miércoles, 12 de julio de 2017

Estado Alfa: entre sueño y vigilia, lugar de sanación

Para aquellos que nunca han tenido el beneficio de visitar tan bendito lugar en la mente, explicaré que lo que llamamos en el mundo de las terapias naturales, el estado Alfa, se describe como ese momento mental en que no se está todavía dormido, pero tampoco despierto, hay ausencia de tensión, el cuerpo está relajado y no se experimenta estrés. Es, por ello, el estado ideal para que la sanación tenga lugar.


El nombre le viene dado por las ondas cerebrales de tipo alpha, que tienen un rango de frecuencia de entre 8 y 13 Hertzios, originadas principalmente en el lóbulo occipital durante un estado de relajación y con los ojos cerrados, las cuales se debilitan cuando nos quedamos dormidos o cuando abrimos los ojos. En estado de vigilia emitimos ondas Beta, de gran amplitud, y durante el sueño predominan las ondas Theta, que se alcanzan en estado de relajación profunda, y Delta, presentes durante el sueño profundo. Estos cuatro tipos de onda cerebral coexisten en todo momento, predominando en un estado u otro.

La música, la meditación, la hipnosis o la relajación inducida, son formas comunes de acceder al estado "alfa", tan beneficioso y necesario para nuestra salud. Pero también lo pueden ser el sonido de las olas, la mera contemplación del mar, un aroma, una oración, un mantra, un color, una imagen, una voz, o cualquier otra forma de estimulación sensitiva.

Este estado de consciencia, en que la mente está serena y el cuerpo relajado pero aún estamos despiertos, es una circunstancia muy propicia para que la sanación tenga lugar, pues nuestro ser está receptivo pero no defensivo. Es una forma de relajación consciente que no admite sentimientos destructivos como la culpa o el enfado, por lo que cualquier estímulo sanador es bien recibido por el organismo y por el espíritu, ya que no se encuentra con las resistencias habituales originadas por los prejuicios, los miedos o los malos hábitos. En este estado, la mente está receptiva a sugestiones inducidas y los cambios a un nivel profundo, son posibles. 

En base a este hecho, el psicólog mejicano José Silva desarrolló en los años 70 el conocido Método Silva, sistema de desarrollo mental, que enseña a inducir el estado alfa con el objetivo de mejorar el descanso, la concentración, la actitud positiva, la imaginación, la creatividad, la eficiencia en el trabajo y la autoestima.
Aunque ampliamente criticado, este método constituye un punto de partida en la exploración de los estados de conciencia propicios a la sanación y al desarrollo personal.

Lo que es evidente es que este estado no es, en ningún caso, un invento más del siglo XX, pues nuestros ancestros orientales ya conocían y practicaban la meditación, así como los derviches con su trance giratorio, o los chamanes, quienes, a pesar de lo que generalmente se cree, no se servían necesariamente de drogas alucinógenas para entrar en otros estados de consciencia, sino de música u oraciones. 

En nuestra sociedad, es en los centros de salud natural donde, típicamente, se intentan reproducir las condiciones óptimas para un estado alfa, con la aromaterapia, luz tenue y su música sedante, para crear un ambiente de bienestar que nos permita acceder a este bendito estado, y una vez allí, abrirnos a recibir una terapia sanadora.


Sin embargo, no tenemos por qué limitar el acceso a este nivel de consciencia a las vistas a nuestro terapeuta, pues tenemos herramientas cotidianas, como la música, los aceites esenciales, o una bañera de agua caliente y, sobretodo, la meditación, para calmar la mente, relajar el cuerpo, dejar que toda la tensión, estrés y malos pensamientos se disuelvan, y reencontrar el equilibrio. Si tan sólo decidimos permitirnos ese necesario lujo. 

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