miércoles, 8 de agosto de 2018

Flores de Bach y Nutrición XXV: Red Chestnut, por tu bien

Amar al prójimo es, sin duda, algo loable, y es lógico querer cuidar a los allegados de la mejor manera posible, ofreciéndoles, entre otras cosas, una alimentación equilibrada. Sin embargo, los perfiles Red Chestnut tienden a llevar esta buena acción a un fastidioso y contraproducente extremo, movidos, además, por las emociones equivocadas.





Madres temerosas por la salud de sus retoños, cónyugues asustados por el sobrepeso de sus parejas, o hijos angustiados por los hábitos alimenticios de post-guerra de sus progenitores, los tipos Red Chestnut sufren sobremesura por el bienestar de sus seres queridos y por el daño que una alimentación inadecuada pueda causarles. Por ello, insisten (cuando no imponen) en la vigilancia extrema en la comida, y en la restricción absoluta de todo comestible de excesivo contenido en grasa, en azúcar o en cualquier ingrediente que pueda suponer un remoto peligro para la salud.

Olvidan que las imposiciones y las prohibiciones son una muy fértil tierra de abono para la rebelión, provocando pues, con sus intransigentes normas dietéticas, un total desacato (abierto o a escondidas), por parte de aquellos que a quienes intentan someter. Ellos creen que lo hacen "por su bien", pero no se dan cuenta de que su inquietud por el bienestar de los suyos no nace del amor sino del temor, emoción con la que sazonan cada equilibrado plato que ponen a la mesa, alimentando así el miedo, causa de tantos trastornos, en sus comensales.

El Castaño rojo puede ayudar a estos sufridores a ver el problema desde otro ángulo, es decir, a cuidar de la salud de los suyos desde la confianza y la alegría, y no desde el catastrofismo. Aprender que los buenos hábitos se inculcan con el ejemplo, y que los dulces tienen su lugar en la alimentación, como postre excepcional en las celebraciones. Comprender que el entorno social forma parte de la salud, y que aislar a un niño en un cumpleaños prohibiéndole que coma pastel, o poner en evidencia a la pareja en una cena de amigos por su gran apetito, no es una manera de ayudar a nadie.

Esta flor puede también ayudar a tomar consciencia de los propios miedos, que se proyectan en las personas del entorno en forma de "preocupación", para poder gestionarlos y, como consecuencia, dejar comer a los demás tranquilos.

miércoles, 25 de julio de 2018

Mis imprescindibles del verano


Mi despensa de remedios naturales suele estar bien surtida todo el año, con las maravillas que la Naturaleza ofrece. Sin embargo en verano, me vaya o no de vacaciones, me aseguro bien de tener en casa, o en mi lugar de veraneo, ciertos remedios, que sin duda voy a utilizar en un momento u otro. Aquí os dejo una lista de mis sospechosos habituales en la estación del calor.


Gel de Aloe Vera
En realidad, siempre tengo un bote de gel en casa, independientemente de la estación, pues es tan versátil esta planta que constituye para mí un comodín en mi botiquín. En efecto, su gel, que encontramos en el interior de la hoja, es cicatrizante, calmante, refrescante e hidratante, por lo que a nivel tópico tiene muchas aplicaciones en verano. Yo la uso sobretodo para las picaduras de insectos (cuando me pillan desprevenida), para los cortes y quemaduras, y para la sobre-exposición al sol, aunque a estas alturas, ya me cuido bien de que esto no me pase. Sobre la piel podemos utilizar directamente el gel de la planta, si estamos seguros de que se trata de la Aloe Vera Barbadens. En cambio, a nivel interno, pues se usa también para el tránsito, es mejor comprar un zumo de una casa comercial, pues el látex que también contienen las hojas puede no gustarle a nuestros intestinos. Recordad de la hoja se conserva bien en la nevera durante unos cuantos días.

Aceite esencial de citronella 
¡Que nunca me falte! Pues, como muchos sabéis, esta esencia es la clave para la lucha contra los mosquitos. Podemos realizar sprays, lociones (con el gel de Aloe Vera), o cremas, o utilizar velas que contengan citronella, cualquier medio es bueno para protegerse de esos molestos invasores. Sólo debe tenerse la precaución de no aplicar este aceite directamente sobre la piel, sino diluido, para evitar reacciones adversas. Sin embargo, este verano los mosquitos vienen fuertes, por lo que os aconsejo que penséis otros aceites esenciales, como el geranio, y estrategias para libraros de ellos.

Aceite esencial de lavanda aspic o espliego
Otro clásico del verano pues, dentro del grupo de las lavandas, es el más indicado para aliviar las picaduras de insectos, por su acción detoxificante. Por otro lado, como la lavanda fina o el lavandín, ejerce también una acción equilibradora del sistema nervioso, por lo que es genial en vacaciones si queremos librarnos del estrés. Para la aplicación tópica, yo prefiero mezclarlo con gel de Aloe Vera (ya os digo que este gel es multiusos) o con un aceite vegetal, de almendras por ejemplo, aunque para una picadura localizada, podemos poner una gota sobre la piel, si sabemos bien que no somos alérgicos. Hablando de alergias, atención con la lavanda porque es también muy versátil, otro comodín del botiquín verde, y tenemos tendencia a usarla para todo, pero puede ser alergizante. La Aromaterapia nos da una infinidad de opciones, por lo que es bueno variar.

Aceite esencial de árbol del té
También de botiquín, este aceite nos puede servir en muchas situaciones a lo largo del año, sin embargo, yo me aseguro de tener un frasco en verano si voy a frecuentar piscinas y baños públicos, pues en la lucha contra los hongos no tiene rival. Bueno, el único aceite esencial que puede compararse es el de manuka, pero no es tan habitual en las tiendas de productos naturales.

Aceite de coco
Está muy de moda, pues da mucho juego para realizar cremas caseras, y los veganos lo adoran en la cocina pues aguanta muy bien las altas temeperaturas, y es un buen substituyo de la mantequilla en la repostería. Personalmente, yo lo uso únicamente a nivel tópico o en el cabello, pues es, en efecto, muy hidratante, y da consistencia a las cremas. Tiene una cierta acción antifúngica y antibiótica, por lo que en verano es un gran aliado. Sin embargo en la cocina me abstengo pues es una grasa saturada, por muy vegana que sea, y prefiero usar otros aceites.

Aceite vegetal de zanahoria
A mí que me cuesta coger color en las piernas, pero al mismo tiempo no quiero quemarme, en verano siempre tengo una botellita de aceite vegetal de zanahora, que no es un aceite esencial (aunque también existe) sino un macerado de aplicación directa sobre la piel sin necesidad de dilución. Rico en beta-carotenos, nos ayuda a producir melanina, hormona que protege la piel y la ayuda a broncear, además de hidratar la piel. Lo utilizo también como serum de noche en el rostro, cuello y escote.

Comprimidos de beta-carotenos
No es el caso para mí este año, pero si sé que voy a exponerme mucho al sol en verano, además de la  protección de la piel, me gusta tomar un compuesto en beta-carotenos, para impedir o disminuir la oxidación que el calor y los rayos del sol puedan causarme, tanto en la piel como en el resto del organismo. Sólo hay que planificar y empezar a tomarlo unas semanas antes de la exposición al sol, para que sea más efectivo.

Protector solar UVA y UVB
Si, como yo, crecisteis en los ochenta, quizás hayáis sido víctimas de las cremas solares de la época, que no sólo no protegían del sol, sino que ayudaban a quemar aún más la piel. Es por ello, y porque mi madre sufrió un cáncer de piel (del que salió sana y salva, afortunadamente), que yo ahora no me ando con tonterías, y uso en verano una crema solar facial UVA y UVB factor 30 a diario, incluso cuando no voy a la playa. El año pasado realicé un taller sobre la protección solar, aquí os dejo este artículo con toda la información. ¡No os la juguéis!

Menta y limón
No es que desatienda mi plantita de menta el resto del año, pero en verano me aseguro de que esté bien hidratada, y de tener siempre limones en casa. Para los mojitos, pensaréis, pues no precisamente aunque podemos realizar deliciosos y sanos mocktails con estos ingredientes, libres de resaca. En realidad las hojas de menta las uso en el taboulé, y en infusión, ¿en verano? ¡qué calor!, bueno, por si no lo sabéis, la menta es una planta de naturaleza fría que incluso tomada caliente refresca el cuerpo. Por otro lado, también podemos hacer un té frío, con té verde, hojas de menta y limón, añadiendo un poco de hielo, que nos alivie del calor. O simplemente agua con un limón troceado dentro (bio, sino vais a beber muchos pesticidas) y hojas de menta, y a la nevera. Aunque ¡cuidado con las bebidas frías! a la digestión no le van nada bien, y pueden alterar el termostato interno. No exageremos.

Alimentación
Finalmente, intento siempre estar en coherencia con la estación, comiendo alimentos de temporada, que en verano son los más coloridos y jugosos, como los frutos rojos, que mantengan mi armonía, no sólo física sino mental y emocional. Yo como más ensaladas y verduras crudas en verano, puesto que refrescan y aportan nutrientes vivos, a diferencia de las estaciones más frías en que lo cocinado me sienta mejor. Sé que el crudivorismo está muy en voga pero yo, y de acuerdo a los preceptos de la dietética energética, opino, y constato, que no es para todo el mundo, o al menos, para todos los momentos del día ni del año. Hay que tener un sistema digestivo muy en forma, y masticar mucho para poder bien digerirlos y beneficiarnos de sus vitaminas y minerales, lo cual, no es el caso en la mayoría de personas. Los crudos son, en general, alimentos muy yin (fríos) que conviene consumir en los momentos yang (calientes), como el mediodía o el verano.

Seguro que olvido algo pero a groso modo, estos son mis habituales del verano, que me ayudan en la prevención y a estar en forma en este momento tan exuberante y delicioso del año. ¿Cuáles son los vuestros?

miércoles, 11 de julio de 2018

Kéfir, ¿bebida milagrosa?

¿Solución de todos los males? ¿Panacea en granos? El Kéfir cuenta con una reputación imbatible en el mundo de la Naturopatía como producto milagro, y es una de las recetas imprescindibles de aquellos que apuestan por el "hecho en casa". Pero muchos otros testimonian sus efectos adversos. ¿Debemos consumir esta bebida gaseosa casera a ojos vendados?



Para los que no conozcáis el kéfir, os cuento que es el resultado de una fermentación a base de leche o de fruta, gracias a los gránulos de kéfir, que ejerce una acción probiótica en el organismo, lo cual produce efectos positivos en la flora intestinal, el tránsito y el sistema inmunitario, con todos los beneficios para el organismo que de ello se derivan.

Los gránulos son un conjunto de levaduras y bacterias probióticas (como el lactobacillus lactifs o el lactobacillus caucasius), microorganismos vivos que se nutren del azúcar en la leche, en la fruta, o del azúcar mismo, y que secretan enzymas que permiten la fermentación, provocando una degradación positiva de la materia orgánica que permite una mejor digestión y asimilación así como una mejor conservación de la misma. A estos granos, que si se los alimenta se reproducen y multiplican infinitamente, se les llama también SCOBY, que son las siglas en ingés de "symbiotic colony of bacteria and yeast" (colonia simbiótica de bacterias y levaduras).

Debemos diferenciar entre el kéfir de leche y el kéfir de agua o fruta. El primero se conoce desde el final del siglo XIX y el segundo desde el siglo XVIII, aunque existen vestigios muchos más ancestrales, en Mesopotamia como en el Tíbet, que sugieren que esta bebida acompaña a la humanidad desde el principio de los tiempos.

A ambos se les atribuyen numerosas virtudes, desde el alivio de dolores musculares hasta una acción anti-cancerígena, y podemos encontrar, sin duda, testimonios impactantes en la red, como el que cuenta la desaparición milagrosa de una psoriasis al cabo de unas pocas semanas de la toma de esta bebida. La misma madre Teresa de Calcuta tenía su receta de Kéfir de agua que recomendaba tomar todos los días en ayunas. No obstante, también existen aquellos que relatan experiencias negativas, como intensos dolores de estómago o diarreas tras su consumo. Por lo que cabe analizar los reproches que se le hacen a esta bebida.

Alcohol
El kéfir contiene una dosis muy débil de alcohol, entre el 0,2 y el 2%, dependiendo del tiempo de fermentación principalmente, por lo que algunos detractores lo desaconsejan a  niños, embarazadas y convalecientes. Pero cuando pienso que mi madre (como muchas mujeres de su generación) bebió vino a diario en cada uno de sus cinco embarazos y parió cinco hijos sanos, me digo que un mísero 1% de alcohol en una bebida digestiva, no puede hacer daño a nadie. Sin embargo, no voy a ser yo quien promueva el consumo de alcohol durante la gestación, y cada organismo es distinto (las mujeres de la posguerra estaban hechas de otra pasta), por lo que, como siempre, a las embarazadas recomiendo consulten con un profesional de la salud previamente. Si, a pesar de todo, la bebida nos embriaga, deberíamos revisar la receta (pues existen muchas versiones), aunque yo nunca he oído hablar de una borrachera de kéfir.

Azúcar
En el caso del kéfir de agua o fruta, la elaboración implica una buena dosis de azúcar blanco o moreno de caña, cosa que ahuyenta a algunos pues es un hecho constatado que el azúcar es un enemigo de la salud (principio que yo enfatizo constantemente). ¿Cómo es posible, pues, que una bebida saludable contenga azúcar? En realidad no lo contiene, pues el azúcar sirve para alimentar los gránulos y que estos puedan hacer su trabajo y reproducirse. Si las cantidades de los ingredientes de la receta son correctos y equilibrados, al final de la fermentación ya no queda azúcar (o poquísimo) en la bebida, y una vez filtrados, los gránulos deben ser conservados en un pote de vidrio con agua y de nuevo azúcar para que puedan seguir alimentándose. La prueba esta en que la bebida no es, para nada, dulce, pues hay quien añade, antes de servir, un edulcorante para mejorar el sabor (que para nada es desagradable).

Kéfir industrial
Tan popular es esta bebida que podemos encontrarla embotellada en las neveras de algunas tiendas de productos naturales. Hay que saber que si la bebida está pasteurizada o contiene conservantes, no puede garantizar la acción probiótica que se le atribuye. Por otro lado, el kéfir industrial suele estar hecho con un número reducido de levaduras y bacterias, a diferencia del kéfir casero, pues es kéfir de síntesis, por lo que, de nuevo, sus propiedades quedan comprometidas. No os sorprendáis pues si vuestro sistema digestivo no registra ningún cambio o, peor, se resiente con una de estas "sodas naturales".

Kéfir en polvo
Una de las cosas positivas del kéfir es que los gránulos se comparten, es decir, al reproducirse infinitamente, los que elaboramos la bebida en casa, acabamos con cantidades desbordantes de gránulos, por lo que debemos dar una parte a otros, pues nos da pena tirarlos por el desagüe (son organismos vivos). Hay quien los vende, pero no vale la pena pues, a poco que busquéis, encontraréis quien tiene cuatro o cinco tarros en la nevera esperando ser adoptados. Pero también podemos encontrar "kéfir" en polvo de venta en algunos comercios o farmacias, que en general están formados de unos pocos microbios distintos para preparar bebidas gaseosas. No os dejéis engañar, no es el verdadero kéfir y no tiene las mismas propiedades que este. No obstante, es posible hacer secar los gránulos, si no conseguimos deshacernos de ellos o si no queremos hacer más kéfir, para guardarlos y reanimarlos más adelante con agua azucarada. Pero estos gránulos secos no son lo mismo que el polvo que venden como pseudo-kéfir.

Adaptación
Una de las críticas más encarecidas que he conocido contra el kéfir es que produce, como comento más arriba, gastralgias o diarreas. Por supuesto que ningún alimento es para todo el mundo, por ejemplo, parece ser que los higos (ingrediente habitual en el kéfir de frutas) es mal tolerado por los celíacos. Así, aquellos que evitan el gluten pueden pensar que el kéfir de agua, al no contener harina de ningún tipo, es libre de sospecha, y tener una mala experiencia tras su consumo. Pero sospecho que el problema principal es que, por entusiasmo excesivo o por desespero, algunos se lanzan a  beber kéfir a galones con la ilusión de que se trata de la poción de Panoramix, sin permitir al cuerpo adaptarse a esta ingesta súbita de microorganismo hasta el momento desconocidos por él. Ello puede provocar, sin duda, reacciones adversas, por lo que debemos empezar por un vaso al día y aumentar progresivamente.

Pues vivimos en una cultura en que buscamos fórmulas mágicas que nos devuelvan la salud al instante, sin ningún esfuerzo de nuestra parte (que no sea el económico), y eso, bajo el punto de vista de la Naturopatía, no existe. La salud se trabaja, de la misma forma que se trabaja un cuerpo atlético o el dominio de un instrumento musical. No hay píldoras ni brebajes milagrosos que nos transformen de la noche a la mañana (aunque algunas casas comerciales quieran hacernos creer lo contrario), porque la salud es un compromiso a largo plazo. Sin embargo, existen alimentos y bebidas con un efecto positivo en nuestro organismo que constituyen elementos útiles y necesarios en la construcción y mantenimiento de nuestro bienestar. Una de estas bebidas es, para un gran grupo de personas, el kéfir.

Aquí os dejo una receta que a mí me funciona bien. Salud.

Kéfir de limón e higos secos
2 litros de agua mineral
40 gramos de granos de kéfir frutas
100 gramos de azúcar blanco o moreno (es posible hacerlo con miel, pero esta contiene antibióticos naturales que pueden molestar a las bacterias de los gránulos, por contra, ni los edulcorantes artificiales ni la stevia sirven pues no pueden nutrir los microorganismos)
2 higos secos
1/2 limón cortado en cuatro.

Limpiar los gránulos con agua pura e introducir en un recipiente de vidrio con el azúcar y 3/4 del agua. Remover. Introducir los higos y el limón y añadir el resto del agua. Cubrir con una gasa limpia y dejar a temperatura ambiente al abrigo del calor y la luz directa del sol. El segundo y tercer día remover con una cuchara de madera. El cuarto día filtrar con un colador de plástico (nunca de aluminio) y meter en una botella de vidrio con cierre hermético. Dejar la botella en el frigorífico durante una semana. Aclarar los gránulos con agua pura y conservar en un tarro de cristal con agua y azúcar, para la próxima producción de kéfir. Durante la semana, podemos abrir la botella ligeramente una vez al día para evitar una efervescencia violenta o una explosión (si las dosis de los ingredientes no son justas). Consumir al cabo de la semana, empezando por un vaso al día. La bebida se conserva en la nevera 15 días aproximadamente, máximo un mes. Los gránulos deben ser limpiados y alimentados con azúcar cada 10 o 15 días.

Fuentes:
- Boissons fermentées: du kéfir au kombucha. Linda Louis. Éditions La Plage. Paris 2017.
- https://nicrunicuit.com
- http://www.nourriture-sante.com/le-kefir-de-lait-peut-il-vous-aider/
- https://www.onmeda.fr/forum/sant%C3%A9-g%C3%A9n%C3%A9rale/405771-mon-experience-negative-avec-le-kefir
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jueves, 28 de junio de 2018

Mocktails, cocktails saludables para veladas sin alcohol

No todo el mundo consume alcohol, e incluso aquellos que lo hacen, prefieren, en ocasiones, evitarlo. Sin embargo, las veladas veraniegas al agua mineral o a la soda, resultan poco apetecibles. He aquí algunas ideas de combinados aptos para todos, con ingredientes interesantes como la kombucha, la maca o el aloe vera, para dar opciones sanas y estimulantes a nuestros invitados.


Del inglés "mock", que significa burla, el término "mocktail" define la bebida que emula un cocktail pero que está exenta de alcohol. Los mocktails son más y más populares, pues ya sea por abstinencia, embarazo, o simplemente para evitar una desagradable resaca al día siguiente, son muchas las personas que eligen no embriagarse, incluso en la más salvaje de las fiestas.

En general, contienen los mismos ingredientes que los cocktails clásicos, con excepción del licor, que es remplazado por una substancia de sabor fuerte, como el jengibre, para darle chispa. Yo os propongo unas recetas de mocktails con un plus: ingredientes como el zumo de aloe vera, la kombucha, o la maca, para que podáis ofrecer en vuestras veladas bebidas no sólo no dañinas y aptas para todos, sino además, beneficiosas para la salud.

Margarita al Aloe Vera

Ingredientes:
3cs de sirope de ágave
2cs de sirope de limón
2cs de zumo de lima
1cs de zumo de jengibre
100ml de zumo de aloe vera
200ml de gasesosa
10 gotas de extracto de flor de naranjo
Hielo
Sal y pimienta cayena en polvo par decorar el reborde de la copa

Mezclar en una batidora los ingredientes y servir en las copas decoradas con la sal y la pimienta.

El Aloe Vera es una planta grasa (y no un cactus) que se utiliza por sus propiedades medicinales desde hace 5000 años. La pulpa o gel tiene propiedades emolientes y lucha contra la sequedad, pues es hidratante además de cicatrizante, regeneradora y detoxificante, favoreciendo también el tránsito intestinal.

Mojito a la Kombucha

Ingredientes:
4cs de azúcar moreno de caña
6cs de zumo de lima
200ml de gaseosa
100ml de kombucha
Menta fresca
Hielo

Mezclar el azúcar con la menta en un mortero y meter en el fondo del vaso. Mezclar el zumo de lima con la kombucha y el hielo en una batidora y servir en el vaso. Rellenar con la gaseosa.

La kombucha es una bebida obtenida a partir de un cultivo de bacterias y de levaduras. Es reputada por su acción benéfica en los problemas de digestión, para la detoxificación y por su potencial energetizante. Cuando no está pasteurizada ni contiene conservantes, esta bebida guarda todas sus propiedades.

Piña Colada a la Maca

Ingredientes:
1cs de azúcar de caña
150ml de leche de coco
300ml de zumo de piña
1 piña troceada
2 cs de maca en polvo
Hielo

Mezclar todos los ingredientes en la batidora, servir y decorar el vaso con un pedazo de piña.

También conocida como el "ginseng peruano", la Maca es una raíz autóctona del altiplano andino de reconocida acción afrodisíaca, aunque también se utiliza para combatir la fatiga, pues contiene una importante cantidad de hierro. Se considera un adaptógeno, como el ginseng, y puede llegar a combatir la depresión.

Estas son recetas probadas por una servidora, y si las realizáis, como yo, con buen humor, os garantizo el éxito.


miércoles, 13 de junio de 2018

Flores de Bach y Nutrición XXIV: Pine, pecados golosos

La culpa es un sentimiento muy arraigado y nutrido en nuestra cultura, y en el plano alimenticio esta ancestral emoción tiene de qué darse un verdadero atracón. Actitudes muy auto-destructivas pueden derivarse de ello, pero el perdón que nos aporta Pine puede ayudarnos a expiar nuestros pecados gastronómicos, que tan avergonzados nos deja en ocasiones.




Existe una relación intrínseca entre la comida y la culpa, pues cuando intentamos cambiar de hábitos alimenticios, y caemos en una transgresión dietética, el sentimiento de arrepentimiento es habitual y puede conllevar desde una simple regañina interna, hasta comportamientos bulímicos, en el peor de los casos.

Es el caso de los tipos Pine, individuos muy exigentes con ellos mismos y raramente contentos con sus logros, lo cual, en el plano nutricional, puede llevarlos a alargar un ayuno más de lo conveniente, a bajar demasiado de peso, o a privarse de descubrir alimentos nuevos, por si acaso. Su intransigencia e idealismo les hace perder la objetividad y el contacto con la realidad, y los lleva al masoquismo (pues la culpa pide castigo) amargándoles la vida y sumergiéndoles en una frustración perpetua. Así, un desliz en la cena, en forma de azucarado postre, puede ponerles en estricta penitencia durante dos semanas, sin que ello vaya a hacerles sentir mejor.

El Pino albar como remedio floral nos enseña la aceptación de la realidad y sus limitaciones, y transforma el sentimiento de culpa en compasión y tolerancia hacia uno mismo. Se aprende de los errores y de las debilidades, pues es necesario comprender porqué el cuerpo nos pide un determinado alimento en un momento preciso, para poder adaptar la alimentación y revisar las emociones que se encuentran, sin duda, detrás de ciertos apetitos.

Al fin y al cabo, siempre he pensado que la culpa engorda, pues produce estrés, lo cual nos hace segregar adrenalina, que interfiere con la digestión, creando malabsorción con sus consecuentes gases e hinchazón abdominal. Por lo que si debemos cometer una infracción en la mesa, es mucho más sano hacerlo con toda la alegría del mundo para, al menos, disfrutar de la felicidad que ese pequeño delito pueda aportarnos. Solo hay que beber mucha agua al día siguiente, con un poco de Pine, por si acaso.

jueves, 31 de mayo de 2018

Anti-inflamatorios naturales y síndrome del túnel carpiano

En mi batalla contra el síndrome del túnel carpiano, condición que me acomete por temporadas desde hace más de 10 años, y que últimamente se pronuncia de forma violenta, echo mano de mis astucias de naturópata en un esfuerzo por evitar la fatídica operación que mutile para siempre un pequeño ligamento en mi muñeca, al cual, como al resto de órganos y tejidos de mi cuerpo, le tengo aprecio.



Para aquellos que, sorprendentemente, no hayáis oído hablar de ello (pues suele haber un caso en cada familia), os contaré que se trata de una inflamación del nervio mediano en la muñeca, que queda atrapado por el ligamento carpiano transverso y provoca entumecimiento, hormigueo y dolor en todo el miembro superior, siendo especialmente doloroso por la noche, en mitad del sueño, implicando una disminución en la calidad del mismo. Esto, a largo plazo, es una causa indirecta del deterioro general de la salud, además de implicar una pérdida progresiva de fuerza y funcionalidad de la mano y el brazo. No es muy divertido.

Como os comentaba, la solución que propone la medicina convencional consiste en anti-inflamatorios
orales como el ibuprofen (con posibles efectos secundarios nada atractivos como la úlcera de estómago o hasta un paro cardíaco), o anti-inflamatorios en inyección local, que suelen funcionar en los primeros estados del problema, pero que resultan tan sólo temporalmente eficaces cuando la condición se hace crónica. De manera que, y de forma drástica, el tratamiento final es una operación que secciona le tendón que atrapa el nervio inflamado, para que éste pueda seguir inflamado sin manifestar los síntomas característicos. Antaño se trataba de cirugía a muñeca abierta, con una recuperación de meses y una cicatriz que iba desde el centro de la palma de la mano hasta bien entrado el antebrazo. Afortunadamente, hoy en día es una operación menos aparatosa que comporta una simple baja de un par de semanas. Sin embargo, me resisto a que me toquen el tendón.

Para ello, me encomiendo a la infinita sabiduría y generosidad de la madre Naturaleza pues existen diversos compuestos en plantas y alimentos, que presentan una reconocida y eficaz acción anti-inflamatoria cuando son consumidos a dosis adecuadas, e implican menos o ningún efecto secundario, y por los que me siento más inclinada a apostar.

A nivel local, opto, inevitablemente, por una sinergia de aceites esenciales para reforzar la acción de las substancias ingeridas. Las esencias ricas en sesquiterpenos, esteres terpénicos o en aldehídos terpénicos tienen propiedades anti-inflamatorias. Entre ellos encontramos el laurel noble, la gaulteria odorante, el eucalipto limon, la manzanilla romana, la verbena exótica, el lemongras, el lavandín, el petit-grain o el ylang-ylang. Recordemos que algunos de estos aceites pueden resultar irritantes para la piel por lo que los diluiremos en un aceite vegetal como el de caléndula o el de calofila (también de acción anti-inflamatoria), en una proporción del 20%, es decir, entre 40 y 50 gotas de aceite esencial por 10 ml de aceite vegetal, dilución segura para pieles sensibles aunque se recomienda  hacer antes un test de sensibilidad en el pliegue del codo.

Pienso también una buena pomada de propóleo para ayudar a calmar la inflamación, y en el ancestral Bálsamo del Tigre rojo, que contiene alcanfor, clavo, menta y cajeput para aliviar el dolor, pero por el momento me conformo con mi sinergia de aceites esenciales.

En ortomolecular (complementos alimenticios) pienso en un extracto de harpagofito o "garra del diablo", planta rica en flavonoides, quinona y fitoesteroles, comúmente utilizada contra la gota, pues estimula la flexibilidad y movilidad de las articulaciones. También considero los comprimidos de Boswellia serrata, un anti-inflamatorio tradicional en la medicina ayurvédica. Pero finalmente opto por un complemento a base de cúrcuma, altamente dosado en curcumina, que incluye pimienta negra para asegurar la biodisponibilidad de esta especia originaria de la India, que le da su color característico al curry.

Me tienta acompañar el tratamiento oral con un extracto de plantas como el sauce blanco (precursor del ácido salicílico, principio activo de la aspirina), el pino, con un efecto similar a la cortisona, de grosellero negro, de ulmaria, de eufrasia, de abedul o de cola de caballo, plantas todas con efecto anti-inflamatorio y/de efecto remineralizante. Sin embargo, estoy convencida, desde el primer día, que este problema en la muñeca tiene algo o mucho que ver con el meridiano de maestro de corazón, cuyo recorrido coincide con la zona de dolor, entumecimiento y hormigueo, además de que mis antecedentes familiares apuntan a una tendencia a sufrir del corazón. Por ello, finalmente elijo un extracto de Espino Blanco, cardiotónico por excelencia, como trabajo de fondo. En realidad no está escrito en ningún lugar que el síndrome del túnel carpiano tenga algo que ver con el sistema cardio-circulatorio, pero yo confío en mi intuición.

De todos modos, para no descartar lo bueno que estas planas me puedan aportar, me planteo introducir en mi rutina diaria unas infusiones de cola de caballo, pues un poco de silicio y potasio no viene nunca mal.

A nivel de la alimentación tengo especial cuidado con el azúcar (inmunodepresor) y con el café (estimulante del sistema nervioso y, en consecuencia del corazón), e intento comer más ajo y cúrcuma aunque ya estaban presentes en mi alimentación, y en realidad, para que estos alimentos tengan una acción terapéutica, son necesarias altas dosis. Pero me encanta el curry de modo que esta es la ocasión para abusar un poco. El cambio más significativo que realizo en este ámbito cotidiano es la introducción (o re-introducción) del aceite de colza, rico en Omega 3, reputado ácido graso esencial precursor del las prostaglandinas del tipo 3 (Pg3), de reconocida acción anti-inflamatoria, y dejo descansar por un tiempo el aceite de oliva, rico en Omega 6, de potencial acción pro-inflamatoria. A aquellos a quienes la palabra "colza" ponga los pelos de punta, os recomiendo leáis mi artículo en este blog "¿Se puede cocinar con aceite de colza?", y para más información sobre los ácidos grasos esenciales Omega 3, 6 y 9, os invito a leer este otro artículo sobre los aceites vegetales.

Por supuesto, acompaño con aurículoterapia, facioterapia y un poco de acupuntura, aunque estas terpéuticas aplicadas a uno mismo no tienen el mismo efecto, y en mi nueva ciudad de residencia no tengo colegas a los que echar mano. ¡Ay, Cecília Martín, cómo te echo de menos! Pero confío de todos modos en el 7 de Maestro de Corazón y en los puntos extra-meridianos inter-digitales como puntos sintomáticos que acompañen el tratamiento.

Finalmente, aunque quizás debería haber comenzado por aquí, está el plano psico-somático. El síndrome de túnel carpiano se considera como una enfermedad profesional y afecta, en princio, a aquellos con trabajos manuales, aunque yo creo que afecta más bien a aquellos que están hartos de su trabajo. No es que yo lo esté del mío, pero es cierto que, en mi caso, el problema empezó cuando, para asegurarme un lugar de trabajo en el mundo de las terapias naturales decidí formarme y trabajar como masajista, a la espera de terminar mis estudios como naturópata y acupuntora y poder vivir de ello. Y en cada ocasión en que me desvío del trabajo más "difícil" para agarrarme al más "fácil" (en el sentido de que es más fácil encontrar trabajo como masajista que como terpéuta alternativo), el problema aflora. En estos momentos, mi trabajo como naturópata en el contexto de una cadena de supermercados Bio me general algunos conflictos, tengo que admitirlo. Ahí pues hay miedos a trabajar y retos a superar, a los que la cirugía no puede ayudar. Pues sospecho que si me opero de la mano derecha, el problema surgirá en la mano izquierda, y cuando ya me haya operado de todo lo operable, quién sabe, quizás el problema se manifieste en el corazón.

¡Pero soy optimista! y tengo plena confianza en las terapias alternativas, pues estoy dispuesta a introducirme de lleno en la madriguera y ver qué hay en el fondo. Os seguiré contando.

Fuentes:

miércoles, 16 de mayo de 2018

Fiebre del heno, las alternativas

Ojos llorosos, estornudos irreprimibles, nariz bloqueada, es lo que un porcentaje cada vez más elevado de la población responde a las minúsculas partículas de polen que viajan por el aire, de flor en flor. Los tratamientos convencionales nos hacen el apaño pero, ¿es posible otro enfoque, más natural del problema?



Alergia versus hipersensibilidad

Del griego "allos" otro, y "ergon" acción, una alergia nos habla de una reacción distinta. En efecto, se trata de una reacción anormal y exagerada del sistema inmune a una substancia que proviene del exterior, en principio inofensiva (como el polen). Esta es considerada como peligrosa y se desatan una serie de mecanismos para expulsarla. Los linfocitos, células inmunológicas especializadas, segregan anticuerpos, de tipo IgE en este caso, los cuales se fijan al alérgeno. Esta combinación (IgE + alérgeno) es mal tolerada por el organismo, pues provoca una liberación de histamina de la célula, un vasodilatador que causa la pérdida de plasma en sangre, dando paso a la manifestación de los efectos adversos de la reacción alérgica. Los síntomas habituales son los de la rinoconjuntivitis, que consisten en cosquilleos en la nariz y en los ojos, ataques de estornudos irreprimibles, goteo transparente y sensación de nariz tapada con enrojecimiento de los ojos y lagrimeo. En el caso de una conjuntivitis aislada, sin rinitis, se trataría de una alergia de contacto, más que respiratoria.

En las personas con predisposición a una forma de alergia se da lo que se conoce como "marcha alérgica", es decir el individuo desarrolla otras formas de la misma a lo largo de su vida. Habitualmente, el bebé alérgico debuta con eccema, seguido de asma en la infancia, rinitis alérgica en la adolescencia y alergias profesionales en la edad adulta. Es importante, pues, actuar a partir del eccema en el bebé, reforzando la función barrera de su piel.

También existen las "alergias cruzadas" siendo las más habituales las que se da entre los diferentes pólenes de la misma familia botánica, entre pólenes de familias botánicas distintas, o entre pólenes y alimentos vegetales, como el polen de ambrosia y el plátano, o el polen de abedul y la manzana, el melocotón, la avellana, el apio, la zanahoria o la patata.

Paralelamente a la alergia encontramos la hipersensibilidad, un grupo de reacciones patológicas a agentes del exterior, con síntomas similares, pero sin mediación del sistema inmune, pues son otros mecanismos de defensa los que entran en juego.

Polen

La palabra polen significa "harina" en latín, y designa el polvo formado por gránulos microscópicos producidos por los órganos reproductores masculinos de las plantas con flor. Llamamos "contaminación verde" a una concentración demasiado elevada de granos de polen en la atmósfera. Podríamos pensar que esto se produce en lugares de densa vegetación, sin embargo, las plantas que se encuentran en condiciones difíciles, como en medio de una ciudad, o aisladas, emiten más polen que aquellas que crecen en condiciones favorables, por una pura cuestión de supervivencia.

Sólo los pólenes de las plantas anemófilas, de polinización aérea, son alergizantes. Existe una larga lista de pólenes, dándose en cada trimestre o incluso mes, pólenes distintos. Se puede ser alérgico a un tipo de polen o a todos ellos, en cuyo caso la manifestación sintomática puede tener lugar de marzo a octubre o incluso todo el año. Así, en invierno encontramos el polen de árboles como el abedul, el fresno, el platanero, el avellanal o el álamo; en primavera es el polen del ciprés, el castaño, el olivo, el haya y algunas gramíneas; en verano, se trata del polen de las gramíneas así como de la parietaria o de la ambrosía; en otoño del ajenjo o de la parietaria.


Fiebre del heno

A principios del siglo XIX el Dr. Bostock describe, en el Reino Unido, la "fiebre del heno" por primera vez, como una nueva enfermedad que afecta a la clase alta. En 1873, Charles Blackley en Bruselas, constata que la población rural, más expuesta a los diferentes tipos de polen, no desarrolla esta nueva "fiebre del heno", y apunta a la idea de immunización.

La "Polinosis alérgica" afecta entre un 10 y un 20% de la población, pudiendo aumentar hasta un 50% en algunos lugares. Es un problema "in crescendo" en los últimos 20 años. El riesgo de alergia en una población depende de distintos factores como el tipo de polen presente en el aire, la cantidad de polen, la situación geográfica o las condiciones meteorológicas.

Causas

El problema toma dimensiones epidémicas con el paso de una sociedad rural a una industrial, siendo más habitual en los países ricos, por el modo de vida y el desarrollo de la higiene pública. Es la llamada "teoría higienista", que asegura que la proliferación de productos higiénicos domésticos, así como la imposición de las vacunas y popularización de antibióticos ejercen un efecto nocivo en el sistema inmune, pues dado un entorno aséptico, el cuerpo va a favorecer la vía de la alergia y de las inflamaciones para compensar, pues ya no tiene que luchar contra las múltiples infecciones de antaño. Según esta teoría, los niños que crecen en zonas rurales, que van a la guardería o que pertenecen a familias numerosas, tienen menos posibilidades de desarrollar alergias pues una cierta exposición a bacterias y gérmenes permite al sistema inmune funcionar de manera normal, pues se da un correcto desarrollo de la microbiota o flora intestinal.

El cambio climático que presenciamos y sufrimos en nuestros tiempos también tienen una relación con la rápida multiplicación de las alergias respiratorias, pues el calentamiento global promueve una floración precoz, con mayor cantidad de polen liberado al viento, a destiempo.

Por supuesto, existe una predisposición familiar más que genética, es decir, la herencia genética interviene en la transmisión de un "terreno atópico", sin que exista un gen específico. Por otro lado hay quien afirma que la mayoría de alérgicos han nacido en primavera.

Por su parte, la polución ambiental, con el aumento de automóbiles y de calefacciones, no provoca este problema pero agrava el cuadro, pues modifica el polen haciéndolo más alergénico, y los contaminantes atmosféricos fragilizan las vías respiratorias.

Diagnóstico


Existen diferentes tipos de test, entre ellos los test cutáneos (prick tests), los tests sanguíneos para verificar la presencia de anticuerpos IgE específicos del alérgeno sospechado, o los test de provocación, introduciendo en el organismo una pequeña dosis del alérgeno para provocar una reacción. Esto debe llevarse a cabo de manos de un especialista, pues los entendidos aseguran que los tests de farmacia son de dudosa eficacia.


Tratamiento convencional

La estratégia que propone la medicina alopática para combatir esta condición consiste en:

1.- Suprimir la causa. El "desalojo alérgico" consiste en tomar medidas preventivas que disminuyan el riesgo de exposición, y por tanto de reacción, al polen. Estas incluyen:
  • No exponerse demasiado al sol y al viento y evitar los paseos en la estación de la polinización.
  • Lavarse el cabello por la noche para eliminar el polen que pueda haberse depositado. 
  • No salir con los cabellos mojados, pues son más susceptibles de retener el polen.
  • No secar la colada al viento, pues el polen se posa también en ella.
  • Circular con las ventanillas cerradas.
  • Usar gafas de sol y evitar lentes de contacto.
  • No cortar el césped uno mismo y evitar los picnics.
  • Cerrar las puertas y ventanas durante las horas de calor. Es mejor airear la casa por la mañana temprano o al final del día.
  • Evitar el tabaquismo pasivo y la exposición a contaminantes químicos domésticos.
  • Mejorar la calidad del aire interior: desde hace unos años se habla de la contaminación interior, pues el humo de los cigarrillos, los COV (compuestos orgánicos volátiles que se desprenden de pinturas, aparatos a combustión o productos de limpieza) así como inciensos o incluso aceites esenciales contribuyen a una atmósfera doméstica enrarecida y saturada que empeoran un cuadro alérgico. Para liberarse de esta nube en el comedor de casa conviene:
    • Ventilar todos los días, sobretodo si tenemos una cocina de gas.
    • Eliminar las humedades en el hogar y lugar de trabajo, pues estas provocan la continuidad de los síntomas durante todo el año. 
    • Introducir plantas "descontaminantes" como el ficus, la hiedra, los cactus, o los crisantemos. 
2.- Luchar contra los síntomas con medicamentos:
    • anti-inflamatorios, en general corticoides que no tratan la enfermedad sino los síntomas y que son menos efectivos a cada uso, puediendo provocar además retención de líquidos, toxicidad digestiva, hipertensión arterial y aumento de peso.
    • vasoconstrictores locales, aunque implican un cierto riesgo de aumentar la tensión arterial, provocando palpitaciones y temblores, 
    • broncodilatadores, (se recomienda desconfiar de las inyecciones)
    • anti-histamínicos, 
    • adrenalina, en caso de choque anafiláctico
3.- Inducir un estado de tolerancia. Es lo que se conoce como "desensibiliación", y consiste en inyecciones semanales de extractos del alérgeno. Suele ser eficaz durante un cierto tiempo aunque presenta un alto porcentaje de recidivas.

Tratamiento del terreno atópico

En Naturopatía no tratamos enfermedades sino personas, por lo que el acento no se pondrá tanto en combatir la alergia y sus manifestaciones, sino en conseguir una respuesta inmunitaria más adaptada. Para ello contamos con:

Probióticos
Se considera un tratamiento preventivo que debería tenerse en cuenta desde el embarazo, pues, del mismo modo que la lactancia materna, promueve un buen sistema inmunitario en el bebé. Estos cultivos, habitualmente lactobacilos, bifidobacterias y estreptococos, aseguran el buen estado y funcionamiento de nuestras colonias de bacterias intestinales, responsables por un 70% de la inmunidad de nuestro organismo, y tienen también una función de eliminación de toxinas. Podemos hacer curas intermitentes todo el año para asegurar un buen mantenimiento de nuestra microbiota.

Fitoterapia
Entre las plantas de acción anti-histamínica encontramos la efedra, el estramonium, la fumaria, la hierbaluisa, el llantén mayor (un clásico de las alergias respiratorias) o el gordolobo. También podemos utilizar plantas broncodilatadoras como el desmodium (a tomar como prevención del espasmo), la efedra, el estramonium o la grindelia. La lobelia, por su parte es también aconsejada por su acción anti-espasmódica.

Gemoterapia
Los brotes y yemas de las plantas encierran todo el potencial de las mismas, y más propiedades que sus partes por separado. La yemoterapia es una herramienta eficaz en casos de alergia, siendo los extractos más indicados los de grosellero negro, el  nogal, el romero, el abedul, el álamo o la higuera. La toma habitual es de 5 a 10 gotas (aumentando progresivamente) mañana y noche.

Aromaterapia
Aunque los aceites esenciales suelen estar desaconsejados en cuadros alérgicos, existen algunas excepciones que podemos utilizar para mejorar esta condición. Entre ellos cabe destacar el Pino (Pinus sylvestris), de acción "cortisone-like" broncodilatadora y anti-inflamatoria. El aceite de Eucalipto radiata (Eucalyptus radiata) es conocido por su acción sobre las vías respiratorias altas. El Hisopo (Hyssopus officinalis) tiene una acción anti-histamínica que lo hace indicado incluso en casos de asma. Por úlimo, la manzanilla de marruecos, o manzanilla azul (Tanacetum annum L.) de propiedades anti-ínflamatorias e igualmente anti-histamínicas. Por su parte, los hidrolatos de manzanilla romana, bleuet o lavanda fina pueden suponer un gran alivio usadas en los ojos, en casos de conjuntivitis alérgicas.

Oligoterapia
Los oligoementos, o minerales traza, más indicados en caso de alergias son el Azufre, un desensibilizante universal, el magnesio, por su acción sobre el sistema nervioso (siendo el estrés un detonante de las alergias), el cobre, por su acción sobre el sistema inmune, y el magnesio, de acción anti-inflamatoria.

Apiterapia
Los productos de la colmena nos ofrecen también una posibilidad de mejorar un estado alérgico. Entre ellos el própolis, gran aliado del sistema inmunitario, y la jalea real, que combate la fatiga y tonifica el organismo en general. Una cura de polen de abejas también es una buena medida preventiva.

Complementación
  • Quercitina, anti-histamínico por excelencia.
  • Vitamina C (ascorbato), también anti-histamínico e imprescindible para el sistema inmunitario.
  • Omega 3, de acción anti-inflamatoria y equilibradora del sistema nervioso.
  • Vitamina E, que podría inhibir la inflamación respiratoria en los asmáticos.
  • La Bromealina, de acción antiinflamatoria.
  • El Pycnogenol, rico en flavonoides, de acción antioxidante y anti-inflamatoria.
Alimentación
Existe una "dieta anti-histamínica" que consiste en evitar el pescado, crustáceos y moluscos, los alimentos fermentados, el queso, el chocolate, la levadura de cerveza y la charcutería. Además, puesto que una persona con terreno atópico puede ser susceptible a otras hipersensibilidades, es conveniente evitar alérgenos como los lácteos, el azúcar, la sal, la cafeína y el alcool. También es conveniente leer las etiquetas de los productos alimenticios pues existen numerosos alérgenos (E102, E122, E124, y un largo etcétera) que deben evitarse.

Contrariamente, el ajo y la cebolla son ricos en quercitina, por lo que conviene su presencia en la alimentación, así como los frutos rojos son ricos en bioflavonoides, grandes anti-inflamatorios. Por su parte, un buen zumo matinal de remolacha, ajo, jengibre y zanahoria puede estimular el sistema inmunitario.

En cambio, existe la tendencia recomendar huevos de codorniz en casos de alergia, por su poder inhibidor de las IgE, su contenido en Zn y vitamina B. El problema es que deberían consumirse 6 huevos al día para poder aprovechar sus propiedades, suponiendo esto un riesgo importante en el aumento del colesterol.

Cuerpo y alma

A nivel holístico las alergias nos hablan de "no gustar de algo, rechazar", con consecuencias nocivas para la salud. Es la manifestación física de una agresividad no reconocida, que se traslada al cuerpo, puesto que no es aceptada por la consciencia. Puede tratarse también de la  traducción corporal de un inconfesable miedo a determinadas cosas. La alergia la polen podría estar vinculada a un rechazo a la fertilidad y la procreación. La nariz tiene una relación con el reconocimiento de uno mismo, y la fiebre del heno puede indicar una congestión emocional.

En este caso, las flores de bach pueden también echarnos una mano, siendo Beech la flor de las "intolerancias" por excelencia.

En cualquier caso, se trata de un trabajo de fondo y a largo plazo que implica un replanteamiento de hábitos alimenticios, modo de vida y actitudes, que nos da, como todos los problemas de salud, la posibilidad de aprender algo más de nosotros mismos, y de evolucionar como personas.


Fuentes:
  • "Vaincre l'asthme et les allergies" Dr. Florence Trébuchon. Editions Albin Michel 2011.
  • "1001 Allergies et intolérances" Dr. Catherine Quéquet. Editions de l'Opportun. 
  • "Tous allergiques?" Olivier Michel. Éditions Mardaga 2017.
  • "Allergies, les solutions naturelles" Brigitte Karleskind. Thierry Soucar Éditions 2013.
  • "Soigner ses allergies au naturel" Jeanne Leprieur. Anagramme Éditions 2009.
  • "Le Temps des pollens. Guide de l'allergie aux plantes" Dr. Michel Miguéres, Corinne Brossard, Laurence Ladevie. Éditions Privat 2008.
  • "500 of the most important health tips you'll ever need" Hazel Courteney. Cico Books 2001.