domingo, 15 de enero de 2017

Manuka: miel, aceite esencial y producto cosmético

Directa de las antípodas nos llega esta joya de la Naturopatía, relativamente reciente en nuestra farmacopea pero de larga tradición en su lugar de origen. Prima lejana del árbol del té, la Manuka nos ofrece su aceite esencial, su miel y su uso cosmético, preciosos por los únicos y fuertemente terapéuticos componentes que sólo ella contiene. Le damos, pues, una calurosa acogida entre nuestros remedios naturales.



La planta y su aceite esencial
La Leptospermum scoparium, de la familia de las mirtáceas, como lo es el Árbol del Té (Melaleuca alternifolia), es un arbusto autóctono de Australia y sobretodo de Nueva Zelanda. Los maoríes, indígenas de este último país, han usado tradicionalmente la planta por sus propiedades antisépticas, y antifúnguicas.

De la destilación al vapor de sus hojas se extrae su aceite esencial, cuyos componentes activos incluyen geraniol, linalol, pineno, humuleno, leptospermona y caryofileno, en una concentración que depende de la altura de la planta, hecho particular de la misma. Esta mezcla de principios le otorga múltiples propiedades, entre ellas como remedio anti-caspa, antídoto contra picaduras de insecto, anti-estamínico, anti-alergénico, cicatrizante, deosodorante y antiséptico, y lo sitúa incluso por encima del más conocido y altamente reputado aceite del Arbol de Té.


La miel

Pero sin duda, el producto estrella de la Manuka es su miel. Además de contener, como todas las mieles, un reconocido enzima de gran acción antiséptica, que es el peróxido de hidrógeno, algunas mieles de Manuka contienen además lo que se conoce como UMF (Unique Manuka Factor), descubierto por Peter Molan en 1981. Este componente peculiar le aporta propiedades antibacterianas y antisépticas diez veces superiores que el resto de mieles. A raíz de este descubrimiento, la Active Manuka Honey Association  en Nueva Zelanda creó una certificación de calidad (UMF ®) que garantiza la presencia del mismo dentro de la miel, además de un proceso de producción adecuado que garantice su estabilidad, entre otros parámetros.
Más adelante, en 2008, el Profesor Thomas Henle en Alemania identificó una molécula de azúcar, el metilglioxal, como el componente activo de la miel de Manuka, creándose la inscripción MGO Manuka Honey, que indica la presencia (en diferentes porcentajes) de esta molécula en la miel. Las siglas OMA (Organic Manuka Active) se utilizan también en ocasiones para el mismo fin.

Sin embargo, es el UMF el más conocido medidor, encontrándose mieles en el mercado con un contenido UMF + 5, + 10, o +20, siendo este último el que aporta una acción más elevada.

Los beneficios que aporta este componente especial, y que hace su miel merecedora de tan intensa investigación científica, son, como cabe esperar, múltiples. Además de su superior acción antibiótica, la miel de Manuka es muy eficaz a nivel digestivo, contra úlceras, reflujo, indigestiones y diarrea, así como contra la gingivitis y faringitis. Es también reputada por su acción positiva sobre la circulación sanguínea, y como anti-inflamatoria y cicatrizante. No en vano es usada habitualmente en hospitales en su país de origen, como en Australia, Japón o el Reino Unido.

Sus usos cosméticos
El enorme potencial antiséptico de la planta, pero sobretodo de su miel, convierten este producto en un gran aliado en el campo de la cosmética, siendo tan eficaz su aplicación tópica como su ingesta.

·         A nivel cutáneo, su acción anti-inflamatoria  y antibacteriana ayuda a combatir el acné sin resecar la piel, pues no olvidemos que la miel, en general, es de naturaleza hidratante. Por tanto, se puede usar en todo tipo de pieles, ya que desinfecta y restablece su humedad natural. Una mascarilla de miel de Manuka mezclada con Jalea Real puede aportar mejoras de la noche a la mañana (pues la Jalea Real promueve la producción de colágeno, y la miel hidrata y restaura las líneas de expresión). Su acción cicatrizante la hace idónea en casos de quemaduras, abrasiones y cortes, no sólo desinfectando la herida sino también hidratando y restaurando la piel. Es igualmente poderosamente balsámica contra eczemas, irritaciones y afecciones atópicas varias.
·         Como remedio dental, alivia inflamaciones de encías, combate infecciones y restablece un Ph óptimo para la que la bacteria bucal beneficiosa se desarrolle, sin alterar (a diferencia del azúcar) una acidez responsable del deterioro dental.

Así pues, a pesar que los promotores de la salud natural recomendemos constantemente el consumo prioritario de productos locales, podemos decir que esta es una maravilla del otro lado del mundo que merece verdaderamente la pena importar. 


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