Diario Floral


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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicidades guapa por tu idea.

Ya nos contarás cómo va el experimento.
Te confieso que cuando estaba haciendo el curso de flores, pasé por una experiencia similar pues te vas sumergiendo en la vibración de cada flor, conforme la vas conociendo. A veces he tenido la tentación de hacer algo sí pero no lo he hecho nunca.
A ver que tal.
Volviendo a Agrimony, es una flor para los valientes.
Tomarla es enfrentarte al espejo, que te obliga a "ver" todo eso que no nos gusta de nosotros y que nos empeñamos en no ver.
Nos enseña a aceptar las cosas que no nos gustan, no como un castigo sinó como una oportunidd de crecimiento.
Yo misma soy Agrimony en una buena medida y la he tomado mucho.
Cuando aprendemos a aceptarnos cómo somos y después somos capaces de perdonarnos a nosotros mismos en esas actitudes que no nos gustan, entonces Agrimony nos da la paz, el reconocimiento del amor en todas las cosas que nos rodean, empezando por nosotros mismos.
Es el ansiolítico que nos dejó el Dr. Bach en su maravilloso legado, pero hay que ser valientes y esforzarse en hacer el trabajo de reconocimiento y perdón que la flor nos exige.
Me encanta tu trabajo.
Anímo y Felicidades de nuevo.
Anna Mª Antoni de la Varga

Anna Orench dijo...

Hola Ana!

Desde luego, me gusta lo que dices acerca de perdonarnos. Otra cosa que he aprendido con Agrimony, que pensaba que ya sabía, pero no, es a permitirme estar triste, darme permiso. Vivimos en un mundo en el que la felicidad y la alegría es lo único aceptable, pero no podemos ignorar la amalgama de emociones que pasan por nosotros los humanos (y otros seres). Supongo que estar triste no es de vencedores, pero es lo que hay, y mejor darse cuenta.

Gracias por el comentario!

Anónimo dijo...

Hola de nuevo,

Es cierto lo que dices de que debemos permitirnos estar tristes cuando las circunstancias así lo son.
Este es el primer paso el de tomar conciencia de la situación. Estar tristes nos permite desahogarnos, llorar y deshacernos de lo que nos duele, de lo que bloquea a nuestro sistema neuromuscular. Estar tristes no representa ser menos perfectos y ahí en ese sentido es en el que hablo de saber perdonarnos, por nuestras flaquezas. Es justamente en ese punto donde se desbloquea la tensión y lloramos o reímos, pero ya aliviados. Es entonces cuando tiramos la careta, la máscara porque ya no nos es necesario escondernos tras ella.
Un abrazo muy grande.

Anna Mª Antoni de la Varga