martes, 10 de abril de 2012

Musicoterapia: la sanación está en el aire


Dice la sabiduría popular que “el que canta, su mal espanta”, lo cual no es casual si tenemos en cuenta que encontramos en diversas culturas ancestrales indicios que señalan que ya nuestros antepasados usaban la música no sólo como medio de expresión y transmisión de la cultura, sino también como elemento sanador. 

Efectivamente, desde Aristóteles que, ya en la antigua Grecia, propulsó la música como elemento curativo, hasta el contratenor italiano Farinelli, que a principios del siglo XVIII conseguía aliviar las depresiones de Felipe V con su voz, pasando por los egipcios, los cuales según un papiro del 1.500 A.C. usaban la música para potenciar la fertilidad de la mujer, este arte propio de los seres humanos nos ha acompañado en nuestra historia, modulando nuestras emociones y ayudándonos en nuestros procesos de enfermedad.

En la actualidad, esta dimensión sanadora de la música ha sido estudiada por la ciencia, dándose como resultado una nueva disciplina llamada “Psicomusicoterapia” que incluye más de cincuenta técnicas distintas. Después de treinta y cinco años de investigación el I.S.C.T.E. (Instituto Superior de Ciencias Terapéuticas y Educativas) ha demostrado la efectividad de la música tanto en la fase de prevención como en la sanación en sí, y científicos extranjeros, como Stefan Koelsch (profesor de psicología musical de la Universidad Libre de Berlín), avalan la importancia de la música en procesos de aprendizaje y terapéuticos.

Focalizando en el fenómeno que los humanos estamos viviendo como una epidemia mundia, el estrés, causa y consecuencia de numerosos problemas de salud, la intención se ha puesto en crear estados de armonía interna a través de las melodías. Y este Instituto lo ha hecho elaborando una colección de CD’s de música, específicamente seleccionada para conseguir diferentes estados de bienestar.

Desafortunadamente, muchas colecciones musicales que se comercializan bajo el título de “Relajación” cuentan como único criterio de selección de los temas la popularidad de los mismos, sin tener en cuenta, por ejemplo, que los temas con voz humana femenina puede recordar a la madre y despertar emociones no deseadas (melancolía), o que el sonido del piano, del arpa o de la guitarra estimulan más que relajan. Que el predominio de agudos irrita, por bella que sea la sintonía, y el predominio de graves altera. O que es recomendable, para inducir un estado de relajación, que sea una música progresiva, sin altibajos, para evitar cambios de emociones en el que la escucha.

Aunque constituya una forma terapéutica en sí, la música es un ingrediente indispensable para los que trabajamos en las terapias, ya que un masaje sin música es como un viaje en tren sin poder ver el paisaje: te lleva donde quieres pero te pierdes parte del placer del proceso. Por ello, debemos prestar especial atención las sintonías con las que pretendemos deleitar a nuestros clientes, que suelen ser elegidas basadas más en nuestros gustos personales, que en la capacidad terapéutica de las mismas. Olvidando que nuestros gustos no siempre coinciden con los de los clientes, y luego nos preguntamos por qué tal persona no regresó jamás. Quizás se sintió extrañamente deprimido después de recibir una Reflexo con el Concierto de Aranjuez de fondo, y decidió probar en otro lugar.


http://www.lavanguardia.com/lacontra/20110817/54201280756/la-musica-puede-variar-profundamente-el-cerebro.html

http://www.iscte.es/

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