lunes, 28 de abril de 2014

Sabores, colores y emociones en Primavera


De acuerdo con la teoría de los 5 elementos, en la que se basa la Dietética Energética, la Madera es el elemento que rige la Primavera, y los órganos asociados son el Hígado y la Vesícula Biliar. La Madera está producida por el Agua (Riñón), y a su vez produce al Fuego (Corazón). Domina a la Tierra (Bazo) y es dominada por el Metal (Pulmón). Es la estación en que las energías provenientes del agua, nacen y se convierten en nueva vida. Su color es el verde, su sabor el ácido o agrio y su emoción la ira.

Así pues, los alimentos de color verde alimentan el hígado porque corresponden a su elemento, por lo que tienen afinidad por el mismo, tonificando la sangre de este órgano y desintoxicando el organismo.

El sabor ácido, en cantidad moderada, activa la circulación de la sangre impidiendo estancamientos. Tiene una función astringente y absorbente sobre los líquidos de modo que detiene la descarga anormal de fluidos corporales como la transpiración excesiva, la diarrea, la espermatorrea, la enuresis y otras secreciones patológicas. En pequeña cantidad estimula también la digestión, ya que promueve la secreción biliar y, consecuentemente, la digestión de las grasas. Además, potencia los sabores de las comidas y tiene una acción desintoxicante. Los sabores agrios agudizan el ingenio, la capacidad de percepción y el intelecto. Es un sabor apropiado para estimular el psiquismo y contribuye a organizar patrones mentales dispersos. No está especialmente indicado antes de la meditación, pero sí antes del estudio o de acudir a una clase. Por otro lado, el ácido astringe la energía del Pulmón (para tos seca), y regula la función del Corazón, concentrando su energía y el Shen o mente consciente.

Sin embargo, es un error pensar que en esta estación sólo se deba consumir alimentos de este color y naturaleza. De hecho, cuando la Primavera ya se ha instaurado, se aconseja comer dulce para proteger al Bazo de la dominación del Hígado, el cual está en plenitud, y cuanto más alterado está el Hígado, más débil está el Bazo. Pues en exceso, el sabor ácido aumenta la sed y puede llevar a la retención de líquidos, agravar úlceras, promover acidez estomacal, acidez en la sangre e irritación de piel y mucosas, por la acción de dominación de la Madera sobre la Tierra, pues bajo este elemento se encuentran el Bazo (órgano responsable de la humedad o Tan), y el Estómago. Por tanto, si el Bazo está afectado, no se deben comer alimentos ácidos. De modo que una dieta con exceso de ácido está asociada con la debilidad del Bazo, la sobreproducción de jugos por el Hígado y el daño a los músculos (dominio del elemento Tierra).

El ácido de mala calidad puede tener, además, un efecto corrosivo y desmineralizante con afectación principal de los dientes, pues los huesos son dominio del Riñón (elemento Agua), que es madre de la Madera, estableciéndose una situación en que “hijo roba a la madre”.

A nivel emocional, la ira se relaciona con el hígado, y representa el instinto natural de desarrollarse combatiendo las limitaciones del entorno. El hígado se encarga de la eliminación de tóxicos, y una alimentación cargada de alimentos fritos, grasas, y excesos en general, produce irritabilidad e intolerancia que se manifiestan con excitación y nerviosismo. En ocasiones esta ira es interna y crea estados de ansiedad que se manifiesta con malas digestiones y úlceras. Esta emoción es contrarrestada por la tristeza (por la dominación del Metal sobre la Madera) y contrarresta a su vez a la compasión (por la dominación de la Madera sobre la Tierra). Por lo que la adición de elementos picantes en Primavera, pues este es el sabor del Metal, es indicada en esta estación, para moderar la exacerbación del Hígado, así como de alimentos dulces para proteger al Bazo, como se ha comentado.

Ejemplos de alimentos ácidos: el limón, la manzana, el tomate, el cerdo y el azuki.

Todo ello explica es consagrado dicho de que “la primavera la sangre altera”, pues el hígado es responsable de nuestra irritabilidad, y también se entiende la costumbre de llevar a cabo programas detoxificantes con alimentos del reino vegetal, pues se aprovecha la energía del Hígado (que está en plenitud) para eliminar substancias nocivas, siempre teniendo en cuenta el equilibrio con los demás órganos, para poder ponernos a punto para un nuevo ciclo anual.


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