viernes, 31 de octubre de 2014

SIGNOS DE TOXICIDAD CORPORAL EN EL IRIS

La iridología es la fascinante disciplina que estudia las relaciones entre el aspecto del iris en el ojo, y la condición de salud del organismo. Dese que, en 1836, Ignaz Von Peczely, que entonces contaba 10 años, descubriese fortuitamente este paralelismo, (al socorrer a una lechuza con una pata recién fracturada, observó que le aparecía al ave una marca negra en el iris), mucho se ha desarrollado esta técnica de diagnóstico que es, hoy día, una herramienta consolidada en la consulta naturopática.

Entre la amplia información que nos puede aportar la observación del iris, encontramos signos específicos de toxicidad corporal. De entrada, el mismo color del iris es una de ellas, pues indica el grado de pureza de sangre y tejidos. En iris azules o verdes és más fácil percibir un tono claro y cristalino o bien túrbio, que apunta a mayor o menor “limpieza” interna. En iris marrones necesitamos de una lupa profesional para detectar si el color del tejido es homogéneo y vivo, o bien manchado y opaco. Dependiendo de dónde se ubique la coloración que “ensucia” el iris, sabremos qué sistema u órgano está más afectado, por ejemplo, las manchas que se ubican alrededor de la pupila sugieren toxicidad digestiva.


Llamamos “cerco de costra” o “anillo escamoso” a la neblina que se forma, en ocasiones, en el borde exterior del iris, zona que corresponde a la piel. Este signo nos habla de un aumento de substancias morbosas en el organismo por deficiencia de los órganos de expulsión, como son los intestinos pero también la dermis.

Los “copos de algodón” son unas formaciones redondas y blanquecinas, características de algunos iris azules, que surgen cuando se da una deficiencia de drenaje linfático en el organismo, en casos de inflamación, o en presencia de mucosidad. Si los copos son blancos, estamos ante un cuadro agudo, mientras que se vuelven amarillentos cuando se cronifica la situación. Si se ubican en círculo alrededor del iris, hablamos del “rosario linfático”, mientras que si los encontramos en vertical, podemos sospechar de un carcinoma. Cuando son grandes y marrones reflejan la presencia de tofos, que son el resultado de una mala gestión del ácido úrico.

Las “lagunas” o separación de las fibras del estroma del iris, son signos habituales en estos, y generalmente indican una debilidad en el órgano sobre el que se hallan, según el mapa iridológico. Sin embargo, cuando encontramos una “laguna doble” (también llamada “de zapato”), estamos probablemente frente a una función renal deficiente que lleva a un aumento en sangre de substancias propias de la orina.

No obstante, el signo tóxico por excelencia en el iris es, sin duda, la “psora” o “mancha psórica”. Las encontramos de diferentes tamaños, y las clasificamos, generalmente, por colores:

·         Amarillas – uroseína: indican una insuficiencia depurativa de los riñones, así como un exceso de consumo de alimentos azufrados (huevo).
·         Anaranjadas – fucsina: es el paso entre la anterior y la siguiente, y señala alteraciones de ambas.
·         Rojas – rufina: denotan una deficiente metabolización de grasas de alimentos y una disfunción pancreática.
·         Marrones – porfinina: son características de un hígado alterado o agotado, y son topolábiles, es decir, pueden encontrarse en cualquier parte del iris.
·         Negras – melanina: sugieren una tendencia cancerígena, malignidad de tumores, o una acumulación de toxinas muy crónica.


Como siempre se indica, un signo en el iris no debe tomarse como determinante, sino que debe acompañar a otros métodos de diagnóstico para contrastar resultados y poder así llegar a una conclusión diagnóstica sensata y útil.


1 comentario:

Yawara dijo...

Creo que hay un error en la foto en referencia al "Cerco de costra". Lo que aparece en la foto es un "Anillo de Sodio" o "Anillo de colesterol" que tiene está relacionado con el metabolismo de los lípidos y problemas arterioscleróticos.

Un saludo