miércoles, 19 de octubre de 2016

Cero basura, de Béa Johnson

Es evidente que el cuidado de la salud no se limita al cuerpo. Nuestro entorno, empezando por el hogar y extrapolando al planeta entero, juega un papel fundamental en nuestro bienestar. La conciencia ecológica, más allá de una moda, es una necesidad si queremos gozar de una óptima calidad de vida y, en último término, subsistir como especie. La urgencia respecto a la toma de medidas en cuanto a sostenibilidad está presente en muchos discursos políticos y ha producido múltiples movimientos sociales, cada vez más estructurados y eficaces. 

Pero a pesar de que todo esto sea obvio y lo tengamos presente, a menudo nos seguimos preguntando: ¿qué puedo hacer yo? Béa Johnson, en su libro Zéro Déchet (Zero Waste Home) nos muestra cómo aportar nuestro granito de arena, viviendo la vida sin producir basura. Nada de basura. ¿Es posible? Ella y su familia nos lo han demostrado.

Motivada por la protección de la salud de los suyos y la economía familiar, inspirada por sus padres (pioneros en el reciclaje y la reparación), y llevada por su astucia, esta francesa afincada en los Estados Unidos, tomó conciencia un día de las cantidades industriales de desperdicios que su hogar producía, y decidió reducir progresivamente bolsas, embalajes y productos de un solo uso, hasta convertirse en consultora y referente internacional del tema y hacerse famosa.

Siguiendo cinco reglas básicas (rechazar, reducir, reutilizar, reciclar y compostar) Béa recorre en su libro todas las facetas de una vida familiar (desde la cocina hasta la escapada de fin de semana) dando ideas para evitar producir basura. A aquellos de reciente despertar ecológico les parecerá ciencia ficción (¡sólo comprar ropa en tiendas de segunda mano! ¡comprar todos los alimentos a peso!), pero para los iniciados en el tema es un volumen extremadamente rico en astucias para avanzar en sostenibilidad. Pues reciclar en casa ya no es suficiente.

No es la única. Otros pioneros nos muestran cómo hacerlo, como Lauren Singer, habitante de Nueva York y autora del blog Thrash is for Tossers lleno de vídeos prácticos que demuestran que la vida en la ciudad también puede ser ecológica.

Por supuesto que la hazaña requiere un esfuerzo a muchos niveles: inventoriar los comercios en la localidad que facilitan este tipo de consumo, luchar contra los convencionalismos, renunciar a caprichos, cambiar hábitos, dedicarle tiempo a la cocina, y sobretodo organizarse. Sin embargo Béa nos asegura que con su forma de vida ha ahorrado el 40% del presupuesto familiar y que, una vez instaurado el sistema, se gana muchísimo tiempo.

Y sobretodo, que no tenemos mucha opción, realmente. El cambio climático nos recuerda constantemente que no podemos seguir produciendo e incinerando desperdicios, o tirándolos al mar como si este fuese un pozo infinito, ni mantener mucho más tiempo nuestro desenfrenado y caprichoso ritmo de consumo, ni la frivolidad de nuestras opciones de compra. Porque una de dos, o reducimos (si no eliminamos completamente) la basura, o se nos acabará por comér la...

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