lunes, 6 de agosto de 2012

De las cartucheras y otros demonios


Dicen que todos cargamos en la vida con una cruz y una estrella, y a menudo esa cruz viene pegada a la barriga o a las caderas, o a ambas, sobretodo si se es mujer. Y no sería una carga tan pesada si la televisión y revistas no estuviesen habitados por personajes de extrema delgadez, que nos dan a entender que unas curvas corporales demasiado generosas, no son aceptables ni deseables.

Dejando a un lado la validez de ese mensaje, cabe considerar las repercusiones sobre la salud que implica un exceso de grasa o una retención de líquidos en nuestro cuerpo.


Por un lado se dan dos tipos de sobrepeso: la “obesidad androide” u “obesidad en forma de manzana” más propia de los hombres, que se caracteriza por la localización de la grasa alrededor de la barriga, y la “obesidad ginecoide” u “obesidad en forma de pera” más propia de las mujeres, en que la grasa se localiza alrededor de las caderas. En el primer caso, la grasa es más fácil de movilizar, pero es más perjudicial para la salud ya que los adipocitos (células de grasa) están próximos a órganos vitales, como el hígado o los riñones, pudiendo provocar enfermedades como el hígado graso. El segundo tipo no es tan peligroso para la salud, ya que no afecta  órganos vitales, pero cuesta más de movilizar.

También debemos diferenciar entre celulitis o retención de líquidos. La primera se caracteriza por la “piel de naranja” que revela una alteración de los adipocitos debajo de la piel. Se desencadena por factores hormonales, así como dietéticos, emocionales, genéticos y de hábitos de vida, como por ejemplo  la falta de ejercicio, por lo que una revisión en estas áreas es clave para combatirla. Al estar la circulación también implicada en este proceso, las substancias que la activan suelen ser de gran ayuda. En el reino vegetal encontramos el Castaño de Indias, el Rusco y la Centella Asiática, entre otras. Además, los agentes quema-grasas como la cafeína, el fucus, el guaraná o el mate, son habitualmente usados en los tratamientos anti-celulíticos.

Por otro lado, la retención de líquidos, hinchazón o edema, que se presenta generalmente en el abdomen, articulaciones o rostro, y está más relacionada con una deficiencia en el drenaje del sistema linfático. Los malos hábitos alimenticios, el estrés, y los desequilibrios hormonales suelen ser detonantes de este problema, por lo que el tratamiento pasa por un buen drenaje linfático y, de nuevo, una revisión a esos factores involucrados. También se acostumbra a ayudar con plantas drenantes, siendo la Cola de Caballo la más popular ya que nos aporta potasio.

De todo ello se deduce de nuevo que un compromiso con nuestros hábitos, actitud y alimentación son determinantes ya que el sobrepeso puede conducir a la obesidad y a otros enfermedades, por lo que no es un tema a ignorar, a pesar de que ignoremos a los escuchimiziados maniquíes que nos sonríen por detrás de la pantalla.

(Artículo de Agosto para Diario La Barceloneta, por Anna Orench)

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