miércoles, 25 de julio de 2018

Mis imprescindibles del verano


Mi despensa de remedios naturales suele estar bien surtida todo el año, con las maravillas que la Naturaleza ofrece. Sin embargo en verano, me vaya o no de vacaciones, me aseguro bien de tener en casa, o en mi lugar de veraneo, ciertos remedios, que sin duda voy a utilizar en un momento u otro. Aquí os dejo una lista de mis sospechosos habituales en la estación del calor.


Gel de Aloe Vera
En realidad, siempre tengo un bote de gel en casa, independientemente de la estación, pues es tan versátil esta planta que constituye para mí un comodín en mi botiquín. En efecto, su gel, que encontramos en el interior de la hoja, es cicatrizante, calmante, refrescante e hidratante, por lo que a nivel tópico tiene muchas aplicaciones en verano. Yo la uso sobretodo para las picaduras de insectos (cuando me pillan desprevenida), para los cortes y quemaduras, y para la sobre-exposición al sol, aunque a estas alturas, ya me cuido bien de que esto no me pase. Sobre la piel podemos utilizar directamente el gel de la planta, si estamos seguros de que se trata de la Aloe Vera Barbadens. En cambio, a nivel interno, pues se usa también para el tránsito, es mejor comprar un zumo de una casa comercial, pues el látex que también contienen las hojas puede no gustarle a nuestros intestinos. Recordad de la hoja se conserva bien en la nevera durante unos cuantos días.

Aceite esencial de citronella 
¡Que nunca me falte! Pues, como muchos sabéis, esta esencia es la clave para la lucha contra los mosquitos. Podemos realizar sprays, lociones (con el gel de Aloe Vera), o cremas, o utilizar velas que contengan citronella, cualquier medio es bueno para protegerse de esos molestos invasores. Sólo debe tenerse la precaución de no aplicar este aceite directamente sobre la piel, sino diluido, para evitar reacciones adversas. Sin embargo, este verano los mosquitos vienen fuertes, por lo que os aconsejo que penséis otros aceites esenciales, como el geranio, y estrategias para libraros de ellos.

Aceite esencial de lavanda aspic o espliego
Otro clásico del verano pues, dentro del grupo de las lavandas, es el más indicado para aliviar las picaduras de insectos, por su acción detoxificante. Por otro lado, como la lavanda fina o el lavandín, ejerce también una acción equilibradora del sistema nervioso, por lo que es genial en vacaciones si queremos librarnos del estrés. Para la aplicación tópica, yo prefiero mezclarlo con gel de Aloe Vera (ya os digo que este gel es multiusos) o con un aceite vegetal, de almendras por ejemplo, aunque para una picadura localizada, podemos poner una gota sobre la piel, si sabemos bien que no somos alérgicos. Hablando de alergias, atención con la lavanda porque es también muy versátil, otro comodín del botiquín verde, y tenemos tendencia a usarla para todo, pero puede ser alergizante. La Aromaterapia nos da una infinidad de opciones, por lo que es bueno variar.

Aceite esencial de árbol del té
También de botiquín, este aceite nos puede servir en muchas situaciones a lo largo del año, sin embargo, yo me aseguro de tener un frasco en verano si voy a frecuentar piscinas y baños públicos, pues en la lucha contra los hongos no tiene rival. Bueno, el único aceite esencial que puede compararse es el de manuka, pero no es tan habitual en las tiendas de productos naturales.

Aceite de coco
Está muy de moda, pues da mucho juego para realizar cremas caseras, y los veganos lo adoran en la cocina pues aguanta muy bien las altas temeperaturas, y es un buen substituyo de la mantequilla en la repostería. Personalmente, yo lo uso únicamente a nivel tópico o en el cabello, pues es, en efecto, muy hidratante, y da consistencia a las cremas. Tiene una cierta acción antifúngica y antibiótica, por lo que en verano es un gran aliado. Sin embargo en la cocina me abstengo pues es una grasa saturada, por muy vegana que sea, y prefiero usar otros aceites.

Aceite vegetal de zanahoria
A mí que me cuesta coger color en las piernas, pero al mismo tiempo no quiero quemarme, en verano siempre tengo una botellita de aceite vegetal de zanahora, que no es un aceite esencial (aunque también existe) sino un macerado de aplicación directa sobre la piel sin necesidad de dilución. Rico en beta-carotenos, nos ayuda a producir melanina, hormona que protege la piel y la ayuda a broncear, además de hidratar la piel. Lo utilizo también como serum de noche en el rostro, cuello y escote.

Comprimidos de beta-carotenos
No es el caso para mí este año, pero si sé que voy a exponerme mucho al sol en verano, además de la  protección de la piel, me gusta tomar un compuesto en beta-carotenos, para impedir o disminuir la oxidación que el calor y los rayos del sol puedan causarme, tanto en la piel como en el resto del organismo. Sólo hay que planificar y empezar a tomarlo unas semanas antes de la exposición al sol, para que sea más efectivo.

Protector solar UVA y UVB
Si, como yo, crecisteis en los ochenta, quizás hayáis sido víctimas de las cremas solares de la época, que no sólo no protegían del sol, sino que ayudaban a quemar aún más la piel. Es por ello, y porque mi madre sufrió un cáncer de piel (del que salió sana y salva, afortunadamente), que yo ahora no me ando con tonterías, y uso en verano una crema solar facial UVA y UVB factor 30 a diario, incluso cuando no voy a la playa. El año pasado realicé un taller sobre la protección solar, aquí os dejo este artículo con toda la información. ¡No os la juguéis!

Menta y limón
No es que desatienda mi plantita de menta el resto del año, pero en verano me aseguro de que esté bien hidratada, y de tener siempre limones en casa. Para los mojitos, pensaréis, pues no precisamente aunque podemos realizar deliciosos y sanos mocktails con estos ingredientes, libres de resaca. En realidad las hojas de menta las uso en el taboulé, y en infusión, ¿en verano? ¡qué calor!, bueno, por si no lo sabéis, la menta es una planta de naturaleza fría que incluso tomada caliente refresca el cuerpo. Por otro lado, también podemos hacer un té frío, con té verde, hojas de menta y limón, añadiendo un poco de hielo, que nos alivie del calor. O simplemente agua con un limón troceado dentro (bio, sino vais a beber muchos pesticidas) y hojas de menta, y a la nevera. Aunque ¡cuidado con las bebidas frías! a la digestión no le van nada bien, y pueden alterar el termostato interno. No exageremos.

Alimentación
Finalmente, intento siempre estar en coherencia con la estación, comiendo alimentos de temporada, que en verano son los más coloridos y jugosos, como los frutos rojos, que mantengan mi armonía, no sólo física sino mental y emocional. Yo como más ensaladas y verduras crudas en verano, puesto que refrescan y aportan nutrientes vivos, a diferencia de las estaciones más frías en que lo cocinado me sienta mejor. Sé que el crudivorismo está muy en voga pero yo, y de acuerdo a los preceptos de la dietética energética, opino, y constato, que no es para todo el mundo, o al menos, para todos los momentos del día ni del año. Hay que tener un sistema digestivo muy en forma, y masticar mucho para poder bien digerirlos y beneficiarnos de sus vitaminas y minerales, lo cual, no es el caso en la mayoría de personas. Los crudos son, en general, alimentos muy yin (fríos) que conviene consumir en los momentos yang (calientes), como el mediodía o el verano.

Seguro que olvido algo pero a groso modo, estos son mis habituales del verano, que me ayudan en la prevención y a estar en forma en este momento tan exuberante y delicioso del año. ¿Cuáles son los vuestros?

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