viernes, 7 de junio de 2013

Sin colorantes ni conservantes

(Artículo de Junio para Diari La Barceloneta)

El hecho de que esta coletilla se haya convertido en un recurso propagandístico para realzar la naturalidad y la salubridad de un alimento, pone en evidencia lo cuestionable de los aditivos, por mucho que algunos insistan en lo contrario. 



Sin valor nutritivo propio y generalmente sintéticos, los aditivos son substancias que se agregan a los alimentos con el fin de hacerlos más bonitos, más homogéneos, más sabrosos, más aromáticos, más grandes, o más duraderos. Es decir, de diseño. Su nomenclatura se compone de una E seguida de una cifra (E311), lo cual refleja, ya de entrada, su artificialidad. Sus defensores argumentan que al estar presentes en cantidades minúsculas, son inofensivos. 

Lo que se omite es el hecho de que la acumulación de todos los aditivos que ingerimos de diferentes productos, cada día, cada semana, cada mes, forma una considerable cifra y tiene sin duda un efecto en nosotros, muchas veces nocivo. Pues es muy fácil achacar, por ejemplo, las manchas en la piel al deterioro de la capa de ozono, olvidando que un colorante alimenticio es un pigmento que, una vez ingerido, debe ser expulsado del organismo, y la piel es una vía de expulsión. Asimismo, atribuimos al estrés nuestros dolores de cabeza, palpitaciones y cansancio, cuando parte de esta responsabilidad probablemente corresponda a las cantidades industriales de glutamato monosódico que ingerimos en innumerables alimentos, siendo estos síntomas efectos secundarios constatados de tan manido potenciador del sabor.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) propone al consumidor un listado de aditivos alimenticios supuestamente inofensivos. Pero, dada mi experiencia, la relación entre salud y organismos oficiales siempre me escama, así que rebuscando un poco en los trapos sucios de tan reputada institución me encuentro con que, recientemente, el presidente en España de Coca-cola ha colocado a una de sus ejecutivas de confianza como directora general de la AESAN. ¡Ay! Esta vinculación directa de la más globalizada multinacional del refresco artificial con las autoridades alimenticias de nuestro país, le resta toda credibilidad a su muy detallada lista de aditivos. Pues siendo la fórmula de la Coca-cola, el secreto mejor guardado de todos los tiempos, seguro que algo esconden. Y seguro que no es bueno.

Afortunadamente, la ley española nos garantiza un listado de alimentos libres de aditivos, que son la leche, los cereales, la nata ácida, la pasta seca, el arroz, el kéfir sin fruta, el yogur natural, los frutos secos, los huevos, las semillas, las patatas frescas, el aceite vegetal virgen, las hortalizas, la miel, la fruta fresca sin encerar, el agua mineral y de manantial, las setas frescas, el café en polvo, las legumbres y los alimentos ecológicos.

Y, aunque algunos lo duden, se puede disfrutar mucho en la mesa con las múltiples combinaciones que este grupito de alimentos básicos nos ofrece. Para aquellos que echaron de menos carne y pescado en la lista, remarcar que al final de la misma se mencionan los alimentos ecológicos, todos, los cuales son, sin duda, nuestro definitivo rescate.




http://cuestionatelotodo.blogspot.com.es/2012/04/coca-cola-se-hace-con-el-control-de-la.html




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