martes, 13 de noviembre de 2018

Dormir bien para estar mejor


Cuando hablamos de bienestar, a menudo sentamos sus bases sobre tres piedras angulares que son la alimentación, el ejercicio y la gestión del estrés. Sin embargo existe un cuarto pilar, interdependiente de los otros tres, sin el cual la calidad de vida se ve comprometida. Es el sueño reparador.


El sueño es un estado fisiológico natural y necesario como comer o evacuar, que responde al ritmo mismo de la naturaleza: día/noche, luz/ocuridad, actividad/reposo.

Funciones

Una teoría del sueño asegura que esta necesidad orgánica, no resuelta evolutivamente, sirve a eliminar las toxinas resultantes de la metabolización de la glucosa consumida por el cerebro durante las horas de vigilia. No obstante, como bien sabemos, el reposo nocturno cumple otras importantes funciones como la restauración de los sistemas inmunitario y nervioso, la regeneración de los emuntorios, entre ellos la piel, la recuperación de la energía, la consolidación de la memoria, o la síntesis de hormonas.

Bioquímica

El sueño está regulado por la melatonina, una hormona segregada por la glándula epífisis en el cerebro, que se libera en la oscuridad y cuya producción máxima se da entre las 2:00h y las 5.00h.

Fases

Distinguimos cuatro estadios diferenciados en un ciclo de sueño:
  • 1 - Somnolencia. Fase de unos 15 minutos en que la secreción de serotonina nos produce una ligera sensación de frío y de modorra. Es el momento de ir a cepillarse los dientes y ponerse el pijama, para no perder la oportunidad de dormirnos, la cual no volverá a pasar hasta una hora y media  más tarde. Esta fase suele darse cada día a la misma hora para cada indivíduo particular.
  • 2 - Sueño ligero. La respiración el pulso, la temperatura descienden, y la recuperación física tiene lugar. 
  • 3 - Sueño profundo. El cuerpo se encuentra en un estado de relajación total, y es aquí donde la psique se regenera.
  • 4 - Sueño paradoxal. Se mezclan signos de vigilia con signos de sueño profundo, pues el cuerpo está en completo reposo pero el sistema nervioso está agitado. Es la fase REM (Rapid Eyes Movement), en que soñamos y en que asimilamos el aprendizaje del día pasado.
Si nos despertamos al final de un ciclo, nos sentiremos en plena forma al día siguiente. Si no nos despertamos, empezamos un nuevo ciclo. No obstante, estas fases pueden mezclarse, pues se dice que la primera mitad de la noche se compone de sueño ligero y profundo, mientras que la segunda mitad es una combinación de sueño ligero y paradoxal.

Insomnio

Entre los distintos trastornos que pueden impedirnos conseguir un sueño reparador encontramos la apnea del sueño, el síndrome de piernas inquietas, la narcolepsia, el burxismo o los ronquidos, condiciones algunas más complejas que otras, consideradas como alteraciones del sueño, que deben tratarse con un especialista para que no disturben nuestro merecido descanso.

Sin embargo, es el insomnio o la "incapacidad de obtenir un sueño satisfactorio", el trastorno que más directa y frecuentemente afecta al sueño en sí, llegando a afectar a un tercio de la población en algunos países industrializados.

Cabe remarcar que un "sueño satisfactorio" no se mide en cantidad de horas sino en la calidad del mismo, y el principal indicador es el nivel de energía en que nos encontramos al día siguiente. De hecho, se dice que Napoleón dormía sólo cuatro horas por noche, y que Churchill dormía cinco. Pues todos sabemos que hay grandes dormilones y pequeños dormidores.

Por otra parte un insomnio pasajero y justificado por un evento que nos inquieta (o excita), no debe preocuparnos. Tendremos, en cambio, que alarmarnos si dormimos mal más de tres veces por semana desde hace más de tres semanas.

Tipos de insomnio
  • Insomnio de conciliación, o inicial, en que tardamos más de 30 minutos a atrapar el sueño, y somos invadidos por pensamientos parasitarios que nos mantienen despiertos. Este tipo de insomnio está ligado a la ansiedad y no afecta, necesariamente, a la duración del sueño.
  • Insomnio de segunda hora o terminal, en que la persona no tiene dificultad para dormirse, sin embargo se despierta a una hora intempestiva en plena madrugada y no consigue reatrapar el sueño. En este caso podemos sospechar de una depresión camuflada.
  • Sueño intermitente, caracterizado por despertares múltiples. Se´dan más de dos despertares por noche y más de 15 minutos en dormirse de nuevo. Un problema digestivo puede estar detrás de esta modalidad.
  • Insomnio total. No se duerme en absoluto y se enlaza con el día siguiente. No es el caso más habitual, pues el ser humano no puede sobrevivir mucho tiempo sin dormir. El récord mundial lo tiene Randy Gardner con 11 días seguidos de vigilia, práctica que, como naturópata y como ser humano no recomiendo a nadie en el mundo.
Aunque existe en ciertos individuos una tendencia hacia una de estas formas, los diferentes tipos de insomnio pueden combinarse en la misma persona, en el mismo periodo.

Causas

Además de la ansiedad, la depresión o los problemas digestivos, existen otros factores que inducen al insomnio como son, por supuesto, el estrés, el dolor, algunos medicamentos, y sobretodo los malos hábitos de vida. El insomnio puede también ser un síntoma de otra enfermedad, como la diabetes, por lo que si este problema persiste, se debe absolutamente consultar con un especialista.

Por otra parte, ni que decir tiene que el insomnio por si solo, puede alterar en gran manera nuestro equilibrio, por lo que es necesario buscar remedio a este problema.

Soluciones naturales

Una gran parte de las personas afectadas de esta condición acude a somníferos de farmacia, incluso sin prescripción médica, a pesar de la mala prensa con la que cuentan. Y no sin motivos pues los hipnóticos son adictivos, tóxicos, provocan problemas de memoria (pues acortan la fase REM en que consolidamos el aprendizaje), además de que la habituación es rápida, necesitando cada vez una dosis mayor, y su deshabituación puede durar de entre 6 meses a 1 año, entrañando un insomnio de rebote aún peor. No seré yo quien recomiende este tipo de medicamentos (pues tampoco tengo autoridad para ello), pero aconsejaré a quienes, a pesar de todo, opten por ellos como remedio de urgencia, que lo hagan de una forma exclusivamente puntual y bajo supervisión médica o, como mínimo, siguiendo la recomendación del farmacéutico.

Existen, en cambio otras opciones mucho más saludables y sin riesgo, a las que echar mano cuando Morfeo se resiste a visitarnos:
  • Alimentación: de todos es sabido que una cena copiosa y tardía puede alterar nuestro reposo, por lo que en caso de sueño difícil, seguiremos el proverbio de "desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un pobre", y además, privilegiaremos los carbohidratos de liberación lenta, como el arroz integral (sin abusar), que ayudan a relajarse. Los alimentos ricos en vitaminas del grupo B, como los champiñones tendrán una acción benéfica en el sistema nervioso, y aquellos que contienen triptófano como el pavo, el pollo, el pescado, los productos lácteos o el cacao, ayudarán a la producción de serotonina. Evitaremos los alimentos grasos, de difícil digestión, y aunque un vasito de vino pueda relajarnos, el exceso de alcohol puede producirnos un sueño pesado y disminuir las horas de reposo. Ni que decir tiene que los excitantes como el café no tienen lugar en la cena, si queremos dormir bien. Es, además, una buena idea esperar una hora después de la cena antes de acostarse para permitir una buena digestión.
  • Plantas: es evidente que en el jardín medicinal de la Madre Naturaleza no faltan opciones para mejor conciliar el sueño, algunas de gran reputación como la Valeriana, la Pasiflora, la Manzanilla o la Verbena, relajantes nerviosos por excelencia en fitoterapia, aunque no son las únicas. La Griffonia contiene 5HTP, derivado del triptófano, precursor éste de la serotonina, la Albahaca Sagrada es un gran adaptógeno muy útil en casos de insomnio por estrés, la Melisa es un relajante muscular indicada en caso de tensión física, el Espino Blanco es el gran aliado del sistema circulatorio, ideal para aquellos que escuchan, en el silencio de sus insomnios, los nerviosos latidos de su corazón, el Hipérico, inevitable en casos de depresión (aunque incompatible con otros medicamentos que traten esta condición), o incluso la Amapola, de la familia de los opiáceos.
  • Aceites esenciales: las esencias de plantas también son muy utilizadas para promover el descanso, siendo la Manarina Verde (o roja) la más reputada, así como la Lavanda Fina, aunque también el Petit-Grain, la Mejorana o la Verbena Citronela. En este caso, lo más indicado es usar los aceites en olfacción, ya sea con un difusor, una media hora antes de acostarse, o con unas gotas en un pañuelo que introduciremos dentro de la funda de la almohada. 
  • Vitaminas y minerales: como se ha comentado, las vitaminas del grupo B ejercen su acción, entre otras, en el sistema nervioso, siendo la vitamina B1 la aliada del optimismo, y la B6 necesaria para la síntesis de neurotransmisores y para la absorción de Magnesio. Este mineral también debe tenerse en cuenta en el tema que nos ocupa, pues también ejerce una acción benéfica en el sistema nervioso, ayudando a combatir el estrés y la fatiga (no olvidemos que lo encontramos en las legumbres, el cacao, las almendras, las espinacas o el aguacate). El Calcio debe estar en harmonia con el Magnesio, por lo que no lo debemos olvidar, si no es en complemento alimenticio, por lo menos debe estar presente en nuestros platos (legumbre, coles, verduras de hoja, sardinas o salmón).


*Un inciso sobre la Melatonina, este polémico producto prohibido durante años en muchos países. Como hemos mencionado, la melatonina es una hormona segregada en el cerbro de los mamíferos, que induce el sueño, y que actualmente podemos comprar en comprimidos de parafarmacia en dosis de entre 1g y 1,9g (aunque en algunos países como Brasil se encuentra en hasta 6g). Tradicionalmente usada para combatir el "jet-lag" o insomnio del viajero, ayuda a regular el ritmo circadiano, es decir, el ciclo sueño-vigilia. La controversia viene a raíz de su procedencia, pues cuando no es de síntesis, se extrae de una glándula del venado, habiéndose dado casos de supuesta intoxicación, estableciéndose un vínculo (sobretodo en el Reino Unido) con la enfermedad de las vacas locas. Personalmente, conozco un caso en que la persona experimentó taquicardia ligada a la ingesta de este complemento, por lo que no es un complemento, para mí, de primera intención, prefiero la aromaterapia o la fitoterapia. Sin embargo, reputados laboratorios en los que confío continúan a comercializarla, de modo que considero que puede ser un buen remedio para un jet-lag que no puede esperar.

Por último, no olvidemos las Flores de Bach, que en una correcta sinergia, individualizada para cada caso concreto, pueden aportar mucho consuelo a la desesperación de nuestras noches en blanco. 

La higiene del sueño

Cualquiera que sea la opción o combinación de opciones, recomiendo acompañarlas con una buena higiene del sueño que consiste en ciertos hábitos diurnos y nocturnos que contribuyen a promover un sueño satisfactorio:
- Un despertar de calidad. El buen dormir se prepara desde por la mañana, por lo que es conveniente darse el tiempo de desperezarse, bien desayunar, hacer estiramientos y recibir la luz del día sobre el rostro al menos 15 minutos al empezar el día.
- Establecer una "ceremonia del sueño", que consiste en seguir los mismos pasos a la misma hora todas las noches (cepillarse los dientes, darle un beso al gato, leer un rato) para que el organismo entienda que es la hora de dormir.
- Respetar los bioritmos. Si somos más bien nocturnos, no sirve de nada acostarse a las 10, pues no es natural para nuestro sistema. Es mejor adaptar los horarios a nuestra naturaleza, dentro de una lógica, para que el sueño no se nos resista.
- Hacer ejercicio durante el día. Evitar el gimnasio al final de la jornada, pues puede estimularnos y empeorar el insomnio.
- No quedarse en la cama sin dormir. La cama es para el sueño y para el amor, de modo que si no nos dormimos en esos primeros 15 minutos de somnolencia al principio del ciclo del sueño, es mejor levantarse y hacer una actividad ligera, como leer, hasta que una hora y media más tarde, esta primera fase del sueño vuelva a visitarnos.
- Relajarse antes de acostarse. La tele, los videojuegos, o incluso las novelas de suspense son altamente contraindicados en caso de dificultad en el sueño. De hecho, cualquier aparato luminoso puede inhibir la secreción de melatonina, además de crear un campo electromagnético nocivo no sólo para el reposo sino para la salud en general.
- Una habitación adecuada. En un mundo ideal, la habitación debería utilizarse tan sólo para dormir y para amar, por lo que si el espacio lo permite, la alcoba debe ser lo más minimalista posible, en que predominen los colores fríos y ténues, que promueven la relajación, a una temperatura de unos 18º C, y con una buena cama, siendo el colchón una de las inversiones más importantes, para mí, en la salud. El Feng Shui puede aportarnos consejos y soluciones útiles para una habitación que promueva el descanso.

Otras soluciones

Por supuesto, existen prácticas y terapéuticas como la Reflexología, la Homeopatía, la Hipnosis, la Acupuntura, o la meditación que pueden hacer un trabajo eficaz, actuando por sí solas, o en combinación con otros remedios, aunque el objetivo último es restablecer un ritmo natural del sueño, sin necesidad ni de complementos ni de terapias. 

Finalmente, debe saberse una persona con tendecia al insomnio, aunque algunas de las soluciones descritas pueden aliviarle temporalmente en mayor o menor medida, puede tener que vivir con esta condición toda su vida, y que un insomne curado es un mal dormidor que ha aprendido a no vivirlo como un problema.

Felices sueños.

Fuentes:
- "10 minutes pour bien dormir". Anne Tardy
- "500 of the most important health tips you'll ever need" Hazel Courteney.
- www.sommeilsante.asso.fr



martes, 30 de octubre de 2018

Cómo utilizar los aceites esenciales

Después de muchos artículos escritos sobre aceites esenciales en este blog (y en algunas revistas especializadas), tenía pendiente escribir uno más práctico y preciso acerca de su uso, aplicación, precauciones, y todo lo que debe saberse antes de lanzarse a su utilización. Pues estas poderosas y aromáticas substancias no son sin riesgo si no las usamos adecuadamente por lo que debemos conocer y respetar las reglas del juego.


Definición

Los aceites esenciales son substancias puras (ni diluidas ni mezcladas), naturales (no sintetizadas en un laboratorio), de origen vegetal (no existe el aceite esencial de abeja ni el de cuarzo), volátiles (si dejamos el frasco abierto, se evaporan), aromáticas (las margaritas no producen aceite esencial), y medicinales (pues recogen las propiedades de las plantas que las contienen). Por lo que no deben confundirse con los aceites vegetales o portadores, como el aceite de almendras, el de coco o el de aguacate, que son cuerpos grasos que utilizamos para diluir los aceites esenciales. También debe saberse que un aceite esencial viene de una única planta, pero que una misma planta puede darnos varios aceites esenciales, como es el caso del naranjo, que nos da el aceite esencial de Naranja (de la piel de la fruta), el de Neroli (de la flor del naranjo o azahar), y el de Petit-grain (de los brotes y hojas tiernas).

Al arte y ciencia de utilizar los aceites esenciales en tratamiento se le llama "Aromaterapia", término acuñado en 1928 por René Gatefossé, un perfumista francés que re-descubrió las propiedades medicinales de estas esencias tras un accidente fortuíto en su laboratorio. Sin embargo, el rol de los aceites esenciales en cosmética como en medicina se remonta al albor de los tiempos, pues tanto en la civilización egipcia como en la antigua China encontramos vestigios de su uso.

Extracción

Estrictamente hablando, un aceite esencial se extrae de la planta por destilación o por presión. La destilación es uno de los procesos alquímicos por excelencia, en que la "quintaesencia", o aceite esencial, de un elemento vegetal es extraído en un alambique mediante un tratamiento de calor y otro de frío sucesivamente. Por su parte, la presión se utiliza principalmente con los cítricos, en que el aceite esencial se encuentra en la piel, siendo el mismo procedimiento con el que se extrae el aceite de oliva.

Sin embargo, con algunas plantas ninguno de estos dos procesos es posible, pues la planta no tolera el calor, o bien la presión no es eficaz. En estos casos la esencia se extrae mediante un solvente, lo cual produce un "concreto" que se transforma en absoluto una vez eliminamos el solvente. Es por ello que encontramos el "absoluto de Jazmín" en los comercios especializados, que vale mucho más la pena que el "aceite esencial de Jazmín", aunque el primero no sea, estrictamente hablando, un aceite esencial. Este tercer método es lo que se conoce tradicionalmente como enfleurage, e igual que la destilación, está muy gráficamente explicado en la película "El Perfume".


Composición

Cualquiera que se inicie en el arte de la Aromaterapia, encontrará en la bibliografía un sinfín de indicaciones, a menudo opuestas, para cada aceite. Esto se explica por su compleja composición, en que cada molécula es responsable de una o varias propiedades. Así, los aceites ricos en aldehidos terpénicos, como el Eucalipto citriodora, serán grandes anti-inflamatorios, mientras que la presencia de cetonas otorgará al aceite una acción mucolítica, como es el caso del Romero verbenona, por ejemplo. En ciertos aceites como el Ylang-ylang, encontramos tanto fenoles, de acción estimulante, como esteres, de acción calmante, lo cual explica que este aceite pueda ser a la vez tónico y sedativo, dependiendo de las necesidades y de su uso.

De esto se deriva la necesidad de llamar a los aceites esenciales por su nombre y apellido, pues dentro de una misma especie pueden existir diversas variedades de diferente composición molecular y, en consecuencia, distintas, incluso a veces opuestas, propiedades. Un ejemplo claro es el Eucalipto globulus, gran expectorante de las vías respiratorias bajas, frente al Eucalipto radiata, al cual acudimos cuando la congestión se sitúa en la esfera ORL. El primero seca las mucosas, lo cual puede sernos muy útil en una bronquitis incipiente, pero en absoluto en el caso de una faringitis.

A esta nomenclatura precisa, necesaria para dar con la buena opción, debe añadirse el quemotipo, que designa la molécula bioquímicamente activa y mayoritaria en el aceite esencial. Los laboratorios serios incluirán este dato, junto con el nombre en latín, la variedad, la forma de extracción y el origen del aceite esencial en la etiqueta del frasco. Por lo que debe desconfiarse totalmente de una botellita donde simplemente diga "Lavanda".

Modos de administración

Existen distintas vías por las cuales los aceites pueden acceder a nuestro organismo para ejercer su acción. Estas son:
  • la vía cutánea: la más común y a menudo suficiente para un efecto tanto cosmético como terapéutico, pues una vez el aceite penetra en la piel y llega a la dermis, se encuentra con los capilares sanguíneos, y a través de la circulación puede viajar hasta los órganos. No obstante, muchos aceites pueden ser irritantes, por lo que necesitaremos diluirlos en un vehículo y es aquí donde entran en juego los aceites vegetales comentados anteriormente, que además cuentan también con propiedades para la piel, protegiéndola y asegurando una absorción segura. Además de estos aceites portadores, las cremas neutras, la manteca de cacao o de karité, o cualquier otro cuerpo graso natural y, preferiblemente, vegetal, cumplirá esta función y nos permitirá usar los aceites esenciales en forma de masaje, mascarillas o cremas. En la bañera también podemos usar las esencias, pero debe recordarse que estas no se diluyen en el agua, así que deberemos previamente mezclarlas con un poco de alcohol (una cucharada sopera). Con respecto al uso cutáneo, atención a los aceites dermocáusticos como la Canela o el Jengibre. 
  • la vía respiratoria: muy potente y a menudo subestimada. Pues a través del olfato las moléculas aromáticas llegan directamente al sistema respiratorio, siendo un modo de administración común en caso de resfriados, pero también tienen un acceso inmediato al sistema nervioso, a través de la pituitaria olfativa, y dentro de éste al sistema límbico, nuestro cerebro de reptil, donde se encuentran el sistema nervioso con el sistema endocrino. La mera olfacción de un aceite esencial puede provocarnos, en consecuencia, una respuesta emocional y/o hormonal. En este caso podemos oler la esencia directamente del frasco, impregnar un pañuelo con unas gotas, o bien utilizar las palmas de las manos si el aceite lo permite. Las inhalaciones o vahos de unas gotas de Ravintsara en agua muy caliente son un remedio clásico para la congestión nasal, como lo es un kleenex "a la mandarina" dentro de la funda de la almohada para ayudar a conciliar el sueño.
  • la vía aérea: con un difusor de aceites en el que vertemos unas gotas de esencias, podemos crear un ambiente conciliador (cítricos), promover la relajación (Lavanda fina, Bergamota o Geranio rosado), o bien estimular las capacidades intelectuales (Menta piperita o Romero cineol), de manera sutil y muy agradable. Atención a los quemadores con velitas, pues el calor directo puede desnaturalizar las esencias minimizando sus propiedades. A falta de un difusor eléctrico, podemos utilizar, para espacios pequeños como el escritorio, el cuarto de baño o la mesita de noche, una piedra porosa, o bien un pedazo de madera, pues ambos materiales difunden el aroma.
  • la vía oral: este es un modo de administración muy popular en países como Francia, aunque un poco delicado, pues yo siempre digo que debe existir un muy buen motivo, conocer muy bien  el propio organismo y estar bien informado antes de ingerir un aceite esencial, pues algunas esencias son hepato-tóxicas, nefro-tóxicas o bien dermocáusticas, por lo que existen riesgos. Además de que, como se ha explicado más arriba, las vías cutánea e olfativa son mucho más eficaces a nivel interno de lo que se puede pensar. Sin embargo, algunos prefieren usar la vía oral  principalmente para trastornos digestivos (Albahaca tropical) para asegurar una acción directa. En este caso, se usará un comprimido neutro de venta en farmacias o comercios especializados, o se diluirá en un poco de aceite vegetal (oliva, girasol) para proteger las paredes del tubo digestivo. Algunos habréis leído o escuchado que se puede también verter una gota en un terrón de azúcar, en una cucharadita de miel o en una miga de pan, pero mis últimas informaciones y experiencias me indican que el aceite esencial no se diluye realmente en estos medios, por lo que recomiendo encarecidamente los comprimidos o el aceite. Debo incluir aquí la vía sublingual, todavía más arriesgada que la oral, pues el aceite pasa directamente al torrente sanguíneo sin el filtro de la piel, vía que yo reservaría a aquellos que saben verdaderamente lo que hacen. En cualquier caso, siempre es mejor dejarse asesorar por un profesional de la Atomaterapia antes de usar estas formas de administración, y así evitar disgustos innecesarios.
Existen también las vías nasal, vaginal y rectal, para las que se utilizan óvulos, supositorios y otros preparados que deben realizarse en farmacia, pues los experimentos caseros pueden tener, igualmente, un final infeliz. 

Posología

Llegamos a un apartado crucial en el arte de la Aromaterapia, que es una ciencia intuitiva pero también muy precisa, pues deben respetarse unas proporciones a la hora de mezclar y aplicar, para evitar sorpresas, por lo que se debe saber hacer bien las cuentas. En la extensa bibliografía al respecto encontraréis distintas versiones en cuanto a las diluciones y cantidad de gotas a utilizar en cada caso. Las medidas que os propongo son prudentes y seguras, basadas en la escuela francesa de Aromaterapia, de larga tradición en este arte.

Vía cutánea

En general, contamos los aceites o cuerpos portadores por mililitros (ml), mientras que contamos los aceites esenciales por gotas. Pero se debe saber que en 1ml de aceite esencial hay entre 20 y 25 gotas, dependiendo de la densidad de la esencia. Por lo que las diluciones para una aplicación cutánea serán las siguientes:
  • 1% - A 100ml de portador le añadiremos 20-25 gotas de aceite esencial. Esta es una dilución segura para un preparado cosmético facial, como un sérum de noche o una mascarilla.
  • 3% - A 100ml de portador le añadiremos 60-75 gotas de aceite esencial. Dilución segura para un preparado cosmético corporal, como un aceite anti-celulítico.
  • 10% - A 100ml de portador le añadiremos 200-250 gotas de aceite esencial. Esta será una dilución terapéutica para pieles sensibles, como un aceite de masaje digestivo.
  • 30% - A 100ml de portador le añadiremos 600-750 gotas de aceite esencial. Dilución terapéutica potente para pieles no sensibles, como una cataplasma en el tobillo.
  • 50% - A 1 gota de portador le añadiremos 1 gota de aceite esencial. Para zonas muy localizadas, como un grano de acné, cuando la piel es muy sensible o el aceite dermocáustico, y no queremos usarlo puro sobre la piel.
  • 100% - Puro. En zonas muy localizadas y pieles no sensibles, como una gota de Menta piperita en la nuca para la migraña (evitar las sienes, pues puede provocar irritación en los ojos).
De modo que para añadir esencial a la bañera usaremos una cucharada sopera de alcohol (15ml) con 10 gotas de aceite esencial (dilución al 3%).

Es siempre conveniente hacer un test de sensibilidad, sea cual sea la dilución, en el pliegue del codo para descartar sensibilidades.

Vía respiratoria

En Aromaterapia, cuando decimos "unas gotas" nos referimos a 2-5 gotas, no 20 o 30, pues los aceites esenciales son muy potentes y no se necesita más. De modo que en un pañuelo de papel verteremos 3 gotas de aceite esencial de Mandarina, y lo introduciremos dentro de la funda de la almohada. En un bol de 500ml de agua caliente verteremos unas 5 gotas de aceite esencial para hacer inhalaciones, acercándonos al bol, cubriendo la cabeza con una toalla y cerrando los ojos. Si usamos las palmas de las manos, diluiremos primero la esencia al menos al 30% en un portador antes de inhalar.

Vía aérea

En los difusores eléctricos, dependiendo el tamaño, no es necesario usar más de 10 gotas de aceite esencial, y recomiendo limpiar bien el difusor con alcohol (o como recomiende el fabricante) después de cada uso, pues corremos el riesgo de acabar con un mezcla infernal a base de restos de aceites. En las piedras porosas y pedazos de madera, 5 gotas son más que suficientes, no olvidemos que los usaremos en espacios reducidos.

Vía oral

Si finalmente nos aventuramos a usar esta vía, bajo recomendación de un terapeuta, en general una sola gota es suficiente, y siempre, como se ha dicho, en un comprimido neutro o una cuchara de café (5ml) de aceite vegetal. 

Debe tenerse en cuenta que estas son dosis para adultos. En niños de entre 7 y 12 años, debemos dividir la dosis a la mitad. En niños más pequeños, desaconsejo el uso de aceites esenciales si no es bajo recomendación, de nuevo, de un terapeuta especializado. Para ellos, los hidrolatos o aguas florales, son mucho más interesantes y seguros. 

Contraindicaciones y precacuciones

La prudencia en Aromaterapia no se limita a la posología, pues hay otras medidas preventivas que deben tenerse en cuenta antes de sumergirse en este universo:
  • Parecerá obvio, pero los aceites esenciales jamás se deben inyectar, bajo riesgo de muerte.
  • No deben nunca introducirse esencias en los ojos, ni a una dilución muy débil. Si esto ocurre accidentalmente, la mejor manera de extraer el aceite es introduciendo un aceite vegetal (que se mezclará con el aceite esencial y ayudará a éste a salir del orificio ocular), recordemos que el agua no es un portador en Aromaterapia.
  • Las mujeres embarazadas o aquellas que amamantan deberían abstenerse de usar los aceites esenciales, si no es bajo supervisión profesional, particularmente los primeros tres meses de embarazo, y sobretodo los aceites ricos en cetonas, como la Menta piperita que tan inofensiva parece y que tantas utilidades tiene.
  • Atención a los aceites fotosensibles, particularmente los cítricos, que pueden provocar manchas bajo la luz solar. Debe permitirse un espacio de seis horas entre la aplicación del aceite y la exposición de la piel al sol.
  • Como se ha comentado, algunos aceites son dermocáusticos, en general aquellos con alto contenido en fenoles como la Canela, por lo que los utilizaremos en bajas diluciones para evitar la quemadura de la piel.
  • Las personas que padecen de asma o de epilepsia deberían abstenerse de utilizar la Aromaterapia, si no es bajo consejo especializado.
  • Los aceites esenciales pueden provocar alergias cutáneas o respiratorias, por lo que el test en el pliegue del codo es siempre aconsejado, así como variar de aceites para evitar la saturación.
  • Si hay niños en el hogar, es imperativo mantener los frascos fuera de su alcance para evitar que los ingieran o que los manipulen y, acto seguido, se lleven los dedos a los ojos. 
  • Para su óptima conservación, los frascos deben guardarse bien cerrados, al abrigo de la luz, la calor o la humedad.
Para finalizar, aconsejo a todo el que se introduzca en este aromático sendero a hacerse con un buen libro de consulta e informarse bien antes de utilizar cada aceite. Os dejo una pequeña lista de mis referentes y os deseo un agradable paseo por este camino sin retorno que es el mundo de los aceites esenciales.
  • "Aromatherapy an A-Z" Patricia Davis
  • "The Encyclopaedia of Essential Oils" Julia Lawless
  • "Aromathérapie exactement" Roger Jollois
  • "Aromathérapie, se soigner par les essences de plantes" Dr. Valnet

viernes, 12 de octubre de 2018

Flores de Bach y Nutrición XXVI: Rock Rose, nudo en el estómago

Nuestro sistema digestivo es tan sensible que un cambio repentino, del tipo que sea, puede provocar notables alteraciones. Y cuando se trata del miedo, el desorden puede tomar dimensiones colosales, parando la digestión en seco. Porque, ¿a quién no se le ha cerrado el estómago, alguna vez, a causa de un disgusto? 


El estado Rock Rose hace referencia a una sensación de miedo intenso que nos deja bloqueados, sin capacidad de reacción, a causa de un suceso desdichado e inesperado. Es un estado anímico de emergencia agudo, y es subjetivo pues en ocasiones las circunstancias no justifican, realmente, tanto dramatismo. A diferencia de Mimulus, se trata un miedo intenso y temporal, pues no es un rasgo de personalidad, sino un estado transitorio, aunque en algunos individuos existe una tendencia marcada a pasar a menudo por esta situación.

Sin duda, este miedo repentino y paralizante puede afectar al sistema digestivo, deteniendo sus movimientos, con el desequilibrio que ello comporta. Pues como todos sabemos, un susto puede provocarnos un retortijón en el estómago seguido de una buena diarrea en que, literalmente, nos "cagamos de miedo". Esto es debido a que el proceso de la digestión se detiene de golpe y el cuerpo se apresura a "deshacerse" de lo que pueda contener el tubo digestivo porque no puede procesarlo. La prueba es que un sobresalto violento también puede hacernos vomitar.

Sin embargo, en un segundo instante (pues el estado Rock Rose, aún siendo pasajero, puede durar varios días), es posible que esta inmovilización se manifieste como "nudo en el estómago", creándose la sensación de que órgano está cerrado y no permite la entrada de alimentos. A nivel energético decimos que el chakra del plexo solar, situado en esta zona, recibe un golpe y se bloquea.

Por otra parte, más allá de la evidente relación entre el sistema digestivo y el sistema nervioso, está cada vez más consensuado el paralelismo entre los intestinos y el cerebro, de manera que en el otro extremo del tubo digestivo, el colon, también el miedo puede provocar una paralización impidiendo la expulsión de deshechos, bloqueándo el chakra raíz (muy relacionado a su vez con el miedo) y resultando en estreñimiento. Sería el caso de aquellos que reinciden en el estado Rock Rose y viven con el temor de "dejar ir".

Tanto los vómitos como la diarrea tienen consecuencias nefastas para el organismo, pues la regurguitación de jugos gástricos daña el esófago, por un lado, y por otro, con las heces líquidas expulsamos minerales y oligoelementos que deberían haber sido reabsorvidos por los intestinos, y que son necesarios para el buen funcionamiento del cuerpo. En estos casos de expulsión compulsiva,  Rock Rose puede formar un buen equipo con Cherry Plum, pues este ayudará recuperar el control, si se tienen a mano las flores en el momento mismo. Sino, siempre podemos echar mano del Remedio de Rescate que contiene, como cabe suponer, ambas flores.

En cuanto a la inanición y el extreñimiento, es evidente que el no dejar entrar nutrientes ni salir desperdicios, tampoco nos hace ningún bien y pone en juego nuestra salud y bienestar, pues con la excepción de aquellos que practican el ayuno voluntario y de los respiracionistas (aquellos que consiguen alimentarse meramente del aire), para el resto de los mortales es necesario comer para seguir viviendo. Y, dicho sea de paso, de defecar para aliviar el alma.

Rock Rose nos va ayudar, pues, a reaccionar y a restablecer los movimientos energéticos propios y naturales de nuestro sistema digestivo, para podea seguir ingiriendo y evacuando regularmente a pesar de la angústia, el pavor o el congojo, además de aportarnos el valor de sobreponernos de cara a las adversidades y hacerles frente con paz y serenidad.

Fuentes:

  • "La terapia floral floral de Bach" Mechthild Scheffer 
  • "Les douze guérisseurs" Edward Bach 


viernes, 28 de septiembre de 2018

Reflexoterapia y cáncer

Un año más, para participar en la Semana Mundial de la Reflexología, me dispongo a escribir sobre esta práctica que me acompaña desde mis inicios en el mundo de las terapias naturales. Pero esta vez la providencia me otorga un tema muy especial del que hablar y no sólo teóricamente, pues descubro una asociación donde se acompaña el cáncer con el masaje podal. La pregunta se impone ¿Es seguro, conveniente o ético el masaje reflexológico en oncología?



Una de las premisas de la gran mayoría de terapias naturales en las que me he formado (con la excepción, quizás, del Reiki), es de no aceptar casos "complicados", para no interferir con los tratamientos convencionales, y particularmente, no tocar en caso de cáncer. Contraindicación absoluta, esta enfermedad desbanca toda posibilidad de aproximación con cualquiera de las terapéuticas de mi repertorio, siendo un tal tabú que, hasta ahora, el cancer ha sido un enorme desconocido para mí (por fortuna, por otro lado). Habiendo crecido, además, en los años 80, el cáncer, el paro y la bomba nuclear eran los tres "cocos" que me perseguían en mis pesadillas infantiles, y me aterrorizaba su simple mención, por lo que tampoco me ha apetecido nunca, ni he tenido la necesidad de meter las narices en el tema.

Sin embargo, voltereta del destino, me ha salido al paso recientemente la posibilidad de colaborar como voluntaria en calidad de reflexóloga en una asociación de acompañamiento a personas afectadas de cáncer e, impulsada por mi insaciable curiosidad, me he lanzado sin persarlo a la aventura. Se trata de la asociación Etincelle Occitanie que, tras diez años de experiencia en Montpellier, han inaugurado su segunda sede, esta vez aquí en Toulouse, en una casa de dos pisos agradablemente decorada donde, además de terápias alternativas, ofrecen gratuitamente cursos de cocina, talleres de arte-terapia, sesiones de estética, entre otras actividades.

Digo que me lanzo sin persarlo, pero no sin informarme al respecto, pues se hace latente en mi consciencia una de las principales premisas de las terapias naturales que es "ante todo, no hacer más daño". Así que en nuestra primera entrevista, la presidenta de la asociación me asegura, cuando le planteo el tema de las contraindicaciones, que llevan una década ofreciendo este tipo de servicios en Montpellier, y ningún médico les ha prohibido la práctica a ninguno de sus usuarios. Esto me da confianza, pero echo mano, de todos modos, de mi biblioteca, para conocer la opinión de mis autores de referencia.

Descubro que en su libro "El masaje reflexológico de los pies", Dwight Byers (sobrino y colaborador de Eunice Ingham) menciona los tumores, recomendando trabajar sobre la pituitaria, todas las glándulas y sobre el reflejo correspondiente a la localización del tumor, aunque no encuentro la palabra "cáncer" en ninguna parte del libro.

Sí que la en cuentro en "Color Zone Therapy", donde Corvo y Verner-Bonds, los autores, recomiendan protocolos específicos para diferentes desequilibrios, acompañados de visualizaciones de color, pero en el caso de cáncer omiten el masaje reflexológico y sólo hablan del color índigo, indicado para ayudar a disolver tumores. Esto me pone la mosca en la oreja así que sigo buscando.

Encuentro que en "Hands on Feet", R. Kluck desaconseja esta terapéutica en casos de trombosis, diabetes (pues puede ser necesario ajustar la dosis de insulina), los primeros tres meses de embarazo, infecciones (pues al promover la circulación se pueden propagar) o en traumatismos de los pies, por obvias razones, pero no menciona ni tumores ni cáncer entre las contraindicaciones.

Finalmente, los únicos autores que abordan el tema directamente son, primero, Berly Crane en su libro (uno de mis grandes referentes) "Reflexology, the definitive's practitioner's manual". En él la autora constata que es la persona y no la enfermedad lo que tratamos en Reflexología, de manera que no considera ni anti-ético ni ilegal tratar estos casos, aunque recomienda que el médico tratante debe estar al corriente de nuestra práctica sobre su paciente. Afirma que, aplicado con sensibilidad y cuidado, el masaje de los pies ayuda a reforzar el sistema inmunitario de la persona, mejora su nivel energético así como su estado de ánimo, además de ayudar a eliminar toxinas.

Por otro lado en "Manuel approfondi de Réflexologie Plantaire" Mireille Meunier (referente de la reflexologia en Francia) afirma que, con excepción del cáncer de linfa o el de sangre (leucémia), las células tumorales no viajan por los fluídos corporales, de manera que la estimulación sanguínea o linfática que la reflexoterapia promueve no puede provocar una metástasis o una propagación del cáncer.

Viene a mi memoria, además, la conferencia de la Doctora Bibiana Carrasco, cirujana pediátrica, a la que asistí hace unos años en Barcelona, donde nos hablaba de su práctica como reflexóloga en la unidad de oncología del hospital infantil Sant Joan de Dèu, así que me digo que mis prejuicios previos son infundados y me ispongo a sumergirme en esta nueva experiencia.

Así que me encuentro ofreciendo Reflexología podal, facial (o Facioterapia) y aurícular (o Aurículoterapia) en esta asociación, y en tres semanas de voluntariado, ya he aprendido muchas cosas, no sólo sobre la enfermedad en sí,  sus fases, sus tratamientos, sino también sobre el papel que juegan los complementos alimenticios, remedios naturales y terápias complementarias en este proceso, e igualmente sobre la lectura que hacen de esta experiencia aquellos que lo sufren. Descubro, además, que una de mis colegas reflexólogas de la asociación tiene una cabina también en Oncopole, conocido hospital oncológico en Toulouse.

A nivel terapéutico, he podido constatar que la Reflexología aporta relajación, como es evidente, y bienestar, pero que puede ayudar también a mejorar efectos secundarios de la medicación, como es el caso de una de mis usuarias con cáncer de seno, que tras una sóla sesión de Facioterapia y Aurículoterapia consiguió dormir bien toda la semana, además de ver su dolor de rodillas desaparecer. Esto me hace pensar que los pacientes de cáncer son más sensibles al masaje reflexológico porque, a causa de la enfermedad, se han puesto más en contacto con su cuerpo.

Otra de mis usuarias, con un cáncer de tiroides operado que la obliga a hablar a través de un micrófono apoyado a una prótesis en la garganta, produciendo una voz robótica, me cuenta que desde que empezó a hacer ejercicio y a recibir mis sesiones, entre otras cosas, se ha "reconciliado" con su cuerpo, ha empezado a cuidar de su imagen y sí misma en general. Ha hecho incluso una lectura positiva de su enfermedad pues me asegura que antes del cáncer era muy tímida y no se atrevía a hablar mucho, sin embargo, desde que habla a través de su micrófono, la gente no sólo la oye, sino que además la escucha.

Estoy segura que me esperan otras experiencias y sorpresas de este tipo, y, sin duda, algunas no tan agradables también vendrán, pues el cáncer no es, de ningún modo, un camino de rosas. Sólo espero saber encajarlas y ser de utilidad a aquellos que las sufran.

Por encima de todo, esta vivencia me enseña que, afortunadamente y gracias a la ciencia (que en este caso se ha mostrado muy útil y eficaz), en un gran número de casos (cada vez mayor), hay vida después del cáncer, y la reflexología, podal, facial y/o auricular pueden participar y ayudar en el proceso de sanación así como en el aprendizaje que supone, para el que quiere aprender, esta enfermedad.

Os dejo un positivo y esperanzador vídeo sobre este tema, que seguro os conmoverá como a mí.

"Seguiremos" Macaco Hospital Sant Joan de Dèu

Fuentes:

  • https://faros.hsjdbcn.org/es/etiquetas/reflexoterapia
  • https://www.ligue-cancer.net/article/33252_reflexologie-plantaire
  • "The healing power of colour zone therapy" Joseph Corvo and Lilian Verner-Bonds. 1997.
  • "Masaje reflexológico de los pies" Dwight C.Byers. 1983.
  • "Stories the Feet Can Tell Thru Reflexology" "Stories the Feet Have Told Thru Reflexology" Eunice D. Ingham. 1938.
  • "Hands on Feet" Michelle R. Kluck. 2001.
  • "Reflexology. The Definitive Practitioner's Manual" Bery Crane. 1997.
  • "Manuel approfondi de Réflexologie Plantaire" Mireille Meunier. 2006.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Alternativas al azúcar: ¿son todas saludables?

Fructosa, melazas, sirope de ágave o manitol, existen múltiples opciones cuando queremos reemplazar el azúcar para escapar a los inconvenientes de este satanizado producto. La cuestión es ¿qué ventajas nos aportan? y ¿son tan saludables como parecen?



Imprescindible abordar una descripción del azúcar antes de considerar sus alternativas, sobretodo teniendo en cuenta la confusión que existe con respecto a este componente de la alimentación humana, pues bien sabemos que el azúcar es "malo", pero, ¿qué es el azúcar?

¿A qué llamamos azúcar?

Estrictamente hablando, el azúcar se refiere a la sacarosa, un glúcido complejo presente en el reino vegetal principalmente, y que forma parte, como glúcido, de la alimentación humana, junto con las proteínas, los lípidos o grasas, las vitaminas y los minerales.

Sin embargo, familiarmente usamos la palabra "azúcar" para designar, por un lado, el polvo blanco extraído de la caña de azúcar, refinado o no, que usamos comúnmente para endulzar bebidas o confeccionar postres, y por otro lado, llamamos "azúcares" a todos los miembros de la familia de los glúcidos, simples y complejos, que incluye, además de la sacarosa, la galactosa, la fructosa, el almidón, la celulosa, la maltosa, el glucógeno, la ribosa o la ribulosa. Es por ello que la aseveración "el azúcar es necesario en la alimentación" lleva a una desafortunada confusión pues, efectivamente, necesitamos glúcidos para vivir, pero no particularmente el azúcar de caña, que no deja de ser un derivado. Para mayor complicación, este grupo de nutrientes se conoce también como "hidratos de carbono" o "carbohidratos" y a menudo nos referimos a ellos como "fibra".

Los glúcidos

Nuestra necesidad de glúcidos se debe a las diversas funciones que sólo ellos pueden llevar a cabo en el organismo: producción de energía, formación de ADN y ARN, construcción de moléculas, o almacenamiento de información entre otras. La pregunta es ¿cuáles son los glúcidos que necesitamos realmente y de qué origen?

Los glúcidos están presentes en la mayoría de alimentos vegetales y algunos animales, por ejemplo, la lactosa se encuentra en la leche, el almidón en el arroz, o la fructosa en la fruta, y son metabolizados en nuestras células. Este proceso depende igualmente de otros compuestos presentes en los alimentos, como los oligoelementos, sin los cuales el organismo no puede hacer la transformación, por lo que pone en marcha otros mecanismos como la desmineralización de los huesos para substituir estos oligoelmentos ausentes. Es por ello que tanto el azúcar como la fructosa, disociados de la caña o de la fruta pueden, a medio o largo plazo, tener un efecto nocivo para la salud.

La mayor parte de las distintas pirámides alimenticias sitúan los glúcidos en la base, indicando que es el grupo de alimentos que deberíamos consumir en mayor cantidad, aunque existen corrientes dietéticas, como la dieta de la zona, la dieta Atkins o la dieta Fodmaps, que no comparten esta premisa. El caso es que este consenso mayoritario sobre la necesidad de priorizar los hidratos de carbono en la dieta lleva, igualmente, a una peligrosa confusión pues en general no se hace la diferencia entre los alimentos refinados y los completos. Como sabemos, los carbohidratos refinados como el arroz o el pan blancos, han sido desprovistos de su cáscara, donde se encuentran los oligoementos necesarios para su metabolismo, así como su fibra, además de que su índice glucémico o IG (capacidad de aumentar el nivel de azúcar en sangre) es mucho mayor que en esos mismos alimentos completos. Si además tenemos en cuenta que se confunde, como se ha explicado, a menudo el azúcar de caña con los glúcidos, esas mismas pirámides alimenticias pueden hacernos creer que es necesario y saludable consumir mucho azúcar blanco. ¿Absurdo? Una vez alguien me dijo que había escuchado en la radio que el azúcar era necesario para el buen funcionamiento del cerebro. La confusión es, para mí, un hecho.

Consecuencias del consumo excesivo de azúcar

A pesar de todo, es un hecho generalmente aceptado (aunque sólo sea a nivel teórico y no práctico) que el azúcar de caña es nocivo para la salud, pues numerosos estudios, además de la evidencia, demuestran que un exceso de este producto puede conllevar problemas cardiovasculares y hepáticos, inducir diabétes, promover la obesidad, alimentar tumores malignos, ser responsable de la hiperactividad infantil, además de estar indirectamente relacionado con la osteoporosis, la bulimia, un descenso de la inmunidad, o un aumento de la tensión arterial. El azúcar es, además, (y sin ánimo de parecer sensacionalista) extremadamente adictivo, entrañando una dependencia similar a la del alcohol, el tabaco o incluso la cocaína.

¿Porqué, pues, seguimos consumiendo azúcar tan alegremente? Y, lo que es peor, ¿Porqué se lo damos a los niños?

El principal problema, para mí, es (además de este embrollo con respecto a lo que es el azúcar) la falta de verdadera consciencia sobre, por un lado, la cantidad que consumimos pues se calcula que en 1900 la media era de 5kg por persona al año y actualmente consumimos uns 36kg; por otro lado ignoramos realmente los peligros que conlleva su consumo. Para empeorar el cuadro se trata de un producto legal, socialmente aceptado y, lo peor de todo, escondido en un sinfín de alimentos procesados. En efecto, desde las sodas hasta el vinagre balsámico, pasando por el jamón, el ketchup, el pan, la charcutería o las sopas precocinadas, existe una larguísima lista de productos industriales que contienen azúcar como aditivo ya sea para potenciar el sabor, para mejorar la textura o para compensar el exceso de sal. Ni siquiera los productos que reclaman en su embalaje "sin azúcar añadido" están libres de sospecha, pues podemos encontrar en su lista de ingredientes el aditivo E460, célulosa de las fibras vegetales, un glúcido de incognito, o peor, puede que el azúcar se haya substituído por un edulcorante o azúcar de substitución.

Las alternativas artificiales

Desde la famosa sacarina, derivada del petróleo, sospechosa de promover cánceres, y prohibida en países como Canadá, hasta el neotame, desarrollada por Monsanto (el demonio de la alimentación) y prohibida en los productos Bio, muchos son los edulcorantes que se han desarrollado en distintos laboratorios para remplazar el azúcar de mesa, pensados principalemente para aquellos que siguen régimenes adelgazantes y para los diabéticos. Sin embargo, la evidencia ha ido demostrando que es peor el remedio que la enfermedad, literalmente, pues el manitol (presente en alimentos para diabéticos) está contraindicado en caso de problemas cardiovasculares y conlleva un riesgo de edema cerebral, y al sorbitol (componente habitual en las gomas de mascar sin azúcar) se le atribuye una oscura relación con la neuropatía diabética, por mencionar tan sólo algunos de estos dudosos reemplazantes. No es de extrañar que el público haya buscado alternativas más naturales.

Los edulcorantes naturales


A menudo, cuando buscamos una alternativa al azúcar blanco nos decantamos por el azúcar moreno, pues se trata del azúcar no refinado, que contiene naturalmente su melaza así como sales minerales y oligoelementos presentes en la caña de azúcar, y al cual se le llama también rapadura o moscovado. Pero ¡atención! a menudo lo que parece ser azúcar moreno no es más que azúcar blanco (refinado) al que le ha añadido caramelo para oscurecerlo. También podemos encontrar azúcar "rubio", refinado parcialmente. En cualquier caso, blanco, rubio o moreno, el azúcar de caña tiene un alto índice glucémico o IG (70) y, por tanto, su consumo continuado supone un riesgo para la salud.

Otra opción recurrida es la miel de toda la vida, rica en antioxidantes, vitaminas y minerales, menos calórica que el azúcar, pero con el mismo IG que este, por lo que no ganamos gran cosa. Personalmente, considero la miel más como un medicamento que como un alimento.

También la melaza, residuo de la cristalización del azúcar de caña (que contiene cenizas), rica en minerales y muy solicitada en reposteria, tiene un IG alto (70) que no la sitúa entre mis favoritas a la hora de remplazar el azúcar.

Hubo una época en que la fructosa en polvo estuvo muy de moda en las tiendas de dietética, pues endulza mucho más que el azúcar de caña (por lo que usamos mucho menos) y es más baja en calorías. Pero faltó poco tiempo para que su lado oscuro saliera a la luz, pues pronto se supo que, a la larga, aumenta la tolerancia a la insulina, aumenta los triglicéridos y promueve inflamaciones, quedando relegada a un uso ocasional.

Más tarde fue la moda de los siropes, de ágave, de arce, o de malta, por ejemplo. Aunque algunos de ellos cuentan con un IG bajo, como el de ágave (entre 15 y 40) o el de cebada (42), no dejan de ser ricos en fructosa y, algunos en sacarosa. Cuidado con el sirope de trigo o de maíz, pues tienen IG de 100 y de 115 respectivamente.

Últimamente veo otros tipos de azúcar en las estanterías de las tiendas "bio" como el de palma (que proviene de las palmeras de azúcar, distintas a aquellas que están talando masivamente para hacer aceite barato) de IG 35, o el de coco, rico en antioxidantes y vitaminas B y C, y con un pequeño IG (25) que lo convierte en el nuevo favorito de los que no quieren renunciar a endulzar sus desayunos, postres, bebidas y meriendas, pero que se preocupan por la salud.

La mala noticia es que todas estas alternativas naturales ejercen, a medio y largo plazo, un efecto acidificante del organismo y, peor aún, son adictivas. Es decir, estaremos substityendo algo malo por algo menos malo. Lo cual nos lleva al único producto remplazante que me parece posible si queremos nadar y guardar la ropa. Sin duda, se trata de la Stevia.

En su momento escribí un artículo sobre esta revolución dulce y sana por lo que resumiré diciendo que, después de años de loby corporativo, esta planta medicinal se ha hecho un lugar dentro de la alimentación saludable no sólo por su capacidad edulcorante (unas 300 veces más que el azúcar), sino porque es tolerada por los diabéticos y porque cuenta con un sinfín de propiedades. Se comercializa en forma de polvo, en gotas, en pastillas e incluso en infusión, y se puede cultivar en casa. ¿Porqué, pues, no se ha lanzado todo el mundo a consumir Stevia? pues porque tiene un ligero sabor que no a todos complace, y porque su precio es ligeramente elevado, pues a fecha de hoy no se produce masivamente. Lo cual es una gran pena porque estoy convencida que si todos los consumidores de azúcar, sucedáneos y alternativas se pasasen a la Stevia, se terminaría la diabetes en el mundo. Confío en que llegue el día en que produzcan polvo de stevia sin sabor y las inyecciones de insulina no sean nunca más necesarias.

Sin embargo, y como reflexión última, cabe cuestionarse esta necesidad que tenemos de dulce, esta gran adicción camuflada que, a su vez, camufla otras carencias. Pues me consta que la necesidad exacerbada y epidémica de endulzar la alimentación no se debe a otra cosa que a la ansiedad, el desamor, el estrés o la fatiga, y sólo encarando y solucionando estos desequilibrios podremos llevar una vida sana, sin necesitar ni depender de ningún dulce.


Fuentes:
  • "The Sugar Blues" William Dufty
  • "Nutrition made easy" The Fitness Jumpsite TM 1995-2000
  • "Medicina y salud - guía práctica ilustrada de la A a la Z." Círculo de Lectores 1985.
  • "Encyclopaedia of natural medicine" Murray & Pizzorno 1990.

viernes, 24 de agosto de 2018

Aromaterapia en olfacción para el "blues" post-vacacional

Se acaban las vacaciones y la perspectiva de la vuelta a la rutina nos sumerge en un oscuro desazón. Las fuerzas nos fallan y no encontramos la motivación. ¿Habíais sospechado que oler ciertos aceites esenciales puede ayudarnos a superar el "blues" post-vacacional?



La olfactoterapia es una variante de la aromaterapia en la que los aceites esenciales se utilizan únicamente en olfacción, es decir, inhalando durante unos minutos directamente la botellita, o un pañuelo donde se hayan vertido unas gotas. Es una forma más directa y efectiva que la difusión, la cual usamos para crear ambientes en espacios como el despacho, la habitación o el cuarto de baño. La olfacción tiene la ventaja, frente a otras formas de aplicación de los aceites esenciales, de que es menos intrusiva y, por tanto, más segura pues no existe riesgo de irritación cutánea, y el potencial alergizante es mucho menor. Sin embargo, no debemos subestimar el poder de los aromas por vía aérea, pues las moléclas aromáticas viajan por las fosas nasales hasta el sistema límbico, nuestro cerebro de reptil, donde el sistema nervioso y el sistema endocrino se encuentran e intercambian información, y es por ello que lo aceites pueden ejercer influencia en las emociones como en el plano físico con tan solo olerlos.

Como sabréis, exsite un vasto y diverso abanico de acites esenciales entre los cuales elegir. He aquí mi pequeña selección personal de deliciosos aromas para ayudar a sobrellevar el regreso a la cotidianeidad.

Uno de mis aceites preferidos, la bergamota (Citrus bergamia), que recomiendo en general para la angústia e incluso a aquellos que intentan dejar de fumar, es un gran aliado en este periodo, pues promueve la confianza en uno  mismo de manera que podamos sentirnos cómodos y seguros en nuestro regreso a la sociedad.

En la misma línea, el romero cineol (Rosmarinus officinalis QT 1.8 cineol) promueve la seguridad en uno mismo, además de favorecer la concentración (como en jengibre), subir los ánimos y alejar la ansiedad que suele acompañar a aquellos que sufren de este estado.

También la albahaca tropical (Ocimum basilicum), que ejerce su influencia a nivel del estómago,
tanto en el plano físico (pues la aconsejamos en caso de náuseas) como en el emocional, puede aliviar la ansiedad cuando se manifiesta como "bola en el estómago", ayudándonos a relativizar y a afrontar los cambios con calma.

El niaouli (Melaleuca viridiflora) resulta muy útil cuando queremos atenuar una reacción demasiado emotiva por nuestra parte frente aquellos que se divierten tocándonos... la fibra sensible, uno de los motivos de angústia comunes frente al regreso al puesto de trabajo "voy a tener que aguantar de nuevo a...". Este aceite es además un gran preventivo de la fatiga.

Para la fatiga contamos también  con el comodín de la aromaterapia, el limón (Citrus limon), el cual combina bien con cualquier otro aceite, pero que además favorece la productividad profesional. Así que, autónomos, free-lances, o aquellos que os hayás propuesto ser más fecundos en vuestro trabajo, este es un aceite que no debe faltaros.

Otro aceite interesante, aunque menos habitual, es el mirto verde (Myrtus communis), pues no sólo nos protege frente al desánimo cartacterístico de este periodo post-vacacional, sino que contribuye a luchar contra los malos hábitos, muy útil si tenemos buenos propósitos para el año escolar que comienza.

Por supuesto que la lavanda fina (Lavandula officinalis), el más versátil de los aceites esenciales, tiene su función también en este cuadro de desazón de fin de verano, pues sustenta los ánimos en lo cotidiano, además de impulsar la creatividad.

Finalmente, uno de mis últimos descubrimientos en el universo aromático, el laurel noble (Laurus nobilis) o el aceite de los vencedores, no en vano los césares romanos se coronaban con hojas de laurel. Ideal para el pánico escénico y, en general para la expresión oral, pues se considera también el aceite de los oradores y cantantes. Además, encuentro su olor delicioso, por lo que resulta un placer acompañarse de él para salir a "escena" y triunfar.

Sin duda, existen otras vías naturales para superar este decaimiento de la vuelta al trabajo, como las Flores de Bach, perfectamente combinables con la Aromaterapia, entre otras herramientas, pero no debemos olvidar que, en último término, es el trabajo sobre el amor propio y un buen estado de salud general lo que nos otorgará las fuerzas físicas, mentales y emocionales para afrontar el final de las vacaciones y lo que tenga que venir.

miércoles, 8 de agosto de 2018

Flores de Bach y Nutrición XXV: Red Chestnut, por tu bien

Amar al prójimo es, sin duda, algo loable, y es lógico querer cuidar a los allegados de la mejor manera posible, ofreciéndoles, entre otras cosas, una alimentación equilibrada. Sin embargo, los perfiles Red Chestnut tienden a llevar esta buena acción a un fastidioso y contraproducente extremo, movidos, además, por las emociones equivocadas.





Madres temerosas por la salud de sus retoños, cónyugues asustados por el sobrepeso de sus parejas, o hijos angustiados por los hábitos alimenticios de post-guerra de sus progenitores, los tipos Red Chestnut sufren sobremesura por el bienestar de sus seres queridos y por el daño que una alimentación inadecuada pueda causarles. Por ello, insisten (cuando no imponen) en la vigilancia extrema en la comida, y en la restricción absoluta de todo comestible de excesivo contenido en grasa, en azúcar o en cualquier ingrediente que pueda suponer un remoto peligro para la salud.

Olvidan que las imposiciones y las prohibiciones son una muy fértil tierra de abono para la rebelión, provocando pues, con sus intransigentes normas dietéticas, un total desacato (abierto o a escondidas), por parte de aquellos que a quienes intentan someter. Ellos creen que lo hacen "por su bien", pero no se dan cuenta de que su inquietud por el bienestar de los suyos no nace del amor sino del temor, emoción con la que sazonan cada equilibrado plato que ponen a la mesa, alimentando así el miedo, causa de tantos trastornos, en sus comensales.

El Castaño rojo puede ayudar a estos sufridores a ver el problema desde otro ángulo, es decir, a cuidar de la salud de los suyos desde la confianza y la alegría, y no desde el catastrofismo. Aprender que los buenos hábitos se inculcan con el ejemplo, y que los dulces tienen su lugar en la alimentación, como postre excepcional en las celebraciones. Comprender que el entorno social forma parte de la salud, y que aislar a un niño en un cumpleaños prohibiéndole que coma pastel, o poner en evidencia a la pareja en una cena de amigos por su gran apetito, no es una manera de ayudar a nadie.

Esta flor puede también ayudar a tomar consciencia de los propios miedos, que se proyectan en las personas del entorno en forma de "preocupación", para poder gestionarlos y, como consecuencia, dejar comer a los demás tranquilos.