miércoles, 31 de octubre de 2012

Argán, el oro líquido bereber



Ahora que hemos entrado indiscutiblemente en el otoño, cabe hacer una revisión a aquellos remedios naturales que nos ayudan a combatir la sequedad propia de esta estación, y sus consecuencias nocivas en nuestra piel.

Tenemos ciertamente un amplio abanico de aceites vegetales que promueven la hidratación y la regeneración cutánea, como son los de almendras, avellanas,  jojoba, rosa mosqueta, germen de trigo, sésamo, aguacate, coco, o semilla de albaricoque, entre otros, cada uno con sus propiedades específicas y con los cuales estamos más o menos familiarizados.  Pero también nos llegan, desde otras culturas, opciones válidas y muy interesantes para ampliar nuestro repertorio.

Es el caso del Argán.  De los semidesiertos calcáreos del suroeste de Marruecos y el oeste de Argelia, nos llega la Argania spinosa, una planta centenaria que de lejos nos puede recordar al olivo, y de cerca también ya que produce unos frutos similares a las aceitunas, pero que puede alcanzar los diez metros de altura. 

Estos frutos contienen entre dos y tres semillas de las cuales se extrae un aceite que los bereberes han usado tradicionalmente tanto en la alimentación,  como a nivel cosmético en forma de ungüentos, lociones y cremas tanto para la piel como para el cabello.

La experiencia de este pueblo con el aceite de argán demuestra (y posteriores estudios científicos lo corroboran) la gran capacidad de este producto en la regeneración celular, por lo que es ampliamente usado para combatir el desgaste cutáneo tanto por la edad como por el clima, siendo un reconocido remedio anti-arrugas. Los ácidos oleico (45%) y linoleico (35%) que contiene son responsables por ello. Del mismo modo, nutre y fortalece uñas secas y quebradizas.

Por su alto contenido en vitamina E (tocoferol), también es popular su uso para mitigar las secuelas de quemaduras, acné, varicela, estrías u otras lesiones de la piel, así como para quemaduras, eccemas, psoriasis o grietas. Su extendida aplicación como mascarilla capilar, ya que devuelve al brillo al cabello, se justifica por la presencia de escualeno en su composición. 

El aceite de argán cuenta además con ciertas propiedades analgésicas, pues alivia el dolor articular por lo que es común su uso en el masaje corporal.

Así pues, este es un interesante producto a tener en cuenta cuando empezamos a sentir nuestra piel y cabello implorar hidratación, y también cuando queremos sanar la impronta que el clima, la edad y los diversos trastornos de salud dejan en nuestra piel. O simplemente para disfrutar de un cálido, relajante y analgésico masaje, que nos consuele del frío y del viento.




No hay comentarios: