal se incluyó en un primer momento dentro de la lista de los cereales con gluten, siendo retirado posteriormente pues la avenina contienen la mitad de poliamidas que otros cereales, por lo que se llegó a la conclusión que la reacción a la avena, asociada a una intolerancia al gluten, se debe a la contaminación de la misma por la presencia de trigo, cebada o centeno en las cadenas de empaquetado. De hecho, algunos fabricantes de productos sin gluten ofrecen productos con avena "no contaminada" o "sin gluten".

En cuanto al trigo, centeno y cebada, cabe tener en cuenta todos los productos que se derivan de ellos:
  • Todas las formas de trigo: espelta, fromento, kamuto o trigo khorasan, cús-cús, bulgur, sémola, seitán (fabricado con gluten de trigo), salvado, pan rallado, almidón (presente en muchos alimentos transformados y platos preparados, pues es un buen aglomerante).
  • Cebada: cerveza y bebidas alcohólicas a base de malta.
  • Tritordeum: mezcla de trigo y cebada.
  • Méteil: mezcla de trigo y centeno.
  • Shoyu: salsa de soja con fromento.
  • Levaduras.
Alimentos exentos de gluten
  • Cereales: avena no contaminada, fonio blanco o negro, maíz, mijo, arroz, sorgo, teff.
  • Seudo-cereales: trigo sarraceno, quinoa, amaranto.
  • Legumbres: (de las cuales se hacen harinas), garbanzos, guisantes, lentejas, altramuces, soja.
  • Oleaginosas: almendras, nueces, avellanas, girasol, castañas, cáñamo.
  • Feculantes: manioca dulce, tapioca (manioca amarga), arrurruz, patatas, boniatos, ñame, calabaza.
Otros alimentos que pueden presentarnos dudas, pero que no contienen gluten son la zaragatona (por su aspecto de cereal), el cacao y la algarroba, el café y el té, el agar-agar, la goma de guar y la goma xantana (espesantes naturales estos tres últimos), la lecitina, el lino, el sésamo y las semillas de amapola, las dextrinas y maltodextrinas, los vinos y otras bebidas alcohólicas (salvo si contienen malta), el vinagre, la carne y el pescado no preparados (pues los rebozados contienen harinas).

En resumen, dada la presencia importante de malestares digestivos, proliferación de reacciones cutáneas, y otros malestares inexplicables que no conseguimos paliar con otros remedios, cabe dar una oportunidad a una dieta exenta o con poco gluten, que puede aumentar, de manera sorprendente, nuestra calidad de vida.

lunes, 8 de mayo de 2017

Nigella o comino negro: aceite vegetal y aceite esencial

Tan vasto es el campo de la fitoterapia que permite un descubrimiento contínuo de nuevas plantas aromáticas y medicinales y, por tanto, de nuevas posibilidades terapéuticas. Mi última adquisición es la Nigella o comino negro, usada sin embargo ya en el imperio Egipcio. Su particularidad: produce tanto aceite vegetal como esencial, multiplicando así las vías de aplicación. 


Originaria de Asia y naturalizada en los países mediterráneos, encontramos vestigios de aceite de Nigella Sativa nada menos que en la tumba de Tutankamon pues los egipcios, grandes alquimistas y aromaterapeutas, lo han usado tradicionalmente por sus propiedades calmante, hidratante, digestiva, immunoestimulante y anti-inflamatoria entre otras. No en vano llaman también "aceite de faraones".

Se trata de una planta anual de la familia de las ranunculáceas, que produce una bella flor azul, y de cuyas semillas se extrae, por presión en frío, su aceite vegetal, del cual, a su vez, se extrae por destilación el aceite esencial, del cual contiene un 0,5 a un 3%.

El aceite vegetal contiene una gran cantidad de ácidos grasos poli-insaturados, particularmente ácido
linoléico (entre un 50 y un 60%), de la familia de los omega-6, el cual participa a la reconstitución de los lípidos de la piel, asegurando su elasticidad y conservando su hidratación. También contiene ácido oléico (ácido graso esencial mono-insaturado omega 9) y, en menor cantidad un ácido graso saturado, el ácido palmítico. A ello se debe su reputación para tratar problemas de la piel como eczema, acné o psoriasis. A nivel interno se usa como complemento alimentario, en pequeñas dosis (tres cucharadas de café al día, con las comidas), pudiéndo ser beneficiosos en problemas digestivos, alergias, o incluso problemas respiratorios. De hecho, su compercialización es más habitual en forma de producto cosmético, como el aceite de argán o de jojoba, pero también lo encontramos al lado del aceite de oliva, como aceite de comino negro, perfectamente comestible, en tiendas de productos biológicos.

El aceite esencial contiene, entre otros, "nigelona" un principio activo identificado por un laboratorio egipcio en los años 50 sin efectos tóxicos y con propiedades broncodilatadoras, por lo que empezó a recomendarse en el tratamiento del asma y la bronquitis. En este país, en el medio veterinario, es habitual el uso de la nigella para problemas respiratoris en caballos. Estudios posteriores han demostrado su acción positiva sobre el sistema immunitario, y su efecto anti-inflamatorio. Es por ello que esta esencia se usa también como analgésico y como tónico general del organismo. La presencia, además, de vitamina E lo convierte en un antioxidante natural, como guinda de sus virtudes.

Aunque algunas escuelas de Aromaterapia prescriben la ingesta directa (o diluídos en miel o azúcar) de aceites esenciales, mi opinión es que se debe tener un muy buen motivo y muy claras las dosis para tomarlos por vía oral, pues existen riesgos de daños en el sistema digestivo, sobretodo tratándose de un aceite como la Nigela, de la familia del comino. Por lo que una vez más, el consejo de un profesional es imprescindible.

Por vía externa, como haríamos con otros aceites esenciales y vegetales, basta con respetar las dosis habituales prudentes que son 60 gotas de aceite esencial por 100 ml de aceite vegetal para preparados corporales, y 20 gotas de aceite esencial por 100 ml de aceite vegetal para preparados faciales. Sabiendo esto, podemos crear nuevas sinergias con otros aceites esenciales (recordemos que se potencian entre ellos) que diversifiquen los estímulos que aplicamos a nuestro cuerpo para promover su equilibrio y bienestar.

Y yo, que acabo de descubrirlo. Si Tutankamon levantara la cabeza...