martes, 22 de noviembre de 2016

Alpiste: el tesoro de los canarios

Es una gracia común el apuntar con el dedo a un vegetariano diciendo “este come alpiste”, como si esta humilde semilla con la que tradicionalmente hemos alimentado a nuestros pájaros, fuera digna de desdén. Sin embargo, gracias a la reciente popularidad que ha adquirido la Phalaris canariensis, descubrimos cuán poco fundamento tiene ese desaire.


Si miramos su composición, el alpiste no tiene nada que envidiar a la más selecta de las semillas. Pues contiene un 56% de hidratos de carbono, un 15% de proteínas, un 12% de fibra y un 5% de grasas así como diversos minerales y vitaminas, entre ellos potasio (7 veces más que un plátano), calcio (más que la leche descremada), magnesio y ácido fólico.

Su razonable contenido en fibra y en proteínas, algunas de las cuales (la lipasa, por ejemplo) actúan como enzimas digestivas, explican su beneficiosa acción sobre la digestión, particularmente de las grasas, otorgándole una buena reputación como lipolítico (quema-grasas) e hipolipemiante (reduciendo los niveles de grasa en sangre), siendo pues un imprescindible condimento en las dietas de adelgazamiento, así como en el tratamiento de la hipercolesterolemia.

Del mismo modo, provee también de una acción enzimática a nivel de riñones, hígado y páncreas, resultando ser un potente regenerador pancreático, así como anti-inflamatorio por su acción emulgente.

Además, este aporte proteico es de alto valor biológico, es decir, que el cuerpo lo asimila de manera óptima, con la ventaja de que no dejan residuos tóxicos (como el ácido úrico), a diferencia de lo que sucede con la proteína animal.

El alpiste tiene, por otro lado, una gran reputación como diurético, habiendo sido usado tradicionalmente en las Islas Canarias, de donde es natural la planta, para los “males de orina” que engloban diversos trastornos del sistema urinario como cistitis, retención de líquidos o cálculos renales.

Similarmente a lo que sucede con otras semillas, si se consume sin procesar y nuestro sistema digestivo no está en óptimas condiciones, esta gramínea puede llegar al final de los intestinos prácticamente intacta, o peor aún, quedarse estacionada en los divertículos o sacos que se forman al final del intestino grueso. Por ello, es popular y conveniente su consumo en forma de leche, formato que nos asegura la total digestión, absorción y aprovechamiento de sus componentes. En la red se divulgan numerosas recetas para confeccionar tan deliciosa bebida, aunque podemos encontrar en nuestras tiendas de productos dietéticos la leche de alpiste comercializada por diferentes marcas.

Y como guinda a su larga lista de propiedades, constituye también un remedio tópico para tratar eczemas cutáneos.

De modo que vale la pena mirar a esta semilla con nuevos ojos, y compartir con nuestros pájaros tan saludable y valioso manjar.





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