miércoles, 23 de abril de 2008

Artículo de Abril para "Area Besós" ¿ABRIL, AGUAS MIL? LA RETENCIÓN DE LÍQUIDOS

Aprovechando que la crisis del agua está en boca de todos estos días, parece oportuno abordar otro tipo de crisis hídrica que afecta incluso más directamente a un gran porcentaje de la población: la retención de líquidos.

Si en algunos momentos del día nota que le aprietan más los anillos o zapatos, siente una ligera hinchazón en ojos, pies, tobillos, abdomen o piernas, o si ha notado que la presión de los dedos en su piel deja una marca que tarda en desaparecer, es muy posible que su organismo no esté gestionando la circulación de sus fluidos corporales de manera óptima. Sobretodo cuando nota que su orina no es tan abundante ni clara como debería, o sea, que no llueve.

Esto puede ser debido a múltiples causas entre las que se encuentran la insuficiencia cardiaca o renal, un trastorno hepático como la cirrosis, el embarazo, el síndrome premenstrual, la ingesta de fármacos, una insuficiencia venosa, alergias, quemaduras, o traumatismos, aunque a menudo los desequilibrios en la alimentación son la verdadera causa del problema. De cualquier modo, la eliminación de orina (con sus toxinas) es vital para el organismo, así que, más que buscar culpables, conviene buscar soluciones, y medidas preventivas.

Es fácil pensar, a bote pronto, en un diurético que nos solucione el problema rápidamente, sin embargo cabe mencionar que el consumo prolongado de remedios que ejerzan esta acción (tanto naturales como sintéticos) puede provocar en el cuerpo un efecto rebote haciendo que este segregue hormonas antidiuréticas para compensar la pérdida. Por lo tanto, aunque unas infusiones de cola de caballo, abedul, zarzaparrilla o vara de oro, pueden ser de gran utilidad como terapia de choque, es necesario tomar otro tipo de medidas y cambios de hábitos a largo plazo para evitar que el problema se perpetúe o agrave.

En el plano de la nutrición, no sólo es necesario evitar la sal (como todos sabemos), sino los alimentos salados como son el embutido, la pizza, las conservas y las patatas fritas, por ejemplo. El alcohol y la cafeína son también agentes en contra ya que promueven la deshidratación. A la vez, el consumo habitual de frutas y verduras frescas (con gran contenido en potasio, que contrarresta el sodio), ayudará a la evacuación regular y paulatina de líquidos, evitando que se almacenen. Y por su puesto, aunque al contrario de lo que la lógica nos pueda indicar, aumentar la ingesta de agua, para asegurar el óptimo funcionamiento de los riñones.

Por otro lado, el ejercicio dinámico y sobretodo la natación, son excelentes hábitos vitales en cuanto a la movilización de nuestras aguas estancadas. Y como tratamiento corporal, lo más indicado es el Drenaje Linfático Manual, un tipo de masaje sutil que promueve el flujo de los líquidos acumulados en los recodos de nuestro organismo (donde no deberían estar), de vuelta a la sangre, para ser filtrados por los riñones y evacuados felizmente.

Porque, en este caso, podemos provocar la lluvia. Si todo fuera tan fácil.

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